lunes, 20 de enero de 2025

50 AÑOS DE FARMACIA "LA UNION" DE PUEBLO LLANO


50  AÑOS DE FARMACIA “LA UNION” DE PUEBLO LLANO

 

            Medio siglo nos separa ya del comienzo de un expendio de medicinas en Pueblo Llano. Una iniciativa altruista impulsada por hombres progresistas de este municipio merideño quienes siempre entendieron que en la unión está la fuerza, el poder y las decisiones para sacar adelante cualquier iniciativa por más difícil que parezca. La mayoría de ellos llevaba consigo ese fervor de lucha y progreso para el bien común que, como socios de la Cooperativa Agrícola La Trinidad, estaban experimentando.

La salud es un bien primordial que el hombre ha anhela siempre, buscando por todos los medios los elementos indispensables para no enfermarse o curar los males que le aquejan. Durante siglos nuestros antepasados andinos, al igual que el resto de la humanidad, acudían a las plantas locales como fármacos curativos que eran recetados por curiosos y prácticos en el oficio. Así tenemos que en el siglo XIX, Monseñor Jáuregui Moreno recogió el nombre de las siguientes plantas de usos medicinales que utilizaba la gente de Pueblo Llano para calmar sus dolencias: “…achicoris, reinosa, sánalo todo, salvia, cebolla de páramo, raíz de frailejón morado, viravira, polipodio, doradilla, poleo, yerba buena, yerba santa, yerba mora, borraja, culantrillo, manzanilla, malva de dos clases, malvavisco, saúco, rábano, artemisa, ruda, ajenjos, mostaza, toronjil, hinojo, espadilla, verdolaga, cilantro, anís de sabana, quina, quemaderas o yalli, cocuy o pitón, grama de dos clases, yantén, verbena, mejorana, romero, narciso, cardosanto, tuna de castilla, zábila, parcha, azafrán de cerro, clavo de paso, mastuerzo, anime, tabaco, apio morado, manzano, hoguera, durazno, membrillo, escorzanero, guayabo, col, linaza, cordoncillo negro, flor de sangre, cocuiza, berros, tártago, bledos...” 1.

A varios curiosos y yerbateros acudían los pueblollaneros en búsqueda de la salud, entre ellos el médico Amelardo de La Quebrada en el estado Trujillo, doña Rosa en el caserío Los Chorritos de Altamira, don Miguel Albarrán en Las Piedras, el Dr. Roche en La Mesa de Esnojaque y mano Tello en el pueblo2, varios de estos facultativos diagnosticaban la enfermedad con solo ver la orina del paciente.

Es casi a mediados del siglo XX cuando comienza a implantarse la medicina moderna en el municipio, específicamente el 15 de febrero de 1946, siendo presidente del estado Mérida el doctor Alberto Carnevali y secretario general de gobierno el doctor Rigoberto Henríquez Vera, momento en que se decretó formalmente la Medicatura Rural de Santo Domingo, a la cual asignaron los dispensarios de la población de Las Piedras y Pueblo Llano. El primer médico designado para esta medicatura fue el doctor José Luis Vetancourt, y como practicante del Dispensario de Pueblo Llano fue nombrado el señor Manuel Gutiérrez3 a quien posteriormente le siguieron Melecio Suárez, Jesús Cadenas y Pablo de la Cruz Vergara, este último oriundo de Pueblo Llano, trabajador incansable, noble y sagaz, que supo cumplir a cabalidad con su deber, para pasar luego a trabajar como inspector en la Unidad Sanitaria del estado Mérida, donde desarrolló una notable labor.

Con algunos de los medicamentos recomendados por los profesionales de la medicina se fueron abasteciendo las bodegas del pueblo, como las de los señores Lisandro Paredes y Obdulio Salcedo, allí se conseguían: pastillas  de Conmel para bajar la fiebre, Cafenol para calmar los dolores, mentol, vapoRub, mercurio cromo, leche de magnesia, azul de metileno, jarabe de emulsión de Scott, Alka-Seltzer, Sal de Fruta, alcohol, agua oxigenada, penicilina, “Sello Mágico”, alumbre, caraña, entre otros que escasamente satisfacían las necesidades de los pacientes, quienes se veían obligados a trasladarse a las ciudades de Barinas o Mérida para conseguir el tratamiento indicado en los récipes o recetas. En 1966, el señor Epifanio Uzcátegui funda la farmacia “Santo Domingo”4 en la población del mismo nombre, que resolvió en parte el problema, pero no era suficiente.

Señor Manuel Mora.

El señor Manuel Mora, natural del pueblo de Delicias en el estado Táchira, auxiliar, cofundador y copropietario en sus comienzos de la Farmacia “La Unión” nos relata su experiencia como expendedor de medicamentos: 

“Llegué a Pueblo Llano cuando tenía 23 años, en 1973, al comienzo venía en forma esporádica con el propósito de buscar el apoyo económico necesario para instalar aquí un expendio de medicinas, que era una necesidad en este pueblo, según me comentaban en Timotes donde estaba trabajando.

