jueves, 29 de enero de 2026

ARRACACHA O APIO


Agricultura y gastronomía prehispánica local 

LA ARRACACHA O APIO

Desde un primer momento, el estudioso merideño Julio César Salas quiso establecer la diferencia entre la criolla arracacha (Arracacha esculneta) con una planta parecida en España que llamaban apio. Al respecto, expresa: “La arracacha (Arracacha esculenta) mal llamada apio en Venezuela por su parecido a la planta nombrada así en Europa, es una umbelífera indígena de la cordillera de los Andes, su nombre, arracacha procede de la lengua chibcha, los mucus de Mérida conocían dos especies de esta verdura1.

La arracacha es también conocida como racacha, apio criollo o zanahoria blanca, es una raíz tuberosa originaria de los Andes, cultivada principalmente por sus raíces comestibles. Pertenece a la familia de las apiáceas, similar al apio y la zanahoria. Es una planta perenne que se cultiva anualmente, con órganos como raíces de almacenamiento (tubérculos), la cepa (tronco), colinos y hojas2.

Don Lisandro Alvarado dice que la Arracacha esculenta, es una planta cuyo nombre viene del quichua racacha y significa “lo mismo”. Citando el libro El Mosaico de Delgado Correa, p. 286., transcribe unos versos donde se refiere a la planta: “ella me supo a pepino,/ a una alcachofa en lo blanda,/en lo agudo a una chayota,/y en lo picante a arracacha3.

El sacerdote cronista Basilio Vicente de Oviedo hace referencia sobre su producción en el siglo XVIII en el Virreinato de la Nueva Granada: “Otras muchas raíces hay de continuas y abundantes cosechas, como son las arracachas, las batatas, en todas tierras; los ñames, las hibias, las Cubias, y en tierras calientes y templadas las auyamas, que son muy grandes y se crían en bejucos, y hay de varias especies...4

En la visita que realizó el Licenciado Alonso Vásquez de Cisneros en 1619-1620 a estas regiones merideñas, comisionó a su escribano Rodrigo Zapata para que realizara dicha visita al valle de Santo Domingo, estando muy cerca del actual puente de Las Piedras, en el municipio Cardenal Quintero, observó. “…Y estando el dicho Rodrigo Zapata y las demás personas referidas en el dicho camino real junto a la dicha quebrada de las piedras que es el camino que va a Barinas se vio sobre mano derecha en vegas de la dicha quebrada de las piedras un sitio corto donde había labranzas de maíz que informaron las dichas personas eran de indios de el dicho pueblo llano que llaman el sitio del Guayabal. Y se prosiguió el dicho camino viendo y descubriendo muchas labranzas de maíz y turmas, apios y otras raíces de una y otra banda del dicho río de Santo Domingo que dixeron ser de indios de las encomiendas del pueblo llano de Antonio de Reynoso y de Santo Domingo del alférez Juan Félix de Bohórquez y que siempre las habían tenido y tenían juntas y mezcladas unos con otros5.

La designación de arracacha para esta planta desapareció del lenguaje de nuestra gente desde hace ya mucho tiempo y ahora, las nuevas generaciones, solo la conocen como apio, que se presenta en varias variedades: Hay cuatro clases de apios, el morado, el amarillo, el blanco y el apio que llaman de madre6.

 

El distinguido investigador sobre la cocina andina tradicional, Rafael Cartay, expresa: “La alimentación tradicional indígena andina estaba constituida por algunos productos de base, tales como el maíz, la papa, la arracacha o apio, el camote o batata, la auyama y la yuca dulce, que satisfacían los requerimientos calóricos y de carbohidratos de los pobladores del área...”7

Hasta medianos del siglo XX la arracacha o los apios eran cultivados en las vegas de nuestro municipio, debido a que éstas permanecían húmedas durante casi todo el año. Con la introducción de los sistemas de riego ya se puede cultivar en otros lugares, con buenos resultados. Desde el punto de vista comercial, el inconveniente que presenta su cultivo es que la cosecha es muy tardía, hay que esperar casi un año para obtener los frutos, sin embargo, comparada con otras siembras, el costo de producción es muy bajo.

Culminamos el artículo con una receta recogida por la Licenciada Lourdes Dubuc de Isea, cronista de Boconó, estado Trujillo: “Masato de apio. Se cocina 1 Kg. De apio. Se muele cuando esté frío. Se cuela en zaranda y se endulza. Se le agrega guayabita. Se deja enfuertar hasta el día siguiente en un imbaque (recipiente)”8.

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano

(29/01/26).

