miércoles, 26 de marzo de 2025

ANIVERSARIO 466 DE PUEBLO LLANO

 


ANIVERSARIO 466 DE PUEBLO LLANO

Pueblo Llano, 1933.

Han transcurrido 466 años desde que un pequeño caserío de bohíos situado en una meseta de la cordillera andina merideña, a la que sus vecinos denominaban los chinoes, fue rebautizado en 1559 por el capitán español Juan Maldonado con el nombre de Pueblo Llano, surgiendo de allí el nuevo gentilicio de pueblollaneros o pueblollanenses, conque nos reconocen hoy en día.

Tres años después de aquel evento, sus pobladores pasaron a denominarse como pertenecientes a la encomienda de Pueblo Llano, bajo la tutela del encomendero Antonio de Reinoso; más adelante, con la llegada de los evangelizadores, la comunidad pasó a formar parte de la doctrina del valle de Santo Domingo.

En 1619 sus habitantes entraron a conformar, junto con otras encomiendas, el pueblo de Santo Domingo de El Esfafiche, que no logró consolidarse. En 1657, una parte de los indígenas de Pueblo Llano, que tenían sus viviendas en El Carrizal, volvieron a ser agrupados en El Esfafiche, ahora, junto a los indígenas de Aracay, bajo el nombre de Pueblo Llano.

En 1678, ya unificada la encomienda por Lucas de Laguado ocho años antes, los naturales de Pueblo Llano,  junto con la encomienda de Aracay, muy disminuida para ese momento, son trasladados hasta el lugar donde se encuentra el pueblo hoy en día para agruparlos bajo el nombre de Santísima Trinidad de Pueblo Llano, teniendo a Lucas de Laguado como encomendero de los naturales de Pueblo Llano, a Miguel de Jáuregui Zurbarán encomendero de los de  Aracay y al Br. Victorino Miguel Calderón de la Barca como cura doctrinero. Ya en el siglo XVIII, en 1772 se crea la parroquia eclesiástica o curato bajo la administración del sacerdote Pedro Ángel de Angulo.

 Es importante recordar la evolución que tuvo toda la provincia de Mérida antes de llegar a las fechas arriba señaladas. En primer lugar recibe el nombre de Provincia de las Sierras Nevadas, dependiente del Nuevo Reino de Granada como parte del distrito jurisdiccional del Corregimiento de Tunja entre 1558 y 1607; luego, entre los años 1607 y 1622 recibe el nombre de Corregimiento de Mérida del Espíritu Santo de La Grita, en virtud de habérsele anexado el territorio de la fenecida gobernación del Espíritu Santo de La Grita y Cáceres (que había sido creada por Real Cédula y Capitulación del 26 de mayo de 1588 a favor del capitán Francisco de Cáceres) e independizado del Corregimiento de Tunja; a partir de 1622 el Corregimiento fue elevado a la condición de Gobernación con el nombre de Provincia de Mérida del Espíritu Santo de La Grita (Real Cédula del 3 de noviembre de 1622); por último, en 1676, se le anexó la ciudad de Maracaibo y su distrito capital (por Real Cédula del 31 de diciembre de 1676), que hasta entonces había pertenecido a la Gobernación de Venezuela. En 1678 Mérida perdió la capitalidad de la Provincia a favor de Maracaibo, cuando el gobernador Jorge Madureira Ferreira (1675-1681) decidió quedarse en la ciudad lacustre, por lo que la gobernación pasó a llamarse Provincia de Mérida del Espíritu Santo de La Grita y Ciudad de Maracaibo o simplemente Provincia de Maracaibo como se le denomina en los documentos del siglo XVIII1.

En el año 1776, el gobierno español reorganiza las jurisdicciones en todo el territorio colonial, de esta manera la provincia de Mérida, que hasta ese momento pertenecía al Virreinato de la Nueva Granada, pasa a formar parte de la Provincia de Venezuela, la cual, un año después, se convirtió en Capitanía General de Venezuela (8 de septiembre de 1777), pasando también, obviamente, Pueblo Llano a formar parte de esta nueva jurisdicción.

Maestros y alumnos en 1933. 

Desde la visita de Vásquez de Cisneros en 1619-1620, cuando se crearon quince pueblos de indígenas, fue necesario la instauración de unidades administrativas, las que llevaron a la creación de dos instancias territoriales, cada una a cargo de un corregidor de naturales nombrado por el gobernador, teniendo como referencia divisoria la ciudad de Mérida, de esta manera se estableció una de la ciudad para arriba y otra de la ciudad para abajo. A partir de entonces y aún después del período de denominación española, Mérida contó con el denominado partido de abajo o corregimiento de Lagunillas o de Acequias que tenía 8 pueblos de indios; mientras el partido de arriba o corregimiento de Mucuchíes, comprendía los siete pueblos de indígenas restantes. Razón por la cual, los denominados pueblos del páramo, entre ellos Pueblo Llano, siempre pertenecieron al partido de arriba, con Mucuchíes como sede administrativa2.

            La Junta de Gobierno creada el 16 de septiembre de 1810 en la ciudad de Mérida, a raíz de los sucesos de Caracas ocurridos el 19 de abril de ese mismo año, decide independizarse de la provincia de Maracaibo y se constituye como provincia de Mérida junto con La Grita, San Antonio, San Cristóbal, Lobatera y Bailadores.

En 1830 la provincia de Mérida, que ahora formaba parte del Departamento Zulia, se separó de éste, conforme a la Ley y quedó constituido en siete cantones: Mérida, Mucuchíes, Ejido, Bailadores, La Grita, San Cristóbal y San Antonio del Táchira3. Pueblo Llano pasó a pertenecer al Cantón Mucuchíes hasta 1856.