Yo comencé como ayudante de farmacia siendo menor de edad, en el sector Santa Rita de Maracaibo, estado Zulia. El dueño de la farmacia me trajo posteriormente para Valera donde tenía un Expendio de Medicina de nombre San José. Luego, me fui para Caracas y estando allá me reclutaron y tuve que pagar el servicio militar obligatorio. Cuando recibí la baja regresé a Valera y el dueño de la Farmacia San José me volvió a dar trabajo en una farmacia que instaló en Timotes. Como dije, estando allí fue que me enteré que en Pueblo Llano no había expendios de medicina y se me ocurrió la idea de montar uno aquí. Hablé con algunas personas solventes económicamente, pero no obtuve resultados satisfactorios, hasta que finalmente me recomendaron entrevistarme con el señor Sinforiano Rondón, a quien inmediatamente le pareció interesante la idea y decidió convocar una reunión con los señores Emilio Antonio Paredes, Marcelino Santiago Valero y Eugenio Quintero Ortiz. La reunión fue muy provechosa y en ella se acordó que ellos ponían el capital y yo sería el administrador, pero, tenía que encargarme de conseguir la autorización para el expendio de medicinas.

Señor Sinforiano Rondón.

Me fui a Caracas en búsqueda del permiso, me pidieron una estampilla de 50 bolívares y yo no tenía el dinero en ese momento, tuve que trabajar vendiendo perros calientes por algún tiempo para reunir el costo de la estampilla. No fue fácil la gestión, se necesitaba tener un comprobante de auxiliar de farmacia y yo apenas había sido ayudante, así que tardé casi seis meses en llegar al pueblo con el permiso respectivo. Los socios ya estaban decepcionados, pues consideraban que yo no había tenido seriedad en la propuesta. Al fin se logró conformar una Sociedad de Responsabilidad Limitada donde pasé a ser socio comercial. En el mes de febrero de 19745 abrimos el Expendio de Medicinas “La Unión” en un local que tenía el señor Heliodoro Santiago en la avenida Bolívar con calle Independencia, allí permaneció el expendio durante 10 o 12 años.

Señor Eugenio Quintero Ortiz.

Posteriormente, la S.R.L. compró una casa por la avenida Bolívar, entre calles Ayacucho y Chimborazo, para instalar allí la farmacia, el propietario era el señor Manuel Albarrán quien la había comprado al señor Enrique Hernández Agostini, éste a su vez la adquirió del señor Pedro García quien fue el constructor.

Al graduarse como farmacéutica la Dra. Nelly Rondón Paredes, hija del señor Sinforiano Rondón, comenzó a fungir como regente y el establecimiento pasó de Expendio de Medicinas a Farmacia.

Señor Emilio Antonio Paredes.

El señor Sinforiano Rondón se retiró de la sociedad para abrir la Farmacia “La Chinita” en sociedad con su hija, posteriormente yo hice lo mismo, después de estar 24 años trabajando allí, y monté mi propia farmacia denominada “Pueblo Llano”. Ahora los propietarios de la Farmacia “La Unión” son el señor Emilio Antonio Paredes y los herederos de los socios Marcelino Santiago Valero y Eugenio Quintero Ortiz”6.

 

Señor Marcelino Santiago Valero

En la actualidad hay seis farmacias en el municipio: “Los Ángeles”, situada en la prolongación oeste de la calle Independencia (entrando al pueblo); “Soluciones Pueblo Llano”, avenida Sucre con calle Independencia; “La Chinita”, avenida Sucre, entre calles Independencia y Páez; “Ebenezer”, avenida Sucre, entre calles Chimborazo y Carabobo; “Pueblo Llano”, calle Carabobo, entre avenidas Miranda y Bolívar; “La Unión”, avenida Bolívar, entre calles Ayacucho y Chimborazo7. Había que agregar a las anteriores un expendio de medicinas adscrito al Hospital Carlos Edmundo Salas.

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano

(20/01/25).                                                                                                             350

Notas:

 

(1)  Jesús Manuel JÁUREGUI MORENO: Apuntes Estadísticos del estado Mérida (1887). Imprenta del Estado Mérida, 1948. p. 53.

(2)  José Ramón LOPEZ GOMEZ. Carlos Edmundo Salas, una huella trascendente. Ediciones del Rectorado. Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela, 2005. p. 39.

(3)  Alberto CARNEVALI. Pasión de Libertad (Escritos) Tomo II. Mérida, 1989. p. 143.

(4)  Pedro José PAREDES. Las Piedras a través del tiempo. El libro de los sacrificios. Segunda Edición. Producciones Editoriales C.A., Mérida, Venezuela, 2024. p. 64.

(5)  En nuestro libro Aspectos históricos del municipio Pueblo Llano, estado Mérida. Tomo II, escribimos que la farmacia “La Unión” comenzó en 1970, según testimonio de uno de los socios, no obstante, ahora nos inclinamos por la versión del señor Manuel Mora que nos parece la más fidedigna hasta que no tengamos a la mano el documento de inicio de la misma.

(6)  Entrevistas realizadas en Pueblo Llano al señor Manuel Mora, 75 años, por Vicente Paredes, el 11 de noviembre de 2024 y por Rafael Ramón Santiago el 24 de noviembre de 2024.