Notas:

(1)  Julio César SALAS. Etnografía de Venezuela. Colección “Temas y Autores Merideños”. Academia de Mérida, Ediciones del Rectorado, Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela, 1997. p. 104.

(2)  IA. Consultado el 08 de agosto de 2025.

(3)  Lisandro ALVARADO. Obras Completas. Tomo I. La Casa de Bello. Caracas, Venezuela, 1984. p. 51.

(4)  Basilio Vicente DE OVIEDO: Cualidades y riquezas del nuevo reino de granada. manuscrito del siglo XVIII. Biblioteca de Historia Nacional. Volumen XLV. Bogotá -Imprenta Nacional, 1930. pp. 48, 49.

(5)  ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Colección Los Andes. Traslados del Archivo Histórico Nacional de Colombia. Ciudades de Venezuela. Tomo R 19. Biblioteca Sala Febres Cordero. p. 85.

(6)  Entrevista realizada a Albino Santiago Santiago, 80 años, Pueblo Llano, 24 de noviembre de 2024.

(7)  Rafael CARTAY. Caracterización de la región alimentaria andina. Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. N° 138. San Cristóbal, Venezuela, 1997. p. 43.

(8)  Lourdes DUBUC DE ISEA. Romería por el folklore boconés. Talleres Gráficos Universitarios. Mérida, Venezuela, 1966. p. 501.

 

 





 

martes, 30 de diciembre de 2025

EL ZAPALLO


Agricultura y gastronomía prehispánica local 

 

EL ZAPALLO

 

        El zapallo es una verdura originaria de América, desarrollándose en forma silvestre en Argentina y Uruguay bajo el nombre de Cucurbita máxima subsp. Andreana1. Los registros más antiguos que se conocen sobre su cultivo se han encontrado en la cultura Las Vegas, en la península de Santa Elena, Ecuador.

            Don Lisandro Alvarado apunta que: “ZAPALLO. Cucúrbita melanosperma. CABELLO DE ANGEL. Us. En la Cord. y aplicada asimismo al fruto. Del quichua sapallu. “Los españoles mudando una letra al nombre que le dan los indios, lo llaman Zapallo; y en la lengua quichua del Perú se dice Zapallu, y en la aymará, Tamuña” (Cobo, I, 397). D. t. ZAPÚLLA. El sapayo de C. Rica es la C. moschata Duchesne2.

            Julio César Salas lo denomina generalmente como calabaza, al respecto dice “…cucúrbita pepo- capallu en quichua. Zapallo entre los mucus; en Mérida se cultiva aún por los indios civilizados una especie grande de calabaza, que los mucuchíes y mucuñoques denominan churí. La cucúrbita verrucosa de los botánicos, es la aullama de los indios, nombre que con ligeras variantes corre tanto en las tribus salvajes como en las civilizadas desde México al Paraguay3.

            En otro escrito Salas agrega: “…Otras plantas alimenticias sembradas por los Mucus y Cuicas conocíanse del mismo modo por las naciones indígenas de la parte occidental de América: entre las cucurbitáceas la C. Pepo llamada por quichuas y chibchas zapallo y la C. Berrucosa de los botánicos nombrada aullama, que los españoles de la expedición de Pérez de Tolosa encontraron en abundancia en el pueblo indio que por eso llamaron de las aullamas o aviamas en el valle donde años después se fundó la villa de San Cristóbal, capital del actual Estado Táchira4.

            Gonzalo Picón Lares agrega: ZAPALLO. Cidracayote en la Academia Española. Se le da el nombre de pantana en las Islas Canarias. En el Perú le dicen calabaza americana5.

            Monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno escribía en el siglo XIX sobre la agricultura en Pueblo Llano: “se produce trigo, papas, maíz, arvejas, frijoles de toda especie, habas, apios, juquianes, sapayos, churíes, lechuga, col, cebollas, ajos, culantro, patatas…6.

            El contacto con el zapallo no me fue extraño en mi niñez y juventud, por lo tanto, hay algunas cosas que puedo agregar por experiencia personal. Su utilización era múltiple en la cocina pueblollanera. Primero se preparaba como ingrediente principal, aparte de los mongos (Capsicum anum), para la elaboración del ají; esta picante preparación acompañaba a cualquier comida, se podía freír junto con un huevo para preparar un mojo; el zapallo picado, de igual manera se agregaba a casi todo tipo de sopas como las de caraotas, habas y alverjas, etc.; con el zapallo tierno se hacía una mazamorra y con el jecho o maduro se preparaba un dulce denominado cabello de ángel, con preferencia para los días de Semana Santa; las semillas tostadas se consumen al igual que las semillas  de girasol.