En 1856 se promulga la Ley de División Territorial que fija por primera vez los límites de las provincias, cantones y parroquias, exigidos por la Constitución Nacional. En ella se separa en dos circunscripciones independientes los territorios de Táchira y Mérida (por la Ley del 14 de marzo). Mérida se divide en cinco cantones: Mérida, Mucuchíes, Ejido, Timotes y Bailadores; su capital Mérida. El cantón Timotes se compone de esta parroquia y de los de Chachopo, La Venta y Pueblo Llano, siendo su cabecera Timotes4.

Ocho años después, mediante la Constitución Federal de 1864, las provincias se convirtieron en Estados Independientes Federados que formaron los Estados Unidos de Venezuela y cuyos límites eran los mismos fijados por la ley del 28 de abril de 1856.

La Asamblea Constituyente del estado Mérida en su Código Orgánico del primero de septiembre de 1864, establece: “...Régimen Político: cada parroquia formaba la única entidad política con el nombre de Distrito. Las ciudades y villas que tenían más de una parroquia en su recinto componían un solo Distrito...”5.

Cada Distrito tenía un Concejo Municipal que recaudaba impuestos y elaboraba leyes para el buen funcionamiento de su entidad. Es la primera vez que Pueblo Llano aparece como una entidad independiente, donde surge una forma nueva de administrarse, pero que lamentablemente agarró desprevenidos a los moradores de este pueblo.

En efecto, del 17 de marzo de 1865 es el primer documento que hemos conseguido donde se deja asentada una reunión del Concejo Municipal de Pueblo Llano con todos sus miembros. Allí están las nuevas autoridades, el ciudadano Francisco Lacruz, como presidente del Distrito; Antonio Santiago Rivas y Pedro María Tapias, como concejales. El objetivo de la reunión era nombrar los nueve vocales supernumerarios tal como lo exigía el artículo 74 de la Constitución del estado Mérida y el artículo 7º de la Ley de la Legislatura del estado, sancionada el 16 de enero de 1865. Las personas nombradas fueron las siguientes: 1º Bartolomé Tapias, 2º José Juan Valero, 3º Salvador Rivas, 4º Manuel Jerez, 5º Dionisio Jerez, 6ª Pantaleón Becerra, 7º Juan Antonio Valero, 8º Candelario Paredes y 9º Francisco Santiago. Tenían como primer trabajo, estos vocales, la participación en la elaboración de los mecanismos para la recaudación de rentas “…para el contingente con que debe contribuir el Distrito a las rentas del Estado y formar el presupuesto de los gastos del Distrito con arreglo a las Leyes…”6.

Los vecinos de Pueblo Llano entendieron desde un primer momento la importancia de la administración distrital, pues, esta modalidad les daba oportunidades para poder resolver algunos problemas y necesidades de carácter local, por lo que, comenzaron a llegar correspondencias dirigidas al presidente del Concejo Municipal del recién creado Distrito Pueblo Llano:

El 31 de enero de 1865, el señor Eduardo García, natural de San José de Cúcuta y residente en esta Parroquia ofrece sus servicios como preceptor de escuela en vista de que en el distrito no hay7.

El 28 de febrero de 1865 llega otra correspondencia, ahora de los comisarios, indígenas y vecinos de este distrito denuncian el abuso que se produce con una vieja práctica de bajar el ganado de los páramos el 20 de enero de cada año haciendo grandes daños a los conucos de los indígenas. Los perjudicados pedían que se eliminara esa práctica.

El 02 de junio de 1865 el jefe civil o de parroquia Casimiro Quintero dirige una comunicación solicitando se legisle sobre una problemática que se observaba en el Distrito para ese momento como era el hecho de que los jóvenes estaban muy enviciados a los juegos de envite y azar, había adultos que los animaban a jugar y por lo tanto resultaban algunos disgustos en el pueblo, producto de esta actividad ilícita8.

Pero, la actuación de los miembros del Concejo Municipal del Distrito Pueblo Llano no fue muy satisfactoria para las autoridades merideñas, pues reciben un oficio donde se le reclama sus omisiones: “…El Título 12 de la Constitución de este Estado y el artículo 9, capítulo 2 de la Ley del 6 de Enero de 1865 sobre Régimen Político, le exponen, dan facultad bastante a los Concejos Municipales para dictar todas las leyes que convienen a la organización y régimen de cada Distrito y les impone deberes que ese Concejo Municipal ha dejado de cumplir, casi en su totalidad; no habiendo dictado aún ni el Reglamento eleccionario de los empleados del Distrito, desentendiéndose algunos de dichos concejos de establecer escuelas, del mantenimiento de la cárcel y cementerio público, de las vías de comunicación, del aseo y ornato de la población, de su alumbrado y de todo lo demás que conviene al progreso de los pueblos…” 9.Hasta allí llegó la autonomía local.

 

Pueblo Llano, 1970. 

En 1868 el estado Mérida se unió al Zulia y recibió el nombre de Sección Mérida del estado Zulia, conformado por cinco Departamentos. El departamento Timotes se constituyó con los cantones Timotes y Mucuchíes, la parroquia de Pueblo Llano continúo perteneciendo al cantón Timotes, ese mismo año se separó Mérida del estado Zulia y Pueblo Llano continúo perteneciendo al Departamento Timotes.

El 21 de diciembre de 1872, la Asamblea Constituyente regional le cambió el nombre al estado Mérida por el de estado Guzmán, el departamento Timotes quedó igual.

Por un acuerdo legislativo del 30 de abril de 1879, se redujo a siete grandes Estados los veintiunos con que contaba la Unión. El Estado de los Andes estaría compuesto por las entidades de Guzmán (Mérida), Trujillo y Táchira, situación que culminó en 1899, volviendo el estado Mérida a recuperar su nombre.