(7)  Información suministrada por el Licenciado Jorge Luis Paredes Arias, 57 años, Pueblo Llano, 16 de diciembre de 2024.

 

 

 

 

 







domingo, 22 de diciembre de 2024

40 AÑOS DEL PRIMER Y UNICO REENCUENTRO DE PUEBLOLLANEROS












40 AÑOS DEL PRIMER Y UNICO REENCUENTRO DE PUEBLOLLANEROS

 

 

Hace cuarenta años las comunicaciones no eran tan fluidas y sofisticadas como en la actualidad. En la ciudad de Mérida, un grupo de jóvenes, estudiantes de la Universidad de Los Andes, editó en mayo de 1981 un periódico mimeografiado con el nombre de El Sembrador que tenía el propósito de crear lazos de amistad y acercamiento entre los pueblollaneros dispersos en diferentes partes de la geografía venezolana y motivarlos, además, en la búsqueda de reivindicaciones para el lar nativo. De aquel medio impreso se editaron 23 números y la publicación llegó hasta junio de 1985.

A través del periódico señalado sugerimos y promocionamos la celebración, en 1984, del aniversario 425 del bautizo de un puñado de chozas de esta cordillera merideña con el nombre de Pueblo Llano por parte del conquistador español Juan Maldonado, el 19 de marzo de 1559, según los documentos consultados para ese momento.

La celebración del aniversario fue todo un éxito y a partir de allí el número de lectores se incrementó gracias a las personas que lo distribuían y promocionaban en diferentes estados del país, entre ellos Mauro Santiago, Francisco Maldonado, Mireya Quintero y Nery Santiago en la ciudad de Mérida; Felipe Paredes, Javier Santiago, Jorge Luis Paredes y Charry Douglas Guerrero en Pueblo Llano; Sixto Molina, Martín Rondón y Elisaúl Santiago en Barinas; Félix Santiago y Carmen Rondón de Rubio en el Zulia; Fernando Paredes, Mauro Santiago Osuna, Francisco Paredes, Miguel Salcedo, Carlos Salcedo y Osman Paredes en Caracas; el Comité de redacción estaba a cargo de Francisco Quintero Rendón y Rafael Ramón Santiago en la ciudad de Mérida.

Como ya se indicó, la primera celebración de un aniversario de Pueblo Llano resultó todo un éxito y esto motivó a algunas personas para que sugirieran la idea de “cerrar con broche de oro” tal aniversario, realizando un reencuentro de pueblollaneros en el mes de diciembre de ese año. La iniciativa fue cogiendo fuerza y los corresponsales del periódico contribuyeron a motivar para que se constituyeran comités en cada estado del país donde residían un número considerable de paisanos con el propósito de llevar a feliz término el encuentro. En Pueblo Llano se organizó el comité central presidido por la Licenciada Nicolasa Salcedo Molina y un eficiente grupo de jóvenes y veteranos que la acompañaban, entre ellos Jorge Luis Paredes Arias; de Barinas recordamos un nutrido conjunto de paisanos con el Ingeniero Elisaúl Santiago Camacho a la cabeza, respaldado por el Dr. Medardo Matheus, Sixto Molina, Martín Rondón, Vicente Paredes, entre otros; en el Zulia Félix Santiago visitaba y animaba a sus compueblanos; en Caracas, la colonia más numerosa, compuesta por Miguel Salcedo, Jerónimo Torres, entre muchos otros que ya estaban organizados bajo un comité denominado Mutuo Auxilio, pusieron gran empeño en la participación; en Mérida, la Asociación de estudiantes logró entusiasmar a varios coterráneos entre los que se encontraban don Manuel Molina Ibisate y su familia, Misael González, Hermes Paredes y otros tantos; en Valencia Moisés Santiago, Maximiliano Rondón, la familia Hernández Santiago, la Paredes Santiago y otras más se unieron al llamado.

Sin lugar a duda que se generaron muchas expectativas y entusiasmo por el reencuentro, las mismas eran expresadas por algunos colaboradores del periódico de la siguiente manera:

 “…A lo largo de este relato en el cual he omitido muchas cosas esenciales llego al tema palpitante de actualidad, traducido en emoción, entusiasmo, y muchos deseos, ello enmarcado en lo que denominamos REENCUENTRO, idea nacida para cerrar con broche de oro la celebración de los 425 años del descubrimiento de Pueblo Llano, para tal fin los hijos de Pueblo Llano, dispersos en el país se han organizado en comités para coordinar el reencuentro el próximo 22 de diciembre del año en curso, muchos principios animan esta actividad y por noticias que tenemos, ya se han organizado comités en Pueblo Llano, como en Caracas, Barinas, Mérida, Valencia, Maracaibo y otros, como motores coordinadores del Reencuentro cada uno de estos comités tienen una meta concreta y objetivos muy bien definidos.

A mi manera de pensar y con el respeto de ustedes, mis amigos, el hecho más importante que ocurrirá es haber organizado comités en varios estados de Venezuela, que espero no se disuelvan después del reencuentro, pues de allí en adelante serán los pilares fundamentales de las luchas a desarrollarse en este pueblo; estoy seguro que muy pocos de los objetivos previstos en fines de obras, serán realizados, pues todos nosotros conocemos la crisis económica que hoy vive Venezuela.