                                 “Cabello de Ángel”

              Conocimos dos variedades de zapallos, el denominado criollo que no crecía mucho de tamaño, es de color verde oscuro con manchas blancas y otro de relativamente reciente introducción en el municipio, denominado “del Ministerio” que es de mayor tamaño y de un color verde claro o blanco, este último introducido en la zona por el Ministerio de Agricultura y Cría en la década de los años 50 del siglo XX.

“Zapallo del Ministerio”

            En las actividades lúdicas no estaba ausente esta verdura, un niño con un zapallito tierno y un poco de fantasía lo podía convertir en una vaca, un burro o una mula, insertándole palitos a manera de patas, cuernos y rabo. Por otro lado, el líquido que suelta el zapallo tierno al puyarlo es pegajoso y era utilizado como adherente en el papel para la elaboración de cometas o papagayos.

            Había épocas en que era tan abundante la producción de zapallos, que, además de la utilización anterior, servía para alimentar cochinos y gallinas.

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano

(30/12/25)

Agradezco al paisano Vicente Paredes por suministrarme las imágenes para el presente artículo. 

Notas: 

      (1) https://es.wikipedia.org › wiki › Cucurbita_maxima

(2)  Lisandro Alvarado. Obras Completas. Tomo I. Fundación La Casa de Bello, Caracas, Venezuela, 1984. p. 236.

(3)  Julio César SALAS. DE RE INDICA. Órgano de la Sociedad Venezolana de Americanistas “Estudios Libres”. Antropología, Etnología, Lingüística, folklore, etc. Vol. 1. Caracas, Venezuela, 28 de octubre de 1918. N° 2.

(4)  Julio CÉSAR SALAS. Etnografía de Venezuela. Colección Temas y Autores Merideños. Academia de Mérida. Ediciones del Rectorado. Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela, 1997, p. 105.

(5)  Gonzalo PICON FEBRES. Libro raro. Tercera Edición. Biblioteca de Autores y Temas Merideños. Mérida, Venezuela, 1964. p. 289.

(6)  Jesús Manuel JÁUREGUI MORENO. Obras Completas. Tomo I. Talleres de Editorial Futuro, San Cristóbal, estado Táchira, 1999. p. 240.






 

sábado, 29 de noviembre de 2025

LA CHAYOTA


Agricultura y gastronomía prehispánica local  

LA CHAYOTA

            La chayota es una planta muy generosa, que, sin ser cultivada adrede, extiende sus tallos rastreros en cualquier sitio y nos brinda sus numerosos frutos que son muy poco apreciados todavía en estas regiones andinas. Es una de las tantas plantas que formó parte de la dieta de los indígenas en Mesoamérica, en época precolombina, en el sur de México y Guatemala, ubicada por los investigadores como el área de mayor variabilidad, y por lo tanto su lugar de origen. Algunas fuentes indican que fue introducida en las Antillas y en Sudamérica entre los siglos XVIII y XIX. En esa misma época se llevó a Europa, desde donde fue trasladada a África, Asia y Australia, mientras que su introducción en los Estados Unidos data de fines del siglo XIX1.

            Julio César Salas manifiesta que, a diferencia del churí que se puede considera como una planta netamente regional, la chayota “fue conocida por los aztecas con el nombre de chayotl…”2. Por otra parte, el Pbro. Jesús Manuel Jáuregui Moreno3 no hace referencia de la chayota cuando trata la producción agrícola en Pueblo Llano, suponemos que se debió al hecho de ser una planta que no se cultivaba directamente, pues, siempre ha nacido silvestre, además de la poca utilidad que le daban para ese momento en la cocina. Efectivamente, recuerdo que en la época de mi niñez la chayota solo se utilizaba en la elaboración de sancochos, era una verdura más que se agregaba, como las papas y las zanahorias; pero, debido a su abundancia era utilizada mayormente como alimento para los cerdos.

No obstante, hemos visto que en los últimos años le están dando otras utilidades en el arte culinario, como la elaboración de ensaladas, tortas y jugos. Por otro lado, en la segunda década del siglo XXI, cuando la crisis económica se agravó en demasía en Venezuela, este fruto fue muy solicitado en el pueblo para apaciguar el hambre que golpeaba a varios hogares.


Don Lisandro Alvarado, en su diccionario definía así a la Chayota o Chayote: “Sechium edule. Cucurbitáceas. Planta trepadora, vivaz, cuyos tallos herbáceos salen de una raíz carnosa bastante gruesa. Hojas simples, largamente pecioladas, acorazonadas, con lóbulos dentados, conniventes en la base; flores unisexuales, corola blanca, rodada; fruto unicelular, trasovado-oblondo, largo de 4 a 6 pulgadas, comestible, algo insípido. Del azteca chayutl, lo mismo. Ref. Ernst, La Chayotera en Bolet. Del Minist. de Ob. Públ., N° 145, Caracas, 1892”4.

