lunes, 29 de noviembre de 2021

Manifestaciones Colectivas

 






LA LISTA DE LOS ABOLLAOS.

    La palabra abollado tiene varios significados en el Diccionario de la Real Academia Española. Uno de ellos se refiere a una persona sin dinero, en mala situación. El metaplasmo “abollao”, sin embargo, tiene para la gente de Pueblo Llano dos significados muy diferentes. El primero se utiliza para denominar al comerciante que no puede vender su mercancía por falta de demanda; esto ocurre generalmente cuando los productores llevan sus cosechas de papa y zanahoria a los grandes mercados del país como son los de Barquisimeto, Valencia y Caracas. Sucede que algunas veces estos mercados se encuentran saturados de los rubros mencionados y es muy difícil poderlos vender a un precio razonable; es necesario, entonces, esperar hasta el día siguiente para intentarlo nuevamente. A esta situación, la de no poder vender la mercancía, se le denomina estar “abollao”.

            El segundo significado de la palabra “abollao” es más jocoso para los pueblollaneros, pues ya es una tradición que al llegar el mes de diciembre la gente aporvecha para casarse o “empatarse”, en otras palabras, para buscar pareja. Esto en realidad no es muy fácil en el municipio, ya que durante muchos años la población masculina ha sido más numerosa que la femenina, situación que ha traído como consecuencia que una gran cantidad de hombres al llegar a la edad adulta se queden solteros. A estos hombres se les conoce con el remoquete de “abollaos”.

            En los últimos años, durante los primeros días de diciembre, varios aficionados a las bromas se han dado a la tarea de publicar en hojas anónimas una larga lista de “abollaos” con el propósito de que las mujeres la lean y tengan oportunidad de escoger novio o esposo entre todos ellos. Al igual que la “quema de año viejo” la gente disfruta mucho con estas ocurrencias.

            El “abollao” (en su segundo significado) es visto como una persona tímida, sin suerte, sin atrativo físico para las mujeres; por lo que los “abollaos” son objeto de burla, y el hecho de aparecer en estas listas ya es una “raya” para el nominado.

            Los que se encargan de hacer la selección cada año, como ya lo dijimos, son personas anónimas, lo hacen con el sano propósito de jugarles una broma a estas almas solitarias y poder tener un momento más de diversión en este mes tan especial. Anteriormente, lanzaban las hojas por debajo de las puertas, pero ahora la chanza se ha hecho más pública y todos los locales comerciales del pueblo colocan la lista en sitios visibles. Para ponerle más picante a la broma, los autores también han sacado nóminas adicionales, una con las “abolladas” y otra con los “palominos” (hombres sometidos por sus parejas) que también los hay.


Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del Municipio Pueblo Llano







sábado, 6 de noviembre de 2021

Manifestaciones Colectivas. Juegos Tradicionales (Cuarta parte)




Apuestas en diciembre

 

            La apuesta, según la define el Diccionario de la Real Academia Española es el “convenio por el cual deciden varias personas que la que acierte o tenga razón en algo recibirá  de las demás una cantidad de dinero  u otra cosa”.

            Ha sido una costumbre mantenido durante siglos, por lo menos en los Andes venezolanos de realizar apuestas los primeros días del mes de diciembre, hasta el 24 del mismo mes.

            Entre las apuestas que más recordamos de nuestros años infantiles en Pueblo Llano están las siguientes:

Palito en boca. Los involucrados acordaban que cada uno de ellos tenía que llevar todo el tiempo un palillo o algo parecido en la boca. Cuando un jugador se encontraba con el otro en cualquier lugar inmediatamente le decía: ¡palito en boca!, de no tenerlo, perdía, desde luego, el que inquiría también tenía que llevarlo. Se apostaba dinero.

Hablar y no contestar. Las reglas eran similares a las anteriores, al encontrarse los apostadores, el primero que hablaba le lanzaba todo tipo de preguntas al otro, pero éste no debía contestar para no perder. En realidad, la apuesta no era muy agradable porque si se trataba de buenos amigos pasaban casi todo el mes del alegre diciembre sin hablarse.

Dar y no recibir. Uno de los apostadores intentaba darle algo al otro por sorpresa, si lo recibía perdía la apuesta.

Estatua. El primero que veía a su contrincante, inclusive desde lejos, le gritaba ¡estatua!, el jugador tenía que quedarse inmóvil en el sitio hasta que su ejecutor se antojara de liberarlo. Menos mal que en aquellos años el tráfico era prácticamente nulo, de lo contrario hubiese sido un juego extremadamente peligroso.

Híncate cotín, párate cotón. Era muy parecido al anterior, pero el jugador le gritaba a su oponente ¡híncate cotín! , y este tenía que arrodillarse en ese lugar donde estaba y así lo tenía por el tiempo que quisiese, hasta que finalmente le ordenaba: ¡párate cotón!

Al igual que los anteriores, este era un juego de rapidez, de viveza, de tratar de ser el primero en ordenar al otro cumplir con el trato. Generalmente se perdía la apuesta más por fastidio que por otra cosa.

Beso robado. Era una apuesta diferente a las anteriores, la preferida de los jóvenes. Tenía que ser entre un hombre y una mujer, normalmente que se tuvieran mucha confianza o que se gustasen. Consistía en sorprender al otro que estuviese descuidado y robarle un beso o darle un beso en la mejilla. Generalmente los varones eran los que llevaban la iniciativa, siempre resultaban muchos enamoramientos con esta apuesta. En aquella época no se acostumbraba saludar con un beso en la mejilla como ahora.

Pedir mis aguinaldos. Aunque no era una apuesta con las características anteriores, tenía gran parecido, estaba tácito que todo el pueblo participaba, personas de todas las edades. Cuando llegaba la novena de aguinaldos, al encontrarse dos individuos, el primero que hablaba le pedía “los aguinaldos” al segundo, este último se consideraba perdedor y le correspondía pagar con un café, un dulce o cualquier otra cosa.

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del Municipio Pueblo Llano