El 30 de diciembre de 1901 la Legislatura del estado Mérida decreta la Ley de División Territorial. El estado pasa a dividirse en distritos, parroquia y aldeas. Pueblo Llano es una parroquia y pasa a pertenecer al El Distrito Miranda junto con Chachopo y San José, con Timotes como cabecera.

La Ley de División Político Territorial del Estado Mérida que ha tenido mayor permanencia hasta el momento fue la promulgada el 07 de enero 1904, Pueblo Llano continúa siendo parroquia y perteneciendo al Distrito Miranda. Pero, a partir de 1909, según el artículo 3º de la Constitución de ese año, las parroquias pasan a denominarse municipios hasta 198610.

Pueblo Llano, 2018.

En el transcurso de todos estos años, donde Pueblo Llano primero fue parroquia y después municipio perteneciendo al Distrito Miranda, administrado por una Junta Comunal, cuyos recursos para su funcionamiento llegaban a cuenta gotas y según el capricho de los concejales timotenses, siempre se manifestaba el descontento de los pueblollaneros por el estado de abandono en que se encontraba el municipio. A medida que fue aumenta la población y las necesidades propias de su gente, comienza a gestarse el deseo de que el municipio pudiese llegar a conformar un distrito independiente, con una administración propia, o en su defecto constituir, junto con Las Piedras y Santo Domingo, una nueva entidad distrital. Esta idea comenzó a tomar fuerza cuando llegó la carretera al pueblo en 1952, a partir de allí se pierde el intercambio comercial mantenido con Timotes durante siglos. Pues, con la nueva vía, resultaba más fácil comunicarse con las capitales de los estados Mérida o Barinas que con la capital del distrito.

Una de las personas que más se interesó para que esta inquietud comenzara a tener fuerza fue don Manuel Molina Ibisate, destacado maestro, eficiente juez y ciudadano a carta cabal. Proponía don Manuel que el nuevo distrito llevara el nombre del primer cardenal de Venezuela, Dr. José Humberto Quintero Parra, hijo del pueblollanero don Genaro Quintero Dávila. Sus ideas, transcritas en cartas, las hizo llegar a varios presidentes de la república en sus diferentes periodos de gobiernos, pero como era de esperarse, nunca recibió respuesta. También llevó la petición al diario El Nacional de la ciudad de Caracas, corriendo con igual suerte, la misma no fue publicada. Finalmente, fue el diario regional El Vigilante de Mérida quien tomó en cuenta su petición y apoyó públicamente la idea11.

A la iniciativa anterior se unió otro distinguido coterráneo, como lo fue don Eladio Hernández Agostini, un pueblollanero excepcional. En 1975 publicó uno de sus escritos en el periódico mimeografiado El Obrero donde exponía con detalle las razones para que Pueblo Llano fuese elevado a Distrito.

A las voces de estos dos distinguidos pueblollaneros se unieron otras más durante los años siguientes, hasta que finalmente la Asamblea Legislativa del estado Mérida, siendo presidente el Licenciado Orlando Gutiérrez, aprobó una nueva ley de división territorial el 20 de diciembre de 1985; el cúmplase del Ejecutivo lleva fecha 7 de enero de 1986 por el Dr. William Dávila Barrios, gobernador, y aparece publicada en la Gaceta Oficial del estado Mérida el 7 de junio de 1988.

Con esa prerrogativa, los poderes Legislativo y Ejecutivo del estado Mérida, en pleno, se trasladaron a Pueblo Llano el día 14 de junio de 1987 con el objeto de instalar oficialmente el Municipio Autónomo Pueblo Llano, pasando de esta manera a formar parte de los veinte y dos municipios autónomos en que se dividía para ese entonces el estado Mérida. El orador de orden ese día fue el senador de la República Dr. Héctor Rodríguez Dugarte, vinculado con Pueblo Llano a través de diferentes actividades de carácter reivindicativo para los agricultores12. El nuevo municipio continuaría llamándose Pueblo Llano, conservando también el mismo nombre para su capital. Las propuestas anteriores para que recibiera el nombre de Cardenal Quintero fueron desechadas por los legisladores merideños, en su lugar colocaron este epónimo al municipio vecino, cuya capital es Santo Domingo.

 

Escudo de Pueblo Llano. 

El 15 de enero de 1992, la Asamblea Legislativa decretó la Ley de división político-territorial, en la cual, en lugar de la denominación de Municipios Autónomos pasan a llamarse Municipios y los Municipios Foráneos toman el nombre de Parroquias. A partir de esa fecha, el estado Mérida quedó conformado por veinte y tres municipios, siendo Pueblo Llano uno de ellos.

A continuación, vamos a hacer un repaso muy breve sobre las autoridades civiles que han dirigido los destinos de esta entidad. Siendo Pueblo Llano un pueblo de indígenas, la máxima autoridad recayó siempre en el cacique, por lo menos hasta finales del siglo XVIII, funcionario que de una manera u otra ejercía la autoridad ante de la llegada de los europeos y después durante la colonia, a pesar de la injerencia de los funcionarios reales como el encomendero y el corregidor de naturales.

Aparte del cacique, las autoridades coloniales impusieron en América otras formas de gobierno de acuerdo con sus costumbres europeas. Cada año, en el mes de enero, se elegían alcaldes y regidores entre los naturales y un gobernador que venía siendo el mismo cacique o electo entre varios caciques si el número era mayor. En estas elecciones no debía intervenir el corregidor de naturales, más que para confirmarlas, dejando obrar con libertad a los indios.