Por su parte, Gonzalo Picón Febres en su Libro Raro dice: “CHAYOTA. Legumbre de color verde muy claro, de hollejo demasiado fino, lastimosamente insípida aguanosa, con forma de melón y con hendiduras y espinas bastante endebles por de fuera. La planta que la produce es viciosa en grado sumo y enredadera o trepadora. En sentido figurado, chayota es la mujer completamente simple, tonta, necia, desplantosa y sin ninguna gracia ni remoto atractivo espiritual5.

            En México, que posiblemente es su lugar de origen, junto con Guatemala, como ya se indicó, la chayota se conoce como chayote que en náhuatl(chayotli) quiere decir calabaza espinosa, así también se le denomina en Panamá, Nicaragua, Cuba, Puerto Rico y Costa Rica, con otros diversos nombres se conocen en diferentes países6.

En los últimos años, a través de los medios de comunicación, podemos apreciar los diferentes usos que le dan a este fruto en la cocina mexicana, tanto la tradicional como la moderna. Hasta los tallos y raíces son comestible en varios estados del país azteca; de tal manera que, ya es hora que esta planta, que ha sido tan marginada en nuestro suelo, comience también a ponerse en valor como parte de los tantos cultivos prehispánicos que se han mantenido, a pesar de la agricultura extensiva. 

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano.

(29/11/25).

Notas:

(1) https://es.wikipedia.org › wiki › Sechium_edule 

(2) Julio Cesar SALAS. Etnografía del estado Mérida. Colección Temas y Autores Merideños. Academia de Mérida, Ediciones del Rectorado, Universidad de los Andes, 1997. p. 105.

(3) Jesús Manuel JAUREGUI MORENO. Obras Completas. Tomo I. Talleres de Editorial Futuro, San Cristóbal, estado Táchira. 1999. p. 240.

(4) Lisandro ALVARADO. Obras Completas. Tomo I. La Casa de Bello, Caracas, Venezuela, 1984.

(5) Gonzalo PICON-FEBRES. Libro Raro. Tercera Edición. Biblioteca de Autores y Temas Merideños. Mérida, Venezuela, 1964. p.107.

(6) ) https://es.wikipedia.org › wiki › Sechium_edule 

 

 


 

sábado, 15 de noviembre de 2025

PRESBITERO PABLO ENRIQUE COLMENARES ORTIZ


PREBÍTERO PABLO ENRIQUE COLMENARES ORTIZ

 

            El 30 de diciembre de 1912, el obispo de Mérida Antonio Ramón Silva realiza su quinta visita pastoral a la parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano, siendo una de la más polémicas de que se tenga información, como veremos a continuación.

            Terminada la vista a la parroquia San Jerónimo del pueblo de Santo Domingo, el obispo con sus acompañantes se dirige a Pueblo Llano para comenzar su actividad a las tres de la tarde de aquel mismo domingo 30 de diciembre, con la novedad de que asistieron muy pocos fieles al templo, circunstancia que empezó a preocupar al prelado.

El día siguiente, 31 de diciembre, celebró una misa, a la siete de la mañana, pero notó con sentimiento que no se acercó ninguna persona a comulgar y que apenas había en el templo unas quince mujeres y los hombres de La Marcha (agrupación folclórica que posteriormente fue designada con el nombre de Locaina del Niño Jesús). Por la tarde, el prelado administró el sacramento de la Confirmación y practicó el ejercicio en el cual predicó su secretario, en cuyo acto hubo un poco más de concurrencia. El miércoles primero de enero de 1913, el señor obispo celebró, confirmó y se dispuso a salir para la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Las Piedras, a las doce del día. Observó el templo en muy mal estado, y con motivo de la reconstrucción de éste, ordenada desde hacía algún tiempo, ocurrió un incidente que se refiere a continuación:

“Existe en esta parroquia un gran lote de terreno llamados la capellanía, cuyo arrendamiento ha sido aplicado desde tiempo inmemorial para completar la congrua sustentación del cura. Hace más de tres años su Señoría dispuso que la tercera parte de dichos arrendamientos la dedicara el cura a las necesidades más urgentes del templo, pero administrando siempre el cura la capellanía. A mediados del año pasado de 1912 se formó una junta a excitación del jefe civil y sin conocimiento del prelado y esta junta de mano poderosa se ha hecho cargo de administrar la capellanía para invertir el producto de los arrendamientos en la reconstrucción del templo, sin que el cura perciba nada de ello. El obispo, al terminar el acto de apertura de la actual visita, convocó al jefe civil y a los miembros de la junta para manifestarle lo irregular de tal proceder y exigirles que se detuvieran en ese camino y se contentaran con la tercera parte que había dispuesto se cumpliera en dicha construcción, dándole de plazo para que conferenciaran hasta la tarde del siguiente día. El día 31 por la tarde el señor obispo recibió una respuesta del presidente de la junta en la que manifiesta que ésta se niega a atender al reclamo del prelado-.

