miércoles, 7 de abril de 2021

Manifestaciones Colectivas



 

                                                         La gruta de Lourdes

 

 


            Sobre algún tramo del camino real, entre San Miguel y la entrada del pueblo, en el trayecto que atravesaba El Potrerito, se tejía una serie de leyendas referentes a espantos y aparecidos que asustaban a los parroquianos de todas las edades. Se decía que por allí salía el demonio en forma de carnero, de un perro negro, de una yegua desbocada o de cualquier otra representación maligna que ponía los pelos de punta.

            Le correspondió al padre Ramón Lamus, --quien fue cura interino en Pueblo Llano entre el 19 de noviembre de 1930 y el 29 de febrero de 1932-- darle un parao a las andanzas del demonio por estos lados.

            Decidieron levantar una gruta en la entrada del pueblo donde colocaron una imagen de la Virgen de Lourdes, debajo de una piedra grande, que tenía una mancha negra. La piedra sonaba como un tambor y al parecer, ese era el lugar favorito donde se escondía “la cosa mala”.

            Además de la gruta, construyeron un jardín y de los pies de la virgen salía una pequeña fuente de agua que los feligreses recogían en potes o botellas para después ser aplicada en alguna parte del cuerpo y poder calmar sus dolencias.

            La bendición de la imagen fue una fiesta muy solemne, participaron los alumnos de las escuelas de hembras y varones del pueblo. Escenificaron la aparición de la Virgen vistiendo a una niña de blanco que representaba a la virgen de Lourdes y a otra llevando un tercio de leña en la cabeza que hacía el papel de santa Bernardita, la campesina a la que se le apareció la madre de Cristo.

Pero, cuando el sacerdote bendijo la gruta se sintieron dos temblores seguidos y el pánico cundió en la gente, no obstante, el padre Lamus no se amedrantó y continuó con la ceremonia.

De ahí en adelante, con la presencia de la virgen, las personas podían  transitar por el camino a cualquier hora del día o de la noche sin ningún temor. La gruta era muy concurrida, allí rezaban el rosario, colocaban velas, milagritos y flores. Como un homenaje a la virgen, el 24 de febrero de 1961 la municipalidad le colocó el nombre a la primera calle del pueblo, de Sur a Norte, como calle Lourdes.

Después que llegó la carretera al pueblo, en 1952, la gente transitaba el camino con menos frecuencia y la devoción por la virgen de Lourdes en este lugar se fue extinguiendo lentamente hasta desaparecer por completo.

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del Municipio Pueblo Llano.