Compañeros vamos al reencuentro, pero al reencuentro definitivo para que luchemos más unidos por lo que en justicia creemos que a nuestro pueblo le corresponde. Con mucha alegría y entusiasmo retornemos para que digamos a una misma voz: PUEBLO LLANO AYER, HOY, MAÑANA Y SIEMPRE” 1.

            En otro artículo, Francisco Quintero Rendón expresaba desde la ciudad de Mérida, con mucha eufórica, los fines propuestos para el reencuentro:

“Con el mejor entusiasmo, con el pensamiento y el corazón puestos en Pueblo Llano nos hemos preparado para celebrar nuestro PRIMER REENCUENTRO. Ha sido duro el camino andado, hemos tenido que vencer muchos obstáculos que se nos han puesto en el camino, algunos de forma intencional; sin embargo, la constancia, la dedicación y el coraje han sido superiores porque el objetivo es uno solo; unificar a los pueblollaneros dispersos por toda la geografía nacional con el propósito de conformar un FRENTE DE LUCHA en pro del desarrollo y progreso de nuestro querido terruño.

Hoy, después de siete meses de preparación se ha logrado despertar y animar a todos nuestros paisanos para que oigan el clamor de un pueblo que se niega a morir, sino que más bien se enrumba hacia un amplio horizonte de bienestar y progreso. Para lograrlo solo hace falta un ingrediente: el calor y el apoyo de todos y cada uno de los pueblollaneros conscientes, progresistas y receptivos a la invitación.

Hoy más que nunca se hace necesario unir voluntades, cerrar filas y vestirnos de coraje y enrumbar nuestro esfuerzo hacia la búsqueda de soluciones concretas a los problemas que actualmente aquejan a Pueblo Llano, porque para nadie es un secreto que Pueblo Llano necesita con extrema urgencia un CENTRO MATERNO-INFANTIL, la construcción del Campo Deportivo, la casa de la Cultura, la tercera planta para el Liceo, el pronto reasfaltado de sus calles y avenidas(no un simple bacheo), sistemas de riego y electrificación para Llano Grande y Mupate, mantenimiento de la carretera puente Las Piedras-La Culata y sus ramales, eliminación del botadero de basura, asistencia técnica a los productores, mercado y precios justos a sus cosechas, continuación de la carretera hacia Trujillo, etc.

Aspiramos que el PRIMER REENCUENTRO sirva para consolidar la unión de los pueblollaneros y resaltar la vigencia del pensamiento bolivariano: ¡Unidad, unidad y lucha debe ser nuestra consigna!, porque en la unión está la fuerza y el pueblo unido ¡JAMAS SERA VENCIDO!”2.

            La profesora Nicolasa Salcedo Molina y parte del equipo organizador que la acompañaba, visitó varias ciudades donde se habían constituido los comités para afinar detalles, planificar actividades y dejar todo listo para el reencuentro fijado a comenzar el 22 de diciembre de 1984.

            El gobernador del estado Mérida, Dr. William Dávila Barrios, donó varios galones de pintura para engalanar todos los frentes de las casas del pueblo. Los vecinos, por su parte, se encargaron de elaborar guirnaldas y pendones adornando las principales calles y avenidas.

Primera y última página del díptico elaborado para el evento.

            El día tan esperado llegó. Desde una tarima levantada frente a la plaza, los animadores, llenos de entusiasmo, iban dando saludos, bienvenidas y parabienes a los retornantes, solicitando efusivos aplausos para las diferentes delegaciones que desde la entrada del pueblo comenzaron a desfilar con emoción y alegría. Los calurosos abrazos se cruzaban entre los que llegaban y los anfitriones, había personas que no visitaban su terruño desde hacía décadas. Se realizó un recorrido por las principales calles y avenidas, luego una ofrenda floral ante la estatua del Libertador, allí tomaron la palabra los representantes de las diferentes delegaciones y designaron como orador de Orden al Dr. Medardo de Jesús Matheus Valero. El comité de Pueblo Llano había organizado una venta de comida criolla por la calle Páez, entre avenidas Bolívar y Sucre, donde los visitantes pudieron volver a degustar las arepas de harina de trigo, las papas negras, las sopas de trigo y caraotas, la chicha de maíz negro, el ají de zapallo, el mute, el curruchete, entre otros platos que eran muy comunes en sus hogares antes de la partida.

Díptico con la programación del evento.

            En horas de la noche, se realizó la elección de la reina del reencuentro entre las madrinas de las delegaciones presentes, luego, en el atrio de la iglesia, la delegación de Caracas presentó varias obras de teatro basadas en el libro de Aquiles Nazoa: Humor y Amor. Más tarde, el destacado cantante de Pueblo Llano, Miguel Ángel González, interpretó varias canciones, particularmente dos compuestas por él, grabadas en un disco de 45 rpm., en alusión al Reencuentro.