En vista de esta negativa que es un atentado contra su autoridad y contra los derechos del cura, su Señoría dicta el siguiente:

EDICTO

Diócesis de Mérida.

Santa Pastoral Visita.

En la parroquia de la Santísima Trinidad de Pueblo Llano, a primero de enero de mil novecientos trece, el Ilustrísimo Señor obispo Diocesano Doctor Ramón Silva, dijo, Atendiendo -Primero: a que esta parroquia de Pueblo Llano no ofrece al cura la congrua sustentación, como se ve por la minuta que se pone al pie de este Edicto, de la cual aparece que en los seis últimos meses solo ha producido ciento cincuenta y seis pesos, es decir, veinte y seis pesos por mes-

Segundo: a que los réditos de la posesión llamada La Capellanía que se empleaban en completar lo suficiente para el sustentamiento del cura han sido destinados en su totalidad, contra nuestra voluntad expresa, a la reedificación del templo, por una junta que ha sido formada en el pueblo-. Disponemos: que el sacerdote encargado de esta parroquia y las de Las Piedras y Santo Domingo, resida en la de Las Piedras y solo venga a Pueblo Llano el primer domingo de cada mes y cuando fuera llamado para prestar los auxilios espirituales de algunos enfermos. - Esta disposición permanecerá en todo su vigor mientras no sea derogada, hasta que el señor cura sea puesto de nuevo en posesión y goce de la capellanía.

Así lo dice manda y firma el Ilustrísimo Señor obispo, por ante mí el secretario de Visita. Fecha ut supra.

Antonio Ramón Silva

Obispo de Mérida.

Ante mi Pbro. Escolástico Duque”1.

(Firmas y rúbricas).

Con la firme decisión tomada por el señor obispo, la parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano se quedó sin su pastor espiritual por espacio de ocho meses, causando gran consternación en la mayoría de la comunidad, hasta que tuvo que venir desde Timotes el sacerdote Buenaventura Vivas en calidad de suplente, por un año, mientras se resolvía el problema presentado.

El 29 de mayo de 1915 asume el cargo de cura párroco el presbítero Pablo Enrique Colmenares Ortiz2 quien permaneció en el cargo durante siete años, hasta su muerte ocurrida en el pueblo de La Mesa de Esnujaque, estado Trujillo, el 03 de mayo de 1922.

El sacerdote Colmenares Ortiz nació en Palmira, estado Táchira, el 15 de julio de 1877, era hijo de Juan Pablo Colmenares y Josefana Ortiz3. Hizo sus estudios en el Seminario de Mérida y fue ordenado Presbítero el 24 de septiembre de 1910. Fue Teniente-Cura de Táriba y después sirvió los curatos de La Mesa de Mérida, Barinitas y en Las Piedras, Santo Domingo y Pueblo Llano, sus últimas parroquias4.

Sin lugar a dudas, el obispo Silva vio en el prelado Pablo Enrique un hombre de acción, firme en sus convicciones y con herramientas suficientes para resolver conflictos en la comunidad como el que se había originado en los años recientes. De ahí que, sus primeras acciones fueron las de reparar el templo y construir una casa cural que no había.

Le correspondió al obispo Antonio Ramón Silva hacer su sexta visita a la parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano, los días 1 y 2 de enero de 1916. A diferencia de la estadía anterior, se encontró con una grata sorpresa que la dejó por escrita en uno de los libros parroquiales:

“...Al visitar la iglesia recién construida y casi terminada, su Señoría se mostró satisfecho de estos trabajos y excitó al venerable señor cura y a los fieles a darle feliz término; lo mismo que a la casa cural, cuyos trabajos están adelantados. En la visita de los tres libros parroquiales encontró muchas irregularidades debido esto principalmente a la falta de residencia de un sacerdote en esta parroquia desde la última visita hasta que se encargó el actual cura Pbro. Enrique Colmenares...”5.

