martes, 5 de octubre de 2021

Manifestaciones Colectivas


Juegos Tradicionales (Tercera parte).



 

El Carreto. Se trataba de un juguete, lo interesante del mismo era que el niño lo podía construir con sus propios medios de la siguiente manera: se tomaba un carrete donde venía enrollado el hilo de coser marca Elefante, se le hacían unos cortes en los lados cilíndricos a manera de orugas, se introducía en su orificio un caucho (tripa de la llanta de un vehículo) alargado y doblado, en un extremo se le colocaba un palito de madera y en el otro un cabo de vela y otro palo más corto. Al darle varias vueltas al palo mayor y debido a la torsión del caucho, al colocar el objeto en el piso comenzaba a moverse en forma autónoma. Era en realidad muy emocionante, el juguete parecía una maquina construyendo carreteras,  despertaba la creatividad de los niños.

Carros de lata de sardina. Al igual que el anterior, era un juguete de construcción casera, aunque más sencillo. Se agarraba una lata de forma de paralelepípedo, ancha, donde venían las sardinas, se abría por uno de los lados, se le colocaban las ruedas con tapas o chapas de refresco, se le colocaba una cabuya para halarla y se llenaba de tierra o arena y así quedaba convertida en un “camión”. Eran muchas las horas que pasaban los niños entretenidos con este juguete.

Salto de Carnero. En este juego varios niños se colocan en fila, a una cierta distancia, se inclinan para que otro, tomara impulso y saltara sobre cada uno de ellos, si no lograba hacerlo se declara perdedor y otro seguiría en el intento hasta que quedaba un solo ganador.

Policías y Ladrones. Era un juego que se practicaba con mucha frecuencia, particularmente por los alrededores de la plaza Bolívar. Se comenzaba asignando los roles, a unos le correspondía ser policías y a otros ladrones, generalmente para el rol de policías escogían a los más altos y fornidos. Los ladrones se dispersaban y los policías tenían que salir a buscarlos y traerlos al calabozo que era un lugar que se improvisaba en cualquier lado. El juego concluía cuando todos los ladrones estaban en la cárcel. A veces apresaban a algunos niños que no estaban participando en el juego, quien iban camino a la bodega a hacer un mandado, entonces, los padres asustados porque no habían llegado tenían que ir al “calabozo” a rescatarlos.

El gato y el ratón. También es un juego muy conocido, los niños forman una rueda, dentro de ella estaba el ratón y afuera queda el gato. El gato preguntaba por ratón Pérez y los de afuera autorizan para que entrara a buscarlo. El ratón salía de la rueda corriendo y comenzaba la cacería, si lograba atraparlo los niños gritaban: ¡ese gato sí sirvió!, ¡ese gato sí sirvió!, caso contrario: ¡ese gato no sirvió!, ¡ese gato no sirvió!

Chinchorrearse. Se seleccionaba un árbol frondoso y de una de sus ramas se colgaba un mecate de los dos extremos, se enganchaba un saco a manera de cojín donde el niño o la niña se sentaba para balancearse en la medida que otro lo empujaba. Era un columpio de fabricación casera.

Gallina ciega. A un niño o niña se le vendaban los ojos con un pañuelo y debía tocar a unos de los demás que hacían rueda a su alrededor, el que era sorprendido tenía que hacer el papel de gallina ciega.

Escondite o las cuarenta matas. Se seleccionaba a un niño que contara hasta el número cuarenta mientras los demás se escondían, tenía que encontrarlos a todos, pero el primer descubierto le correspondía contar las cuarenta matas. Participaban niños y niñas.

A la víbora de la mar. Es un juego muy conocido y las maestras de entonces nos enseñaban a jugar en los recesos, se cantaba: “a la víbora de la mar por aquí podrá pasar, el de adelante corre mucho y el de atrás se quedará”, luego seguían otros versos que no recuerdo y  como tampoco recuerdo los pormenores del juego decidí  acudir  a https://es.wikipedia.org/wiki/La_víbora_de_la_mar_(juego). El juego …consiste en formar una fila de niños uno tras otro tomándose de la cintura o de un extremo de la camisa. Esta hilera comienza a desfilar pasando bajo los brazos extendidos hacia arriba de dos niños que están tomados de la mano y viéndose de frente, como si fuese un arco. Un niño es Sandía y el otro es Melón (en nuestro caso se preguntaba ¿melón o pera?). Todos los niños comienzan a cantar los versos y, a la vez, los niños que conforman la fila empiezan a correr (sin separarse) para pasar varias veces bajo los brazos de los dos niños que actúan como arco, los que se separen saldrán del juego.