            En la casa del señor Primitivo Santiago el comité de Mérida exhibió una galería de fotografías y objetos antiguos que fue muy concurrida; por su parte, el comité de Barinas exhibió en los locales de la Escuela Foción Febres Cordero una muestra de objetos prehispánicos que estuvo a cargo del profesor José Esteban Ruiz-Guevara de Barinas. También en este local se llevaron a cabo dos conferencias, una dictada por el Dr. Jesús Rondón Nucete sobre la futura Ley de Régimen Municipal y la otra a cargo del Dr. Nicolás de Tolentino Paredes Padilla sobre el reordenamiento urbano en Pueblo Llano. 

Una de las fotografías antigua expuestas: Desfile de alumnos, 1933.

            En el cine Yamar del señor Emilio Antonio Paredes se organizó un conversatorio sobre la propuesta que traía el doctor Nicolás de Tolentino Paredes Padilla para exponerla a las autoridades estadales como motivo del reencuentro sobre un Proyecto de desarrollo para Pueblo Llano. Allí, el señor Adriano Ramírez Salcedo, a nombre del comité de Caracas, entregó una placa de reconocimiento al Dr. Tolentino por sus constantes aportes durante toda su vida a las luchas por las reivindicaciones de Pueblo Llano.

            En el marco de estas celebraciones el comité de Barinas también presentó un disco de 45 rpm con dos canciones referidas al reencuentro y un poemario con creaciones de varios paisanos residentes en la capital marquesa. Quedó sin grabar para ese momento una canción, también dedicada a Pueblo Llano, escrita e interpretada por el destacado cantante y compositor merideño Roque Molina.

Poemario presentado por el comité de Barinas.

            Como en toda actividad humana, durante el evento hubo aspectos positivos que generaron propuestas y actividades con muy buenos resultados al corto y mediano plazo y otros que causaron algunos disgustos, críticas y frustraciones entre algunos de los concurrentes. Una de las mayores decepciones fue la ausencia de los gobernadores de los estados Mérida, Barinas y Trujillo que habían sido invitados para el encuentro y los mismos habían asegurado su presencia —así lo hizo saber el comité central—, sin embargo, ninguno de ellos cumplió con el compromiso. Parte de las molestias fueron plasmadas posteriormente en El Sembrador, entre ellas las del Dr. Tolentino:

“El próximo pasado 22 de Diciembre, Pueblo Llano realizó su Primer Reencuentro.- Quienes participamos en el mismo, jamás estuvimos de acuerdo, que un evento de tal naturaleza en dinero, tiempo y dificultades, se convirtiera sólo en un simple acto social, con caracterización única de fiesta pasajera.- Máxime, cuando en el mismo año había tenido lugar la celebración de los 425 años de Pueblo Llano, para lo cual se le elevó a Capital del Estado, por ese día; acontecimientos estos, sin duda, esplendidos, pero prácticamente intrascendentes, puesto que no quedó una decisión o hecho alguno de real beneficio para esta Comunidad.

Las razones y hechos expuestos nos hizo pensar que al reencuentro debía dársele el sentido y finalidades que se le atribuyeron originalmente.- Esto es, que los emigrados debían regresar, al menos periódicamente, a su lugar de origen, con el firme propósito de, juntamente con los residentes, conjugar esfuerzos, iniciativas, experiencias y acciones en pro del desarrollo de la Comunidad respectiva; y, este fue el sentido que en definitiva se le imprimió, para cuyo logro se mantuvo contacto permanente de todos los Comités con el Comité Central, desde donde nos afirmaban y confirmaban también, la asistencia de los Gobernadores de Barinas, Trujillo y Mérida, además del Presidente de la Asamblea Legislativa de éste Estado y del Presidente del Concejo Municipal del Distrito Miranda.-

            Culminado con la organización del evento, en reunión extraordinaria de los representantes de todos los comités para el reencuentro en la sede del Comité Central se aprobó la moción de hacerle los planteamientos de la problemática que afecta a Pueblo Llano a las máximas Autoridades Ejecutivas Regionales, dentro del Programa del Reencuentro, y al efecto se eligió al profesional que debería hacerlo.- Entre las alternativas presentadas, se elaboró y aprobó una, que se le designó como: Lineamientos para un PROYECTO DE DESARROLLO DE PUEBLO LLANO.- El reencuentro se efectuó, como estaba programado, pero ninguna de las autoridades anunciadas asistió y los consabidos planteamientos quedaron, por ahora, en el papel…”3.

Folleto en el cual el Dr. Nicolás de Toletino Paredes Padilla presenta la propuesta de Desarrollo para Pueblo Llano.

            Por su parte, la señorita Vitalia Molina Paredes, tenía otra apreciación del acontecimiento:

 “A escasos días (del reencuentro) los moradores pintaron sus casas, adornaron sus calles con bambalinas multicolores y grandes pancartas alusivas a tan importante evento.