En el Boletín Arquidiocesano que publicaba la diócesis de Mérida, correspondiente al 1 de mayo de 1921, aparece la siguiente nota con respecto a la culminación de la Casa Cural:

CRONICAS Y VARIEDADES. Casa cural en Pueblo Llano. – Venciendo inconvenientes y dificultades, el Vble. Sr. Cura de Pueblo Llano, Pbro. Enrique Colmenares, ha construido la Casa cural grande, espaciosa y cómoda en la cual vive yá há días, con la protección de la Santísima Trinidad Patrona (sic) de la Parroquia y la de la Santísima Virgen. Ha gastado de su propio peculio la suma de seis mil bolívares, y mil doscientos con que ayudó el pueblo.

Nuestras felicitaciones al cumplimiento y progresista Sr. Cura6.

 

Aparte de la construcción de la Casa Cural y la refacción del templo, el sacerdote promovió las siguientes obras “...Se colocó una nueva cruz en el sitio “La Cruz Verde”. Se plantó una cruz grande en el sitio llamado Morro de San Miguel. Se adquirió el terreno al frente de la capilla, filial a la Trinidad, se puso alambrado y se bendijo... Se plantó la primera piedra en El Arbolito, aldea de Las Agujas...para levantarle una capilla a la virgen del Socorro...”7.  

  El padre Colmenares, al sentir que su salud se deterioraba aceleradamente, y en vista de que en el pueblo no había médico, pidió que lo llevaran hasta el pueblo de La Mesa de Esnujaque, donde residía un facultativo muy afamado de apellido Rocha. Los integrantes de La Marcha o Locaina del Niño Jesús y otros vecinos lo llevaron en andas, a través del páramo, hasta aquel lugar. En el trayecto, el sacerdote presagiando que tenía la muerte cerca pidió a las personas que lo trasladaban que, si moría en la Mesa de Esnujaque, después de transcurrido algún tiempo, llevaran sus restos hasta Pueblo Llano y los sepultaran en la iglesia.

En efecto, el Pbro. Pablo Enrique Colmenares Ortiz falleció en La Mesa de Esnujaque, la mañana del 03 de mayo de 19228, hecho que produjo enorme pesar en las parroquias donde ejerció su apostolado.

En 1929, la feligresía de la parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano sugiere al sacerdote de entonces, Heliodoro Núñez, el deseo de trasladar desde La Mesa de Esnujaque hasta Pueblo Llano los restos del Presbítero Enrique Colmenares, tal como había sido su última voluntad.

En el libro de Gobierno de la parroquia, el Pbro. Heliodoro Núñez escribió para la posteridad tal acontecimiento:

En el vivo deseo de poseer como reliquias sagradas los restos del Pbro. Br. Enrique Colmenares, cura de almas que fue por siete años de esta parroquia y de Las Piedras y Santo Domingo, y fallecido el 3 de mayo de 1922, unánimemente pidieron los fieles al actual cura encargado Pbro. Heliodoro Núñez, la traslación de los venerables restos a este templo parroquial. Interpretando el Pbro. Núñez que la fervorosa súplica brotaba espontánea y plena de afecto del corazón agradecido de tres pueblos por las singulares virtudes y evangélica labor de aquel inolvidable sacerdote, quiso realizar la traslación nombrando al efecto una junta para la más pronta consecución del propósito: Rosendo Pérez, Presidente, Saturnino Ortiz, Vice-Presidente; Tesorero, Rafael Hernández; Secretario, Eleuterio Molina; y vocales Pedro Aquilino Santiago y José Lisandro Paredes. En unión del secretario se trasladó el párroco a la población de La Mesa de Esnujaque, logrando vencer algunas dificultades, a pesar de cumplirse los requisitos requeridos por Ley para la exhumación de los restos, la cual se obtuvo al fin, llevándose en urna ad hoc y en fúnebre procesión que presidió de pluvial negro y con cruz y ciriales, el Pbro. Nuñez, del cementerio al templo de La Mesa, donde se cantó un responso y dijo palabra doliente de gratitud en nombre de esta parroquia a los numerosos fieles de La Mesa que hicieron acto de presencia. A las tres de la tarde del mismo día de julio de 1929 fueron conducidos a esta parroquia por algunos feligreses y recibidos por gran número de personas de a caballo que salieron hasta cerca del páramo al encuentro. Desde el medio día del 6 de julio estuvieron los venerables restos en capilla ardiente en la iglesia filial de la Santísima Trinidad, a la entrada de la población, debidamente enlutada. El día siete de julio a las ocho y media de la mañana fueron conducidos los restos por numerosos fieles, presididos por el Párroco, Sociedades religiosas y Escuelas, pasando bajo arcadas de palmas y de flores y con banderas blancas, enlutadas las moradas, recibiendo salutaciones de tristes remembranzas en las esquinas del trayecto, en las cuales se cantaron también posas o responsorios. Al llegar al templo, entre el doblar de las campanas y con una marcha fúnebre se procedió a la inhumación de los restos en la parte central del presbiterio, a cuyo efecto el Excmo. Sr. Arzobispo Dr. Acacio Chacón había dado espontáneamente la licencia necesaria. Luego de cerrado el sepulcro y colocada la piedra, se cantaron vigilias y Misas de Réquiem Solemne con comunión general. El párroco hizo breve presentación sagrada, terminado con frases de agradecimiento en nombre de la Iglesia y del Prelado a la Junta y al feligresado, que conmovido cumplió el religioso deber, como si guardase en su propio corazón las venerables cenizas de un párroco que fue piadoso, abnegado y ejemplar. Las parroquias de Las Piedras y Santo Domingo celebraron cada uno de los dos días siguientes un solemne funeral por la perpetua paz del inolvidable Padre Colmenares. R. P.