Para finales del siglo XVIII encontramos en el pueblo la figura del teniente de justicia mayor entre los indígenas, para 1793 ejercía este cargo el mestizo Manuel José Paredes y posteriormente su hijo Ignacio Ponceano Paredes13.

A comienzos del siglo XIX están registradas en algunos documentos las autoridades conformadas por alcaldes y jueces de paz impartiendo justicia en la parroquia. Los jueces de paz fueron sugeridos por el Libertador Simón Bolívar en la Constitución de Angostura de 1819, allí ordenaba que “...en cada parroquia habrá un juez de paz...él debe oír a las partes sin figura de juicio, procurando transigir y reducirlos a concordia...”14.

En 1836 se dictó en Venezuela el Código de Procedimiento Judicial, el famoso Código de Aranda. Dos años después, el 3 de mayo de 1838, el Congreso de la República promulgó una ley por medio de la cual establecía el orden de cómo debería observarse las leyes y procedimientos judiciales en todos los tribunales de la República.


Bandera de Pueblo Llano

En la última escala en el orden judicial de esta Ley estaban los jueces de paz, los cuales existían en aquellas parroquias que no pudieran tener alcaldes, por falta de vecinos o propietarios provistos de las cualidades necesarias. Estos conocían en juicio verbal de las demandas cuyo interés principal no excediera de veinte pesos; les correspondía perseguir y aprehender a los criminales, a prevención con el alcalde más inmediato, y desempeñar las comisiones que los tribunales y demás autoridades les encomendaran dentro de sus respectivas demarcaciones15.

Los casos que debían resolver los jueces de paz en Pueblo Llano, según la documentación consultada, siempre tenían que ver con incumplimientos de contratos de compra venta, hurtos, agresiones personales, daños producidos por el ganado en siembras e injurias. También hay varios juicios por abuso de autoridad.

Entre los jueces de paz que hubo para el siglo XIX se tiene a Trinidad Patiño y Francisco Albarrán en 1832, Francisco Camacho en 1838, Vicente Paredes en 1839, Juan José Santiago en 1840, Dionisio Quintero, Pantaleón Becerra y Bartolomé Tapias en 1847, Bartolomé Tapia en 1854, Juan Bautista Meza en 1857, Casimiro Quintero en 1861, entre otros.

Más adelante, en Gaceta Oficial del Estado Mérida correspondiente al año 1873, en el Capítulo Cuarto, Artículo 18, establecía que “...cada parroquia...será regida por un magistrado llamado Jefe de Parroquia...”16.

El primero de enero de 1873, por Decreto del presidente Antonio Guzmán Blanco se crea el Registro Civil como una institución pública que tenía por objeto hacer constar de una forma auténtica y a través de un sistema organizado, los principales actos relacionados con el estado civil de las personas que tienen origen en el seno familiar, mediante la intervención de funcionarios del Estado con el objeto de que los actos y testimonios que se otorgasen tuviesen valor probatorio dentro y fuera del juicio. El registro civil de cada parroquia quedaba bajo responsabilidad del jefe civil, como primera autoridad. El primer jefe civil de Pueblo Llano fue el señor Seferino Tapia.

            En la Constitución de 1925, el jefe civil o jefe municipal, como se le llamó siempre, pasó a denominarse prefecto. Bajo el criterio de la separación orgánica de los poderes públicos, el prefecto pasó a ser la autoridad ejecutiva municipal en sustitución del antiguo jefe político del municipio. El primer prefecto de Pueblo Llano fue el señor Ricardo Cols. En el 2007 se crea la Registraduría y el prefecto pasa a ejercer otras funciones.

Las primeras autoridades para dirigir los destinos del municipio a partir del año 1990 se escogieron en el marco de las elecciones nacionales de alcaldes y concejales, celebradas el 03 de diciembre de 1989. Siendo electo como primer Alcalde de Pueblo Llano el señor Pulio César Paredes González y como concejales los señores: Francisco Quintero Rendón, Rafael Vicente Santiago Jerez, Neptalí Santiago, Edgar Rafael Valero Moreno y Maximiliano Santiago Santiago.

La toma de posesión de las autoridades electas ocurrió el 07 de enero de 1990, en acto celebrado en el salón de usos múltiples del hotel El Campesino, pues no se contaba con sede propia. Las oficinas del concejo municipal y la alcaldía funcionaron en un local alquilado la segunda planta de la casa del señor Nerio Rondón Sulbarán ubicado en la avenida Bolívar, entre calles Independencia y Páez, hasta el 24 de enero de 1999 cuando se inauguró la actual Casa Municipal.

Casa Municipal inaugurada el 24 de enero de 1999. 

El 06 de diciembre de 1992 se vuelven a realizar comicios electorales para elegir nuevas autoridades municipales. En esta oportunidad es electo como alcalde del municipio Pueblo Llano el señor Rosalino Quintero. En la misma jornada, para los cargos de concejales fueron designados los señores: Antonio Ignacio Molina Rondón, Fredis Rondón Santiago, Manuel Antonio Albarrán, Luis Felipe Rendón Santiago y Régulo Santiago.

El señor Rosalino Quintero es reelecto en los comicios celebrados el 03 de diciembre de 1995. En esta oportunidad los concejales escogidos fueron: Carmen Cecilia Santiago, Fredis Rondón Santiago, Sixto Santiago, Régulo Santiago y Marcelino González.