Hoy al escribir estas notas quiero resaltar la actitud cívica de los pueblollaneros así como de sus visitantes e igualmente destacar el laborioso trabajo de los diferentes comités(Barinas, Caracas, Mérida, Trujillo, Valencia, Zulia, etc.) que para tal fin se constituyeron, de la misma manera el esfuerzo puesto en las labores encomendadas a los habitantes de los diferentes caseríos; todo lo cual demuestra la suma de voluntades que en su totalidad fue el resultado de ese amor fraternal que une a los pueblos a través de la cultura y el deporte, centrado en el valor, la fuerza y la esperanza del avance progresivo de un pueblo agricultor que desea siempre una mañana mejor”4.

            Con el objeto de evaluar la actividad, proponíamos desde El Sembrador realizar una encuesta a nivel nacional, donde se conformaron los comités, “para conocer los aspectos positivos y negativos del mismo y tomarlos en cuenta para un próximo reencuentro”5. La encuesta finalmente no se hizo, pero, por el mismo medio informábamos que a raíz del evento se había conformado una junta denominada “Funda Pueblo Llano” con el objeto de seguir trabajando por las reivindicaciones del municipio.

Disco de 45 rpm presentado por el comité de Barinas.

            Ahora, volviendo la vista atrás, cuarenta años después, podemos expresar con satisfacción que la mayoría de aquellos sueños reivindicativos se fueron cumpliendo con el transcurso del tiempo: hoy se cuenta con el Hospital Carlos Edmundo Salas y varios centros ambulatorios en los caseríos; hay dos estadios, un gimnasio y varias canchas deportivas; se fundó una ateneo6 y se fortaleció la biblioteca pública; se construyó la tercera planta del Liceo y se abrieron otros liceos más en el municipio, además de una extensión de la UNELLEZ; se construyó un hermoso edificio para la Casa Municipal; se instalaron sistemas de riego en todos las parcelas que lo ameritaban; la electricidad llegó hasta los sitios más recónditos; la vía hacia el estado Trujillo fue terminada y el botadero de basura que afeaba y contaminaba la vía hacia el pueblo fue eliminado y ahora los desperdicios son llevados en modernos camiones hasta un depósito adecuado en el estado Barinas. Pero, el mayor logro que se ha obtenido hasta el momento ha sido la independencia municipal, ahora la iniciativa para obtener reivindicaciones ya no se hace, como otrora, a través de la conformación de comités, las inquietudes y soluciones a la problemática municipal son canalizadas por las autoridades representativas como el alcalde, los concejales y las diferentes direcciones conformadas para tal fin. Son ellos también los llamados a generar la motivación respectiva para un nuevo reencuentro, sobre todo ahora que hay paisanos viviendo en diferentes partes del mundo. Son muchas las ideas e iniciativas que pueden aportar con la vuelta al terruño, así sea de visita, pues aún está pendiente el reordenamiento territorial que proponía el Dr. Nicolás de Tolentino, que de continuar evadiéndose correremos el riesgo de quedar sin tierras para los cultivos, ni agua para regarlos; el acueducto de la zona urbana está a punto de colapsar y es perentorio la construcción de uno nuevo que cubra las exigencias en los próximos cincuenta años; sigue haciendo falta una eficiente, moderna y continua asistencia técnica para los agricultores; está en mora la diversificación de las siembras y la implantación de un sistema de mercadeo cónsono con las exigencias del momento, donde productores y consumidores salgan favorecidos.

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano

(22/12/24).

Notas:

 

1)     Pueblo Llano Hoy. El Sembrador, Año IV, Mérida, 1984, N° 19, septiembre-octubre. pp. 10, 11.

2)    Francisco QUINTERO RENDÓN. Primer Reencuentro ¿por qué y para qué? El Sembrador. Opinión. Mérida, noviembre-diciembre, 1984. N° 20, Año IV. p. 5.

3)    Nicolás de Tolentino PAREDES PADILLA. Reencuentro y problemática de Pueblo Llano.  El Sembrador. Opinión. Mérida, enero-febrero, 1985. N° 21, Año IV. p. 6.  

4)    María Vitalia MOLINA PAREDES. Primer Reencuentro. El Sembrador. Mérida, enero-febrero, 1985. N° 21, Año IV. p. 8.

5)    El Sembrador. Editorial. Mérida, enero-febrero, 1985. N° 21, Año IV. p. 2.

6)    Entrevista, vía WhatsApp, con el sociólogo Osman Paredes, 69 años, Caracas, 24 de noviembre de 2024. 















 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

RICARDO ULPIANO SANTIAGO ALBARRAN


RICARDO ULPIANO SANTIAGO ALBARRAN


“Mi abuelo, al tomar el café,

 me hablaba de Juárez y de Porfirio,

los zuavos y los plateados.

 Y el mantel olía a pólvora”.

Octavio Paz.

 

Avenida Bolívar de Pueblo Llano, década de los años sesenta del siglo XX.

            Cuando yo era niño siempre estaba pendiente de las conversaciones que tenía mi papá con las personas adultas que llegaban a la casa, particularmente aquellas que iban en búsqueda de los servicios para la elaboración de un documento de compra-venta, una letra de cambio, una declaración de herencia, la repartición de bienes o algo por el estilo. Antes de la consulta indicada hablaban de cualquier cosa, especialmente del estado del tiempo, sobre las siembras o la salud de los animales, también surgían algunos cuentos y anécdotas que los entretenía por largo rato, a veces durante horas, pues llevaban la vida sin prisa, donde la amistad estaba por encima de los negocios.