Heliodoro Núñez (firma y rúbrica)9.

 

            Debido a la remodelación completa del templo, consagrado nuevamente en 1997, hoy Santuario Diocesano, el sacerdote Luis Enrique Bejarano decidió trasladar los restos de todos los sacerdotes que allí estaban sepultados a una capilla ad hoc al lado izquierdo del altar mayor, para que finalmente descansen en paz y brille para ellos la Luz Perpetua en el reino de los cielos.

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano

(15/11/25)

Agradezco al colega Rafael Pulido Blanco, cronista oficial del municipio Justo Briceño, estado Mérida, por su valiosa contribución documental para la elaboración del presente trabajo.

Notas:

(1)  Archivo de la Parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano. Libro Tercero de Gobierno Años (1881-1962). ff. 312-316.

(2)  Archivo Arquidiocesano de Mérida. Catálogo de los Libros de la Parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano pp. 168, 169. Véase también: Curatos, 1909. Pueblo Llano. Nómina de sacerdotes que han desempeñado este curato desde enero 1774. Información del Pbro. Francisco Higuera.  ff. 3 y 4.

(3)  Fuente: San Agatón, Palmira, Guásimos, Táchira, Venezuela registros," imágenes, FamilySearch(https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:33S7-9R5L-S7P6? view=index : 4 ago 2025), Imagen 1289 de 3117; Archivo de la diócesis de San Cristóbal, Archivo diocesano de ciudad Victoria.

(4)  Boletín Diocesano. Periódico Mensual. (Octavo volumen). Año XXV. N° 15. Mérida, 1 de junio de 1922. p. 124.

(5)  Archivo de la Parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano. Libro Tercero de Gobierno Años (1881-1962). f. 318.

(6)  Boletín Diocesano. Periódico Mensual. (Octavo volumen). Año XXIV. N° 4. Mérida, 1 de mayo de 1921.

(7)  Archivo de la Parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano. Libro Tercero de Gobierno. Años (1881-1962). ff. 318-333.

(8)  Boletín Diocesano. Periódico Mensual. (Octavo volumen). Año XXV. N° 15. Mérida, 1 de junio de 1922. p. 123.

(9)  Archivo de la Parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano. Libro Tercero de Gobierno. Años (1881-1962). ff. 340-341.

 





 

martes, 4 de noviembre de 2025

EL CHURI


Agricultura y gastronomía prehispánica local 

EL CHURÍ

            Uno de los frutos que siempre nos impresionaron desde niños fue el churí, de la familia de las auyamas, debido a su gran tamaño si lo comparamos, por ejemplo, con otras calabazas o con los zapallos; algunos ejemplares han llegado a pesar hasta 50 kilogramos. Don Lisandro Alvarado lo registra en su diccionario de la siguiente manera: “CHURÍ. Cucurbita sp. Nombran así en Trujillo y Mérida una variedad de la AUYAMA. “Fruto de la familia de las cucurbitáceas, mayor que la auyama”. (Febres C., 132)1.

            El churí es de origen prehispánico y sobre su consumo apunta el etnólogo merideño Julio César Salas “…Como agricultores, muy pocas naciones podrían aventajar en la América precolombina a los Mucuñoques, quienes sin más instrumentos que sus machetones, palas, coas de madera y hachas de sílice, labraban grandes extensiones de tierra, donde sembraban diversos frutos: maíz, frijoles, arracachas, papas, batatas, churíes, aullamas, ajíes, etc.”2. Más adelante apunta, “La planta denominada churí por los campesinos de Mérida, puede considerarse como netamente regional…”3.