Durante el segundo periodo de gobierno del señor Rosalino Quintero ejercieron como alcaldes suplentes los señores: Tito Livio Santiago Vergara (1995), quien fungía como síndico municipal; Ana del Carmen Santiago (1998), quien era la administradora municipal, y finalmente a la doctora Carmen Cecilia Santiago, vicepresidente de la Cámara Municipal, a quien le correspondió finalizar el mandato asignado al alcalde (1999-2000) porque el señor Rosalino Quintero fue elegido como diputado ante la extinta Asamblea Legislativa del estado Mérida, compartiendo escaño con otro pueblollanero, el geógrafo Rafael Antonio Molina Rondón, ya fallecido.

En las elecciones del 30 de julio de 2000 y tras la instauración de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999, es elegido alcalde el Ingeniero Antonio José Santiago Santiago y el 03 de diciembre del 2000 se eligen los concejales: Edgar Villamizar Rondón, Pulio César Paredes González, José Armando Jerez, Tito Livio Santiago Vergara y Oswaldo Rondón García.

En las elecciones para alcaldes realizadas el 31 de octubre de 2004 es reelecto Antonio José Santiago, La elección de concejales, por su parte, se realizaron el 07 de agosto de 2005, quedando en esta oportunidad: Edgar Villamizar Rondón, Oswaldo Rondón García, José Armando Jerez, Ismary Paredes y Leonardo Paredes.

En las elecciones realizadas el 23 de noviembre de 2008 es electo alcalde del municipio Pueblo Llano el Dr. Edgar Antonio Villamizar Rondón para el periodo 2008-2012 tomando posesión del cargo el 03 de diciembre del 2008.    

El 08 de diciembre del 2013 se realizan nuevas elecciones para alcaldes y concejales. En esta oportunidad es elegido el señor Fredis Rondón Santiago como alcalde y los concejales: José Manuel Paredes Santiago, Reinaldo García, Gabriel

Alarcón, Benjamín Santiago y José Luis Paredes Albarrán.

            En las elecciones nacionales para elegir alcaldes municipales, celebrada el 11 de diciembre de 2017, resultó electo como alcalde del municipio Pueblo Llano el bachiller José Manuel Paredes Santiago.

            El 09 de diciembre de 2018 se realizaron nuevos comicios municipales, esta vez para elegir concejales, resultaron electos los ciudadanos Rafael Santiago, Dioberti Paredes, Yury Ramírez, Edgar Santiago y Betty Linares.

 

Sesión Solemne, 19 de marzo de 2024.

            Finalmente, el 21 de noviembre de 2021 es electo por tercera vez el señor Rosalino Quintero como alcalde para el periodo (2021-2025) y los concejales, Ciro González, María Santiago, Yilber Moreno, Fredis Rondón e Ingrid Azuaje.

Con la elevación de Pueblo Llano a la categoría de Municipio Autónomo y luego a Municipio, tal como lo establecieron las reformas de la Ley Municipal, el progreso en la entidad se hizo sentir, pues los alcaldes y concejales podían administrar y disponer de los recursos que se generaban en la comunidad a través de los impuestos, por otro lado, podían solicitar partidas anuales o especiales para el desarrollo de proyectos específicos, además de la administración del situado constitucional. Los ciudadanos, por su parte, tenían la posibilidad de gestionar y canalizar sus problemas y necesidades en la misma entidad, ante personas conocidas, que pudieran resolverles de una manera u otra sus inquietudes y carencias.

Aunque algunos de los alcaldes nombrados contaban con más recursos que otros durante su gestión, dependiendo del precio del barril de petróleo para ese momento, del apoyo del gobernador de turno del estado Mérida o de otras circunstancias, siempre estuvo presente en sus acciones el deseo de un progreso para el municipio. Son innumerables las obras construidas en la entidad gracias a las gestiones directas de los alcaldes o a la influencia que ellos ejercieron ante los entes estadales y nacionales donde consiguieron los recursos para su ejecución. Con sus trámites se pudieron obtener varios sistemas de riego, apertura y arreglo de vías de penetración, cuantiosos créditos agrícolas, artesanales y de otra índole; la construcción del hospital, ambulatorios, asistencia para enfermos y discapacitados; construcción de escuelas, liceos, estadios, gimnasios, canchas deportivas, suministro de material deportivo, didáctico y el apoyo con entrenadores en diferentes especialidades; remodelación de la iglesia, capillas y plazas; construcción de la Casa Municipal, entre otros.

A pesar de las diferencias ideológicas, del estilo de gobernar, de los recursos obtenidos en su momento, de las trabas políticas y administrativas que afrontaron, los alcaldes que ha tenido Pueblo Llano hasta hoy (2025) han ejercito su cargo con honestidad, eficiencia, responsabilidad y vocación de servicio, por lo que merecen nuestra enhorabuena, agradecimientos y aplausos*. 

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano

(19/03/25)

Notas:

 

(1)  Gilberto QUINTERO LUGO: Visión Panorámica de la Provincia de Mérida del Espíritu Santo de La Grita y Ciudad de Maracaibo a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. El Papel de las Instituciones de gobierno provincial y local. En: La Rebelión de las Provincias. Comisión Bicentenaria. Alcaldía de Mérida, Venezuela, 2010. p. 64.

(2)  Archivo General del Estado Mérida. Protocolos. Tomo LXXXIV.

(3)  Biblioteca Sala Febres Cordero. Gaceta Oficial de Mérida. 15 de septiembre de 1879. Año I. Nº 4. Microfilm. 

(4)  Baltazar Enrique PORRAS CARDOZO: Fondos Documentales del Estado Mérida (S. XVI-XX). Diagnósticos e Inventarios. Alarcón Fernández Editor, Caracas, 1995. p. 55.

(5)  Gaceta Oficial del estado Mérida, Año 1, Nº 4, 15 de septiembre de 1878.

(6)  Archivo de la Junta Comunal del Municipio Pueblo Llano.

(7)  Ídem.

(8)  Ídem.