Si al pasar por debajo de los brazos, alguno de los niños que desfila es sorprendido por el último verso de la canción, los niños con los brazos extendidos hacia arriba, los bajan capturando a quien pase en ese momento.

A esto los niños que forman el arco le preguntan: "¿Con quién te quedas, con Melón o con Sandía?". Dependiendo de la elección, el chico debe colocarse detrás de la fila, ya sea de "melón" o de "sandía", formando así otro arco por donde todos deben pasar.

Cuando ya todos los niños que conformaban la fila han quedado repartidos, entre "melón" o "sandía", las filas resultantes deberán competir utilizando una cuerda con un pañuelo amarrado a la mitad. Las filas jalarán la cuerda a fin de ganarle al otro equipo...

Matarile-rile-ron. Nuevamente recordamos a las maestras de nuestra primaria con este juego, mas no los pormenores del mismo, por lo tanto recurrimos nuevamente a internet para que nos dé una mano para salir de estos apuros hoy.com.do/y-qu-nombre-le-pondremos-matarile-rile-rile/  . …El juego se iniciaba con el avance de una fila hacia la otra cantando: “ambos a dos, matarile-rile-rile, ambos a dos, matarile-rile-ron. Luego la segunda fila marchaba hacia la otra preguntando: ¿Qué quiere usted?, matarile-rile-rile, ¿qué quiere usted?, matarile-rile-ron, y la interpelada respondía: ¡yo quiero un paje, matarile-rile-rile, yo un quiero un paje, matarile-rile-ron!; y el diálogo dinámico continuaba alternativamente: ¿Cuál paje quiere usted matarile-rile-rile, cual paje quiere usted, matarile-rile-ron?, yo quiero a fulanita, matarile-rile-rile, yo quiero a fulanita, matarile-rile-ron. ¿Y qué nombre le pondremos, matarile-rile-rile; y qué nombre le pondremos, matarile-rile-ron?; le pondremos Anacleta, matarile-rile-rile, le pondremos Anacleta, matarile-rile-ron. Ese nombre no conviene matarile-rile-rile, ese nombre no conviene, matarile-rile-ron. Le pondremos Princesita, matarile-rile-rile, le pondremos Princesita, matarile-rile-ron. Ese nombre sí conviene, matarile-rile-rile, ese nombre sí conviene, matarile-rile-ron. Finalmente la primera ronda del juego concluía: ¡Aquí tiene usted su paje, matarile-rile-rile, aquí tiene usted su paje, matarile-rile-ron! ...

Juegos de niñas. Las niñas de la época que venimos refiriendo eran muy sometidas, desde pequeñas tenían que ayudar en las labores del hogar y sus juegos eran muy restringidos, solo recordamos los siguientes:

Muñecas de trapo. Las fabricaban algunas madres con ropa vieja, generalmente eran muy rudimentarias, pero las niñas se iniciaban en el amor materno con estos juguetes.

Vacas y becerros. Las construían utilizando zapallos tiernos, con varios palitos le hacía patas, cachos y rabo, era una actividad donde también participaban los niños.

Colores. Podemos decir que era un juego particularmente para niñas, o por lo menos eso fue lo que observábamos. Se practicaba cuando se estaba desarrollando la faena del desgranado del maíz, actividad muy común en aquella época cuando todavía no había llegado la harina pre-cocida. Como había muchas variedades de maíz que se cosechaban simultáneamente, a falta de la selección de los granos, daba como resultado mazorcas de diferentes colores: blanco, amarillo, rosado y violeta oscuro. El juego consistía en lo siguiente, la niña tomaba de su falda, donde acarreaba los granos, un puñado de ellos y los lanzaba al aire y con el reverso de la mano recibía los pocos que podían caer en ella, los demás volvían a la falda. Si una niña apostaba a agarrar granos amarillos, por ejemplo, tomaba los de ese color que había caído en la mano y los juntaba aparte, luego le tocaba el turno a otra niña que había seleccionado otro color y así sucesivamente. Después del número de lanzadas acordado se contaban los granos y ganaba quien más hubiese acumulado granos del color seleccionado.

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del Municipio Pueblo Llano