            Sobre la agricultura en Pueblo Llano, para finales del siglo XIX, monseñor Jáuregui Moreno escribía: “…se produce trigo, papas, maíz, arvejas, frijoles de toda especie, habas, apios, juquianes, sapayos, churíes, lechuga, col, cebollas, ajos, culantro, patatas, uvas, cebada, todo en poca cantidad y tanto que, de estas últimas plantas, solo hay para semilla…”4.

            El cultivo de churí en esta zona no se hacía ni se hace de una manera extensiva, si lo comparado con otras siembras como el maíz, las arvejas o las papas, consiste simplemente en lanzar algunas semillas en las orillas de los barbechos, de tal manera de que sus tallos no invadan los otros sembradíos. La única utilización culinaria que conocimos de este fruto fue la llamada mazamorra de churí5, que era de mejor gusto que la preparada con zapallo.

            Ahora bien, en torno al churí se ha generado una tradición que está muy ligada a las actividades lúdicas y religiosas que realiza la agrupación folklórica local Locaina del Niño Jesús6, al respecto, nos informaba la señora Saturnina Paredes de Molina7 que en su época había la costumbre de sembrar las semillas de churí el 19 de marzo, día de San José, y a medida que se iban tapando las semillas se pronunciaba la siguiente oración: “San José bendito, te pido que me nazca esta mata de churí muy bonita y de producir varios frutos me comprometo a donar el de mayor tamaño a la Locaina”. En efecto, durante la denominada “semana de locos”, que va desde el 25 hasta el 31 de diciembre, los integrantes de la agrupación son obsequiados por los vecinos con varios de estos ejemplares.

            El día tres de enero, celebran una particular ceremonia  denominada “muerte del novillo” donde, frente a la iglesia y al lado de un cepo, al que denominan  Mapolión Linares, simulan el degüello de un novillo utilizando para ello los churíes obsequiados, allí simulan torear, herrar y otras suertes con el “novillo”, hasta que finalmente lo abren y reparten los trozos entre los presentes; también los invitan a “beber la sangre del novillo”, que  se trata de la mazamorra a la que ya hemos hecho referencia, en el sitio denominado El Cedro de Mutús, donde vive el mayordomo de la agrupación. Esta ceremonia es muy parecida a la que se hace en el pueblo de La Parroquia de Mérida el 02 de febrero de cada año, similar, a su vez, al denominado “correr gallos” en España8.

            Aunque todavía el churí se cultiva de una manera no extensiva, varias personas lo siguen sembrando y además de la mazamorra le han ido dando otros usos como la elaboración de tortas, quesillos y jugos, por lo tanto, es muy halagador que este cultivo prehispánico no desaparezca de la dieta de nuestra gente.

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano.

(04/11/25).

Agradezco a Vicente Paredes y Jorge Luis Paredes Arias por las imágenes suministradas para ilustrar el presente artículo.

Notas:

(1)  Lisandro ALVARADO. Obras Completas. Tomo I. La Casa de Bello. Caracas, Venezuela, 1984.

(2)  Julio César SALAS. Tierra-Firme (Venezuela y Colombia). Estudios sobre Etnología e Historia. Universidad de Los Andes, Facultad de Humanidades y Educación, Mérida, Venezuela, 1971. p. 154.

(3)  Julio César Salas. Etnografía de Venezuela. Colección “Temas y Autores Merideños”, Academia de Mérida, Ediciones del Rectorado, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1997. p. 105.

(4)  Jesús Manuel JÁUREGUI MORENO. Obras Completas. Tomo I. Talleres de Editorial Futuro, San Cristóbal, estado Táchira, 1999. p. 240.

(5)  La mazamorra de churi es una bebida espesa y dulce de origen andino, típica de los estados Mérida y Trujillo en Venezuela, que se prepara con la pulpa de una calabaza gigante llamada "churi" (también conocida como auyama). Se cocina hasta que la calabaza esté muy suave, se le puede agregar leche, canela y papelón (panela) para endulzarla y aromatizarla, a veces se deja enfriar y se consume caliente en regiones frías. IA. 

(6)  Una información detallada sobre esta actividad la podrá encontrar en el libro de Rafael Ramón SANTIAGO: La Locaina y otras tradiciones de Pueblo Llano. Imprenta del estado Mérida, Venezuela. 1990.

(7)  Informante: señora Saturnina Paredes de Molina, 80 años, Mérida, 20 de mayo de 1975.

(8)  Ángel ROSENBLAT. La Educación en Venezuela. Monte Ávila Editores, Caracas, Venezuela, 1986. p. 155.