(9)  Ídem.

(10)              Baltazar Enrique PORRAS CARDOZO (Coordinador): Fondos Documentales del Estado Mérida (S. XVI-XX). Diagnóstico e Inventarios. Op. cit. pp. 52-62.

(11)              Diario El Vigilante, viernes 22 de mayo de 1970. Año XLVII, Nº 9.531. p. 5.

(12)               Para conocer el discurso completo véase: Rafael Ramón Santiago: Pueblo Llano en Cinco Siglos, Testimonios. p. 90.

(13)              Archivo General del Estado Mérida. Encomiendas. Tomo VI. f. 129.

(14)              José RODRÍGUEZ URRACA: El Poder Judicial en Venezuela. http:// biblio.juridicas.unam.mx/libros/1/474/8.pdf. [Consultado el 07 de abril de 2014].

(15)              Ídem.

(16)              Biblioteca Nacional Biblioteca Febres Cordero: Gaceta Oficial del estado Mérida, Mérida, 15 de septiembre de 1879. Año I, Nº 4.

*Extracto del libro de nuestra autoría Aspectos históricos del municipio Pueblo Llano, estado Mérida. Tomo II. Disponible en Amazon.

 

 


viernes, 28 de febrero de 2025

DON SABÁS ALARCÓN, OTRO DE NUESTROS INFORMANTES QUE APAGA SU VOZ



DON SABÁS ALARCON, OTRO DE NUESTROS INFORMANTES QUE APAGA SU VOZ

 


Recibimos con pesar la infausta noticia del lamentable fallecimiento del paisano y amigo, señor Sabás Alarcón, quien estaba muy cercano a la centuria de una fructífera vida.

            El 25 de noviembre de 2016 estuve en su casa, en el sector La Ranchería de la comunidad de La Culata del municipio Pueblo Llano. Mientras saboreábamos un humeante café me contó parte de su vida, comentó que había nacido en la parroquia Las Piedras del municipio Cardenal Quintero, el 27 de diciembre de 1927 y su padre era el talabartero don Augusto Valero, por lo tanto, era hermano, por parte de padre del gran músico Rafael Valero, también lamentablemente desaparecido.

            Con sus ojos azules, proyectándolos al infinito fue rebuscando recuerdos para comentarnos que vivió por algún tiempo en Jajó, estado Trujillo, allí ejerció labores de policía y luego de practicante en un dispensario, también fue concejal en Pueblo Llano. Para el momento de la entrevista llevaba viviendo cuarenta años en La Ranchería, dedicando la mayor parte de su vida a la actividad agrícola y a la cría de ganado mayor y menor. En sus ratos libres se extasiaba en la ejecución del violín y otros instrumentos de cuerda, “porque Valero que no es músico no es Valero”, nos dijo entre risas, a pesar de que su padre no le dio el apellido.

            Luego pasó a contestarnos con detalle las preguntas sobre los orígenes del lugar: “Cañada Grande –nos dijo—en un principio esta zona era páramo, cuando yo llegué vivía allí Audón Vergara, después fue de Ernesto y Sebastián Vergara, en la actualidad hay unas nueve casas. En la Subida de Durí, conocí a una señora llamada Eusebia Flores y a Marcos Santiago. Pero, el dueño de todo eso era Lorenzo Mariano Santiago, lo apodaban Marianito, ahora hay unas catorce casas. En la Ranchería Alta hay unas cincuenta casas, el lugar comienza desde donde está la escuela hacia arriba. De la escuela hacia abajo es la Ranchería Baja, hay unas cuarenta casas, cuando yo llegué vivía Juan Santiago y Pedro José Santiago y una señora Rosa Ramírez. En los Chaos vivían unos señores nombrados Calixto y Florencio y estaba la casa de Audón Vergara, él había comprado el derecho para hacer la casa a un Cándido Briceño por un valor de trece pesos. En El Rincón de La Culata conocí a Juan Camilo y Ramón Camilo Jerez. Las Cavas es el límite con la parroquia Las Piedras, hay casas a ambos lados del límite, unas cincuenta casas más o menos. En La Vega de La Culata hicieron casas Eugenio Santiago, Eladio Jerez y Pedro Santiago, ahora hay como diez viviendas. Macasay es casi un pueblo, hay como sesenta casas, a Las Malvinas le dieron ese nombre porque la gente era muy peleadora, los primeros que conocí fueron Juan y Ramón Camilo, también tiene como sesenta casas. En los Chaos tenía casa de habitación Lorenzo Mariano Santiago...”.

            Muchas otras cosas conversamos aquel día inolvidable que dejé plasmadas en mi libro Aspectos históricos del municipio Pueblo Llano, estado Mérida. Tomo II. publicado en Amazon.

            Hoy, que don Sabás ha partido de este plano terrenal, elevo mis oraciones al cielo en gratitud por haberlo conocido y en solicitud al Padre Creador para que lo acoja en su seno y pueda descansar en paz. Este escrito tiene también como motivo expresar mis condolencias a todos sus familiares y amigos diseminados por los municipios Pueblo Llano, Cardenal Quintero y otros lugares cercanos, particularmente a Augusto y Gabriel Alarcón Ramírez, consocios en las actividades cooperativistas y de patrimonio, respectivamente. Reciban un abrazo solidario.

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano

(27/02/25)




 

GUERRERAS, CRONICA DEL LICENCIADO JORGE LUIS PAREDES RIAS


GUERRERAS, CRONICA DEL LICENCIADO JORGE LUIS PAREDES ARIAS

 

            He recibido con agrado de manos de mi estimado paisano y amigo, el Licenciado Jorge Luis Paredes, un segundo libro de crónicas donde está publicado otro de sus trabajos literarios. En esta oportunidad su escrito, bajo el título de Guerreras, forma parte de la obra El día más largo y otras crónicas, editada por el CNE en marzo de 2024.

