martes, 17 de abril de 2018

Manifestaciones Colectivas




LA TROYA DE MUTUS

El trompo o peonza es tan antiguo como la humanidad misma. En la ciudad mesopotámica de Ur, a orillas del río Éufrates, se han encontrado trompos de arcilla que datan de 4.000 años antes de Cristo. También se han hallado ejemplares romanos y griegos. El trompo con cuerda llegó a Occidente posteriormente, venido desde Japón o China. A América entró en las alforjas de los primeros conquistadores.
 A pesar de ser un juguete tan antiguo, el trompo se niega a morir ante el avasallante uso de otros juegos electrónicos para niños y jóvenes, pues bailar y ver el movimiento de un trompo tiene un encanto particular, sobre todo cuando se acerca Semana Santa y durante el periodo religioso mismo, observamos a niños y jóvenes embelesados viendo bailar sus trompos multicolores. Los hay de diferentes formas, materiales, colores y tamaños. Aproximadamente hasta los años sesenta del siglo XX, la mayoría de los trompos eran hechos en Pueblo Llano a mano por expertos artesanos, utilizaban para ello trozos de árboles resistentes a los golpes como el Sinigüis y el Aranguren. Posteriormente comenzaron a llegar trompos finamente elaborados en tornos y últimamente vienen fabricados de pasta o  plástico.
El hecho de bailar un trompo es algo que nos divierte, pero requiere indudablemente de un proceso de aprendizaje, no hablemos de la práctica para tomarlo en la mano o hacer otros malabarismos con él, como aquella frase popular que expresa: “bailar el trompo en la uña”.
Un juego muy popular con el trompo en Pueblo Llano era el de “sacar plata o dinero”. Consistía en bailar el trompo, tomarlo con la mano y tratar de empujar una moneda, que yacía en el suelo, durante un trecho de unos tres metros aproximadamente utilizando solo para ello el clavo del objeto y la cabeza o “rabiza” cuando el trompo se estaba “apagando”. El jugador que lograba sacar su moneda y luego la de su contrincante era el ganador.
Otro juego de trompo muy emocionante es la Troya, la cual comienza cuando se hace un círculo en el suelo, los jugadores lanzan sus respectivos trompos para que “pique” o comience a bailar lo más cerca del círculo posible. El que "pique" más lejos es el perdedor y le corresponde colocar su trompo en el suelo para que los demás lo empujen hasta el lugar convenido. Cada jugador, por turno, baila su trompo, lo toma con la mano y le da “churrios” y “totes” para hacerlo avanzar. Cuando uno de los jugadores no puede bailarlo, lo que se denomina “enfotarse” o que al bailarlo no pueda hacer contacto con el trompo castigado, entonces se considera perdedor y debe colocar su trompo en el suelo  hasta que a otro jugador le ocurra lo mismo. El trompo castigado que llegue al destino final convenido, marcado también con un círculo, paga su fracaso con “quinies”, que son golpes que le dan los demás jugadores con la punta de sus trompos; cuando el objeto es de madera queda prácticamente destrozado. El final es trágico, indudablemente.
La Troya más importante que se realiza en Pueblo Llano desde hace muchos años es la denominada Toya de Mutús. El Sábado Santo desde muy temprano comienza la Troya en el caserío Mutús hasta llevarla a los predios de la Plaza Bolívar, participa un numeroso grupo de personas, la mayoría adultos, que se divierten a lo largo de todo el recorrido. En los últimos años el premio al ganador ha sido en metálico y acapara un numeroso público espectador durante todo el recorrido que es de varios kilómetros.    
Entretanto, en el mismo evento se desarrolla otra modalidad de competencia con el trompo como es la denomina “Troya con trompo mandador o cueriado”. El trompo es de un tamaño exagerado y  no se bailan con la cuerda tradicional sino que lo van golpeando con un trozo de cuero denominado “mandador” y de esta manera lo hacen bailar y avanzar hasta su destino final, la Plaza Bolívar. 
No hay una fecha exacta que indique el inicio de esta sana competencia pero ya hace más de una media centuria que la venimos observando, estando siempre al frente de la organización los habitantes de Mutús, particularmente miembros de las familias Terán y Alarcón.

Rafael Ramón Santiago
Cronista Oficial del Municipio Pueblo Llano

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