            Son muchas las historias que recuerdo de las conversaciones de aquella época, particularmente sobre las hazañas de los caudillos locales que eran muy comunes a finales del siglo XIX y comienzos del XX en esta zona de los Andes. Era uno de los temas favoritos de mi papá. Había uno de estos personajes con un nombre poco común, pero muy sonoro, se trataba de Ricardo Ulpiano, mi papá y sus contertulios lo mencionaban con frecuencia, pero yo no terminaba de entender de quién se trataba y por qué era tan nombrado.

            Ya adulto, con el trascurrir del tiempo, me he encontrado con algunos escritos que lo mencionan y también he tenido conversaciones con individuos mayores que también escucharon hablar de él o lo conocieron, por eso he querido indagar más sobre su vida, reconstruir su historia a través de los datos que transcribo a continuación.

            Ricardo Ulpiano Santiago Albarrán nació en Pueblo Llano el 03 de enero de 1876, presentado en la prefectura el 9 del mismo mes y el 10 fue bautizado. Era hijo de José Ricardo Santiago Valero (1850) y María Eloisa Albarrán. Sus abuelos paternos fueron José Manuel de Santiago Vielma (1809) y María del Carmen Valero, vecinos del caserío Las Agujas, del municipio Pueblo Llano1.

            En ameno diálogo que tuve con el distinguido maestro y poeta, nativo del pueblo de Santa Ana de Trujillo, Profesor Antonio Cortés Pérez2, también me hacía referencia de las conversaciones que tuvo con su padre cuando era niño. Le comentó que había nacido en Pueblo Llano, pero don Antonio no estaba muy seguro de aquella afirmación pues no llegó a tener en su mano la partida de bautismo o nacimiento de su progenitor. Le refería que en aquel pueblo tenía familiares y amigos y entre estos últimos recordaba a un militar de nombre Ricardo Ulpiano Santiago. 

            Por otra parte, en otro encuentro, ahora con el señor Emiliano Meza, me refirió una anécdota muy jocosa del personaje, me dijo que Ricardo Ulpiano hizo una apuesta con un compueblano suyo donde le aseguraba que se casaría con la hija de un italiano que vivía en Las Piedras, como en efecto ocurrió. Acotó el señor Emiliano que él conoció a Ricardo Ulpiano, ya anciano, en la población de Las Piedras3.

Parroquia Las Piedras, 1933. Foto Vita.

            Más tarde, en otra conversación, ahora con el señor Rosendo Salcedo4, quien también poseía una excelente memoria, me narró otra historia muy interesante sobre el personaje en cuestión, que según le contaron, era muy aficionado a los juegos de envite y azar. La misma ahora forma parte de mi libro inédito Mitos y leyendas del Páramo Merideño. La titulé: Lentes Milagrosos.

            Posteriormente, hojeando el libro del Dr. Edilberto Moreno Peña “Valparaíso de Las Piedras Cuatricentenaria, Historia, Leyendas, Crónicas, Relatos”, pudimos obtener un conocimiento mayor sobre el biografiado, allí leemos: “A comienzos del siglo (XX), una hija de don Domingo Giudici casó con don Ricardo Ulpiano de Santiago, de Pueblo Llano, y fijaron su residencia en Las Piedras, donde nacieron, entre otros, sus hijos Ítalo e Isolina y otros que se fueron a engrosar la parentela, mezclados con los Rivas de Altamira”.5

                Buscando en Family Search encontramos que la esposa de Ricardo Ulpiano se llamaba Nicolasa Giudici, tuvieron en Las Piedras a Ítalo Roger que fue bautizado el 03 de febrero de 1903, Alicia Eloísa, bautizada el 14 de agosto de 1904 y Ricardo Ulpiano, bautizado el 05 de febrero de 1909.

Hay otra faceta muy importante del personaje donde fungía como empresario de cine, cuando éste todavía no era parlante, anécdota que encontramos en el libro del profesor Julio Carrillo titulado: Músicos Merideños. En una de las páginas está la entrevista que hace el autor a un músico de la ciudad, señor Antonio Ochea:

“… ¿y cuánto les pagaban en el cine? –

-No se pagaba gran cosa. A mí me daban un fuerte -cinco bolívares- por tocar una función; y entonces uno para economizar se venía a pie, para dormir en Ejido, para economizar el bolívar del pasaje en el carro y a veces no había carros.

- ¿y eso fue en qué año maestro Ochea?

-Por ahí entre los años veinte al veinticinco. En el veinticinco el compadre Rivas estaba en San Cristóbal. Después volvimos aquí y se siguió tocando en el cine, pero ya no tanto, después vino la película parlante y ya no se tocó más.

- ¿y era la orquesta completa la que tocaba en el cine?

- No, tocábamos un grupo como de cuatro o cinco músicos: también nosotros tocábamos, pero no con mi compadre Rivas, sino con Jesús Manuel Trejo, a un señor Ricardo Ulpiano Santiago, cuando el general Isilio Febres Cordero estuvo aquí de presidente de Estado. Le tocamos a Ricardo Ulpiano Santiago como seis meses en la Universidad de Los Andes, me pagaba cinco bolívares mensuales.