            Allí, catorce empleados de esa institución, al igual que Jorge, plasman sus vivencias en diferentes eventos electorales que se han desarrollado en el país.  En la ficha de autores y autoras leemos que Jorge Luís Paredes Arias es “Licenciado en Comunicación Social, mención Desarrollo Social. Es coordinador municipal de la Junta Nacional Electoral en el municipio Pueblo Llano del estado Bolivariano de Mérida, con once años de servicio en el Consejo Nacional Electoral”.

            El contexto que ha escogido para desarrollar el trabajo asignado ha sido la cuenca del río Mocotíes en el estado Mérida, en el cual relata los efectos de una vaguada ocurrida los días 23 y 24 de agosto de 2021, donde intervinieron funcionarias de ese organismo en labores solidarias.   

            Es una crónica muy bien elaborada, como siempre suele hacerlo Jorge, con una excelente prosa describe los momentos previos al evento, el contexto donde se desarrolló, la tensa situación que se generó en las comunidades afectadas por causa de las lluvias y la situación difícil que vivieron los pobladores de la zona ante los estragos causados por la crecida de ríos y quebradas, la interrupción del fluido eléctrico, la incomunicación terrestre por causa de los derrumbes y otras contingencias que se generan en estos casos.

            Las protagonistas de la historia (“las guerreras”), como se indicó, son trabajadoras del CNE, María Rosmairy Contreras en Guaraque y Juanita Morales en Tovar. En la crónica se pone en evidencia la solidaridad que siempre está presente en nuestra gente cuando ocurren tragedias como ésta, valores adquiridos por la mayoría de las personas que habitan los pueblos andinos.

            Sirvan estas líneas para felicitar y continuar estimulando a Jorge en la práctica de esta tarea de dar a conocer el arte literario que sale de su pluma donde siempre ha demostrado que tiene un potencial inagotable.

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano.

(25/02/25).                                                                                                            350



 

martes, 18 de febrero de 2025

100 AÑOS DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA ACEQUIA "LA TOMA" EN PUEBLO LLANO


100 AÑOS DE LA ACEQUIA “LA TOMA” EN PUEBLO LLANO

 

Acequia “La Toma” en el sector La Horca, 1986.

            Los cronistas encargados de describir las actividades agrícolas indígenas encontradas por los primeros europeos en su llegada a tierras andinas venezolanas como los frailes Pedro de Aguado, Pedro Simón y Juan de Castellanos, hicieron referencias y comentarios favorables a las técnicas de cultivo que empleaban los pueblos originarios, entre ellas los andenes para las labranzas en terrenos de grandes pendientes, los estanques y acequias para los regadíos donde escaseaba el agua, entre tantas otras.

Observaron, por otra parte, que los pueblos estaban estratégicamente asentados en sitios donde podían disponer de recursos suficientes como leña y agua, pero a medida que la población crecía veían la necesidad de construir terrazas con muros o cimientos de piedra para evitar el deslave y la erosión, acequias para distribuir racionalmente el agua, en algunos casos el líquido era almacenado en estanques que ellos mismos construían. También levantaron caneyes para guardar la producción agrícola que era la base de su sustento”1.

            En la Visita realizada en 1619 por el Oidor Alonso Vásquez de Cisneros a la provincia de Mérida, encontramos que el escribano Rodrigo Zapata hace referencia de una acequia que estaba en la mesa de El Esfafiche, en el valle de Santo Domingo, donde la misma ya era utilizada por los indígenas desde hacía mucho tiempo atrás y consideraba que aquella era fundamental para fundar allí un nuevo pueblo con las encomiendas de Pueblo Llano, Aracay, Las Piedras y Santo Domingo2.

            Ya en el siglo XX, tres ciudadanos de Pueblo Llano, herederos del proceso de mestizaje transcurrido durante centurias, pero con la sabiduría extraída de sus raíces indígenas, decidieron un buen día construir una acequia que los beneficiaría personalmente, pero, también a sus vecinos y a las generaciones que los sucedieron, como veremos en este escrito. Se trataba de los señores Pedro Aquilino Santiago Torres, Balbino Paredes y Victoriano Paredes, propietarios de tierras en los sectores La Horca, Miyoy y La Capilla, respectivamente, quienes eran buenos agricultores con una gran visión de progreso y futuro.

Señor Pedro Aquilino Santiago Torres.

            Los domingos o fiestas de guardar tomaban un tiempo para visitarse y conversar sobre proyectos comunes. La amistad que los unía y el aprecio que se profesaban mutuamente los llevó a tratarse de hermanos. En aquellas largas y amenas conversaciones, acompañados moderadamente con algunos sorbos de aguardiente, miraban con optimismo el futuro de su pueblo y comenzaban a elaborar planes: “nosotros tenemos buenas casas de tejas, decían, pero nuestro Patrón La Santísima Trinidad, está en un rancho que ya se cae”, y enseguida se dividían el trabajo y pasaban a construir una capilla decente para el Patrón; lo mismo ocurrió con el cercado de tapia para el cementerio, fueron varias las cayapas convocadas para culminar con éxito el proyecto emprendido. Pero el mayor atrevimiento había sido la construcción de una acequia que recorría por sus terrenos quebradizos una distancia de dos kilómetros y medio, aproximadamente, desde el sector El Cedro de Mutús, tomando el líquido de la quebrada La Padilla, pasando luego por Miyoy, El Molino, La Conquista, La Capilla, La Horca, hasta cerca de La Punta, donde vertería sus aguas a la quebrada El Pueblo, obra de ingeniería que bautizaron como “La Toma”.

