lunes, 19 de diciembre de 2016

Personajes de Pueblo Llano


 

Quintiliana del Carmen Molina Ortiz



Doña Quintiliana Molina Ortiz nació en Pueblo Llano el 01 de enero de 1908 y murió en la misma población el 07 de agosto de 1966. Era hija de Eleuterio Molina y Ana Inés Ortiz; estuvo casada con Mario Valera, vecino de la población de La Quebrada, estado Trujillo, pero no tuvieron hijos y el matrimonio duró muy poco tiempo; no obstante, para cubrir su soledad y cumplir con el papel de madre, adoptó dos hijos, Gladis y Eugenio, quienes la acompañaron hasta su muerte. En su juventud se desempeñó como maestra durante alguno tiempo en la población de Santo Domingo.
Fue cofundadora del partido Acción Democrática en Pueblo Llano y desempeñó diversos cargos dentro del mismo por varios años. Cuando el Presidente Rómulo Betancourt andaba en campaña electoral por esta zona, Doña Quintiliana pronunció un emotivo discurso de bienvenida en la ciudad de Barinas que causó gran impacto, pues la participación de la mujer en política no era muy usual en aquella época.
Doña Quintiliana tenía como vecino al señor Obdulio Salcedo, recalcitrante dirigente copeyano, con quien sostenía fuertes discusiones por cuestiones ideológicas, cuando aquella mujer llegaba al clímax de la euforia y le faltaban palabras para sostener sus argumentos, entonces en un arrebato de rabia se subía las enaguas para sellar de esta manera su insulto. Pero, cuando uno de ellos se enfermaba o sufría algún percance, el otro era el primero en visitarle y auxiliarle con medicinas o lo que en realidad necesitare.
Se desempeñó como secretaria de la prefectura y en algunas oportunidades fue prefecta encargada, también fue secretaria y presidenta de la Junta Comunal. Su trato era jovial, agradable, siempre con una sonrisa en los labios y muy extrovertida. En varias ocasiones hizo de consejera sentimental, ayudando a consolidar algunas relaciones con sus oportunas intervenciones, pues en su época tanto los hombres como las mujeres eran muy tímidos a la hora de declarar sus sentimientos al ser amado y Doña Quintiliana, como fiel celestina, se encargaba de arreglar aquellas relaciones.
Pero en el campo que más se destacó fue en el cultural, era muy aficionada a las representaciones teatrales que denominaban “veladas”, en varias oportunidades se encargó de buscar a los actores y dirigir la obra a su manera. Entre las “veladas” que dirigió, están algunas muy recordadas hoy en día como aquella representada en 1942 con motivo de la traída de la primera planta eléctrica a Pueblo Llano; otras más se presentaron con motivo de las ordenaciones sacerdotales de los presbíteros Jesús Sulbarán Paredes y Mario Santiago Valero.
En 1952 se realizó en casa del Señor Lisandro Paredes una “velada” donde se presentó la tragedia “La Flor que se Evapora” con motivo de la llegada del primer vehículo al pueblo, la obra fue escrita por Rosendo Pérez, hijo del maestro del mismo nombre, basada en un hecho trágico real. Allí actuaron Oliva Molina, Rosa Amelia Paredes, Irene Paredes, Eugenio Quintero y Rosendo Salcedo quien interpretó el tango “Tus ojos se Cerraron” para la escena final. Uno de los actores recuerda que el ensayo duró tres meses y la directora tenía un palo de escoba al lado para darle a la persona que se equivocara  en el guión o intentaba sabotear los ensayos. Entre otras obras que también fueron representadas en diferentes épocas están: “La Dama Cautiva”, “El Hombre del Gallo”, “La Mujer Interesada”, “Los Suelos del Diablo”, “El Virrey del Perú” y “Amores de Estudiante”. Como continuador de esta tradición cultural quedó el señor Emilio Paredes quien, todavía hoy en día, dirige un grupo de jóvenes para representar la vida de Jesús durante la Semana Santa de cada año.
El 25 de agosto de 2000 el ateneo de Pueblo Llano con motivo de la celebración de los 15 años de su fundación, rindió un merecido homenaje a la memoria de esta importante mujer de nuestro pueblo.

Rafael Ramón Santiago
Miembro de la Comisión Municipal de Patrimonio Histórico-Cultural del Municipio Pueblo Llano.

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