- ¿Eso fue en qué año maestro?

-Por ahí, entre los años veintisiete y veintiocho”6. 

            Para corroborar la información anterior, en el libro de Belis Araque, El cine en Mérida (1898-1954), Elementos para su historia, encontramos que: “El señor Ricardo Ulpiano Santiago alquila un local en el mercado público para ofrecer funciones cinematográficas”7.

Charles Chaplin en una de sus películas de cine silente. Imagen tomada de Internet.

            El presidente del Estado Mérida, que así de denominaba en el periodo en que Ricardo Ulpiano era el responsable de alquilar locales para proyectar películas mudas y contratar músicos para animar el ambiente mientras se proyectaba la misma, era el general Isilio Febres-Cordero Reimi, natural de Barinas. Desde muy joven ingresó en la vida política de su provincia nativa, llegando a desempeñar elevados destinos en su tierra natal y en el país. Fue presidente de los Estados Zamora (Barinas), Zulia, Mérida, etc. En su tierra natal contrajo matrimonio con María Luisa Montero Tovar, natural de Obispos8. El general Isilio Febres-Cordero fue presidente del Estado Mérida en el periodo (1926-1927)9.



General Isilio Febres-Cordero Reimí (sentado), junto a su hijo Isilio Febres-Cordero Montero (de pie). Imagen tomada de Internet.

            Con la información recabada hasta ahora podemos reconstruir un poco la vida del personaje de marras, tenemos que era oriundo de Pueblo Llano, su padre fue jefe civil. Ricardo se radicó en Las Piedras después de contraer nupcias con Nicolasa Giudici, hija de Domingo Guidici, hijo a su vez de inmigrantes italianos provenientes de la isla de Elba. Luego se trasladaron a Altamira y posteriormente a Barinitas o Barinas. Es muy probable que en esa última ciudad haya entablado amistad con el general Isilio Febres-Cordero y lo haya acompañado en algunas de sus andanzas bélicas si las tuvo, luego lo encontramos en la ciudad de Mérida fungiendo como empresario de cine, suponemos que con el visto bueno o en sociedad con el general Febres-Cordero. En los últimos años de su vida regresó a Las Piedras donde probablemente allí murió. Queda todavía la inquietud de saber cuándo y dónde fueron aquellos famosos encuentros armados de que hablaban con tanta emoción los contertulios en el corredor de mi casa.  

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano

(20/11/24).

Notas:

 

(1)   Rafael Ramón Santiago. Familia Santiago en Pueblo Llano. Estudio de parentesco entre los habitantes de una comunidad andina venezolana 1774-1974. Publicado en Amazon. Columbia SC, EEUU. 2018.  p. 140. Además, en family search consulté la partida de nacimiento, que por razones que todavía no están claras, se encuentra en el archivo del municipio Justo Briceño del estado Mérida, la cual textualmente dice así: “Espíritu Santo Ortiz primera autoridad civil de la parroquia Pueblo Llano hace constar que hoy día 09 del mes  de enero del año de mil ochocientos setenta y seis me ha sido presentado un niño varón recién nacido por Ricardo Santiago quien dice ser su padre y haber asistido al acto de su nacimiento y manifestó que el niño cuya presentación hace nació en esta parroquia el día 3 del mismo mes y año a las tres de la madrugada que tiene por nombre Ricardo Ulpiano y que es hijo legítimo del que presenta y de María Eloisa Albarrán, de profesión agricultor y vecino de esta parroquia. Leída al compareciente y testigos la presente acta manifestaron estar conformes en su contenido y firman la presente acta. Espíritu Santo Ortiz, Ricardo Santiago, Juan Antonio González [están las tres firmas y rúbricas]. 

(2)  Conversación con el Maestro Antonio Cortés Pérez, 87 años, Mérida, 21 de abril 2001.

(3)  Conversación con el señor Emiliano Meza, 93 años, Pueblo Llano 29 de abril de 2001.

(4)  Conversación con el señor Rosendo Salcedo, 72 años, Pueblo Llano, 22 de agosto de 2004.

(5)  Edilberto MORENO PEÑA. “Valparaíso de Las Piedras Cuatricentenaria, Historia, Leyendas, Crónicas, Relatos. Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela, 1996. p. 180.

(6)  Julio CARRILLO. Músicos Merideños. Editorial Venezolana. C.A. Mérida, Venezuela, 1985. pp. 122, 125.

(7)  Belis ARAQUE. El cine en Mérida (1898-1954). Elementos para su historia. Ediciones Actual. Colección de Ensayo. Mérida, Venezuela, 2004. p. 84.

(8)  Ramón Darío SUÁREZ. Historial Genealógico de los Febres-Cordero y algunas de sus alianzas. Ediciones Euroamérica, Mérida, Venezuela, 1969. p. 144.

(9)  Revista Libertador. Conmemoración del Sesquicentenario de la Campaña Admirable. Talleres Gráficos Universitarios. Mérida, Venezuela, 1963. p. 209.