OTRO PUEBLO LLANO EN TIERRAS COLOMBIANAS, SIGLO XVI
Mapa elaborado por Willen Janszoon Blaeu, en Ámsterdam. La primera edición data de 1635. Allí se puede observar a Pueblo Llano, entre Santa Fe de Antioquia y Cenufara.
Gracias a la ingeniosa pluma del cronista y soldado Pedro Cieza de León podemos conocer la existencia de un efímero pueblo de indios denominado Pueblo Llano en territorio de la actual Colombia, crónica escrita después de una expedición que realizó, siendo muy joven, con el capitán Juan de Vadillo, gobernador de Cartagena. El recorrido partió de San Juan de Urabá en el actual departamento de Antioquia hasta llegar a Cali en el Valle del Cauca, de enero de 1538 a diciembre del mismo año. Se trata de un relato minucioso y detallado, de las acciones, las estrategias, el encuentro con las poblaciones indígenas, el hambre padecida y los hallazgos de los españoles; pero, en realidad, fue un año de lleno de penurias, desaciertos y poco provecho.
Pedro Cieza de León, llamado “El Príncipe de los Cronistas de Indias”, nació en Llerena (Badajoz) en 1518, aunque hay quienes aseguran que fue en 1520 y otros en 1522, basándose en datos indirectos aportados por el propio expedicionario extremeño en el “Proemio” a la Crónica del Perú (Sevilla, 1553), donde dice: “…habiendo yo salido de España, donde fui nacido y criado, de tan tierna edad que casi no había enteros trece años…”(1). Cieza de León al llegar a Indias, enseguida se incorporó a las expediciones que recorrieron caminos recién conquistados por las huestes españolas. Estuvo diez y siete años por estas tierras, transitando casi toda Sudamérica. Con suma modestia manifestaba que no era buen escritor ni pretendía serlo, pero todo lo que escribía eran verdades útiles, porque había escritores contemporáneos suyos que eran muy fantasiosos. Agrega que se motivó a escribir porque vio que prácticamente nadie lo hacía, algunos de ellos por el temor a las críticas. Consideró que era importante dar a conocer el trabajo de evangelización, para informar la manera como se extendió el reino de España con los descubrimientos y fundaciones. Finalmente, aclara que escribe lo que vio, y para lo que no vio buscó informantes de gran crédito, entre españoles e indios.
La obra, Crónica del Perú, está dividida en cuatro partes, pero solo pudo ser publicada en vida del autor la primera parte.
Pedro Cieza de León
Los lugares por donde pasaba el gobernador Juan de Vadillo y sus hombres, en 1538, ya hacía por lo menos dos años que habían sido recorridos por varias expediciones de conquistadores de las cuales hay poca información, pudo haber sido la del alemán Ambrosio Alfinger que avanzaba desde Coro(2) o la de Sebastián de Belalcázar proveniente del Perú. Lo cierto es que los pobladores indígenas sentían mucho temor por la presencia de los europeos y habían abandonado algunos de sus pueblos e incluso quemado sus viviendas para no suministrarle recursos a los invasores.
Con respecto al avistamiento del asentamiento denominado Pueblo Llano, entre otros pueblos, el mismo se encuentra en el Capítulo XVII del libro en referencia(3), dice el cronista: “…Aquí dejaré de proseguir por el camino comenzado que llevaba, y volveré a la ciudad de Antiocha para dar razón del camino que va de allí a la villa de Arma, y aun hasta la ciudad de Cartago; donde digo que, saliendo de la ciudad de Antiocha para ir a la villa de Arma, se allega al río grande de Santa Marta, que está doce leguas della pasado el río, que para lo pasar hay una barca, o nunca faltan vallas o de qué hacellas. Hay pocos indios a las riberas del río, y los pueblos son pequeños, porque se han retirado todos del camino. Después de haber andado algunas jornadas se allega a un pueblo que solía ser muy grande; llamábase el Pueblo Llano; y como entraron los españoles en la tierra, se retiraron adentro de unas cordilleras que estaban de aquel lugar poco más de dos leguas”.
Enseguida, el cronista pasa a describir sus habitantes, las armas que empleaban y las actividades que desempeñaban estos naturales, agrega: “Los indios son de pequeños cuerpos, y tienen algunas flechas traídas de la otra parte de la montaña de los Andes, porque los naturales de aquellas partes las tienen. Son grandes contratantes; su principal mercadería es sal. Andan desnudos; sus mujeres lo mismo, porque no traen sino unas mantas muy pequeñas, con que se atapan del vientre hasta los muslos. Son ricos de oro, y los ríos llevan harto deste metal. En las demás costumbres se parescen a sus comarcanos”.
Después de describir otros lugares y poblaciones, Cieza de León agrega: “Más adelante del Pueblo Llano se allega a otro que ha por nombre Cenufara; es rico, y adonde se cree que hay grandes sepulturas ricas. Los indios son de buenos cuerpos, andan desnudos como los que hemos pasado, y conforman con ellos en el traje y en lo demás. Adelante está otro pueblo que se llama el Pueblo Blanco, y dejamos para ir a la villa de Arma el río grande a la diestra mano”.
Aunque el pueblo denominado Pueblo Llano tuvo una duración muy corta debido a la situación descrita, casi cien años después, en 1635, aparece señalado en un mapa denominado Tierra Firme y Nuevo Reino de Granada y Popayán, cuya autoría se atribuye al holandés Willen Janszoon Blaeu, elaborado en Ámsterdam, la primera edición data de 1635.
Los historiadores recientes de esta región colombiana consideran que es difícil ubicar exactamente dónde estuvieron los antiguos pueblos descritos por los primeros cronistas, sin embargo, es muy probable que este Pueblo Llano pudo haber estado en la actual región del Valle del Cauca/Viejo Caldas (Colombia), lugar que se asocia hoy en día con la zona de la vega del río Supía, cerca de la actual población de Sevilla (Caldas), identificada como parte de la provincia de Anserma durante la colonia.
Supía, Caldas, Colombia.
En la actualidad, La Vega del río Supía, ubicada en el municipio de Supía, Caldas, es una zona fértil en el occidente del departamento, caracterizada históricamente por su producción minera y mestizaje. El río Supía, que nace en Riosucio cruza esta área, enfrentando retos de contaminación, pero siendo vital para la región.
Mejor suerte, en cuanto a la conservación del nombre Pueblo Llano desde sus orígenes, tuvo nuestro municipio en el estado Mérida, Venezuela, donde, a falta de minas de oro, Dios lo proveyó también con una tierra fértil, un clima maravilloso, habitado por hombres y mujeres con una enorme vocación agrícola que ha permitido un progreso sostenido a través de los años, a pesar de las dificultades.
Pueblo Llano, estado Mérida, Venezuela, 1970.
Rafael Ramón Santiago
Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano.
(15/10/26)
Notas:
(1) Antonio María FLÓREZ RODRÍGUEZ. Cieza de León. Cronista del Gran
Caldas y el Perú. Revista de Estudios Extremeños, 2021, Tomo LXXVII, N.º III,
pp. 1225-1239.
(2) Fray Alonso de ZAMORA. historia de la provincia de san antonino del nuevo reino de granada. Segunda edición autorizada. Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, Bogotá. Cronistas. volumen IV. impreso en la editorial ABC, Bogotá, Colombia, 1945. p. 195.
(3) Pedro CIEZA DE LEÓN, Crónica del Perú. El señorío de los Incas. Biblioteca Ayacucho N° 226, Prólogo de Franklin Pease G. Y. Caracas, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2005, disponible en internet. (Subrayado nuestro)






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