            Como siempre, estos líderes comunitarios estaban ocupados en sus siembras particulares de trigo, maíz, papas, arvejas y tenían que planificar el tiempo propicio, en verano, para realizar los convites con sus peones y voluntarios e ir construyendo la zanja que se constituiría en la nueva acequia. La señora María Olegaria Santiago de Montilla, hija del señor Pedro Aquilino Santiago Torres y tía del suscrito, comentaba: “nos parábamos de madrugada para moler el maíz y hacer ‘rumas’ de arepas para los obreros que estaban abriendo La Toma, luego las llevábamos hasta el lugar donde venía la zanja, lo mismo hacíamos con los almuerzos, aquellas eran olladas y olladas de sopa, papas cocidas, chicha y garrafas de miche. Pero, por más que se esforzaban, el trabajo no era fácil, cuando venía la época de deshierbo o cosechas de las matas sembradas tenían que dejar la construcción de la zanja para otra oportunidad. Además, había algunas personas muy egoístas y envidiosas que no la dejaban pasar la quebrada por sus terrenos y mi papá tenía que pagarles el derecho para que pasara, les daba el dinero, pero no hacían recibos ni documentos3.

En entrevista con el señor Pablo Antonio Rendón Santiago, quien participó muy joven en la construcción de La Toma, tenía 12 años, nos indicó que la misma fue culminada el 18 de febrero de 19254. Por su parte, doña María Olegaria recordaba con mucha alegría aquel día. Comentaba que les llevaron el almuerzo a los obreros como siempre, pero en el momento en que comenzó a correr el agua por la acequia con gran velocidad, sin detenerse en ningún lugar ni provocar derrumbes, los gritos de alegría no se hicieron esperar, las garrafas de miche pasaban de mano en mano, el líquido los estimuló tanto en aquel momento de euforia que se olvidaron por completo de almorzar. Todos saltaban de emoción y a Rufo, su hermano de ocho años, uno de los obreros le quitó el sombrero y lo tiró a la quebrada para calcular el caudal que llevaba, el sombrero comenzó a bajar con tanta prisa que el niño no pudo volver a recuperarlo5.

Estatua del señor Balbino Paredes en la plazoleta Miyoy.

            Cuando el trabajo estuvo listo, la visión económica de Balbino Paredes no se hizo esperar, al poco tiempo construyó un molino para moler trigo, empresa que vino a traer un beneficio adicional a la comunidad y como si esto fuera poco, también colocaron allí, a principio de la década de los años cuarenta del siglo XX, una turbina para accionar una planta hidroeléctrica, donada por el Estado6, que proporcionó energía a Pueblo Llano y Las Piedras por más de tres décadas.

            Don Victoriano Paredes tuvo agua fresca para que sus animales abrevaran en el sector La Capilla y también para poder regar sus plantaciones, actividad que continuó su esposa e hijos, porque lamentablemente perdió la vida siete años después de haberse culminado La Toma.

            Por su parte, el señor Pedro Aquilino Santiago Torres quien vivía en un terreno alquilado a la Iglesia en el sector La Capellanía, decidió construir su casa en terreno propio en el sitio denominado La Horca, la mencionada quebrada, además de pasar por todas sus propiedades, llegó a escasos metros de su nueva vivienda para mayor comodidad.

            Con el correr del tiempo, herederos de los pioneros y otros propietarios de los lugares señalados, en el año 2002 hicimos llegar una petición al alcalde de entonces  donde se solicitaba que tan importante obra de ingeniería y de sabiduría ancestral fuese declarada Patrimonio Municipal con la inclusión de un Reglamento de Protección, Conservación y Mantenimiento de la misma, debido a la cantidad de usuarios que se benefician de ella y el peligro que corría debido a la falta de mantenimiento, al vertedero irresponsable de sustancias tóxica, a la falta de una planificación para los turnos de riego, etc7. En aquella oportunidad solo se consiguió el contrato de varios obreros para hacer un deshierbe y dragado.

            Ahora, a cien años de haberse culminado tan visionaria iniciativa, acudimos nuevamente a las autoridades de turno para renovar la petición sobre la declaratoria de Patrimonio Municipal, de esta manera las generaciones presentes y futuras, además de valorar la sabiduría de nuestros antepasados, deben ser educadas para mantener, conservar y mejorar la valiosa obra que venimos refiriendo.

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano

(18/02/25).                                                                                                                     250

Notas:

(1)  Edda O. SAMUDIO A. Los Pueblo de Indios de Mérida. Anuario de Historia Regional y de Las Fronteras N° 2-3. p. 50.

(2)  Colección Los Andes. Archivo General de la Nación. Traslados del Archivo Nacional de Colombia. Ciudades de Venezuela. Tomo R 22. Biblioteca Salas Febres Cordero, Mérida, Venezuela, p. 105.

(3)  Informante: María Olegaria Santiago de Montilla, 86 años, Pueblo Llano, 12 de febrero de 1992.

(4)  Informante: Pablo Antonio Rendón Santiago, 85 años, Pueblo Llano, 05 de agosto de 2008.

(5)   Informante: María Olegaria Santiago de Montilla, 86 años, Pueblo Llano, 12 de febrero de 1992.

(6)  Gaceta del Estado Mérida. Decreto sobre la instalación de la planta hidroeléctrica para Pueblo Llano y Las Piedras emitido por el presidente del Estado Mérida J. D. Célis Paredes. Mérida, 16 de julio de 1941.

(7)  Rafael Ramón SANTIAGO. Una acequia histórica que debe conservarse. Diario Frontera. p. 5A., Mérida, jueves 25 de abril del 2002.