domingo, 15 de febrero de 2026

PUEBLOLLANEROS EN LA PARROQUIA "23 DE ENER DE CARACAS


PUEBLOLLANEROS EN LA PARROQUIA “23 DE ENERO” DE CARACAS

 

Parroquia “23 de Enero”.

Los pueblos no solo representan el territorio que ocupan, son fundamentalmente su gente, sus habitantes, la cultura que han creado a través del tiempo, permeada por el clima, la orografía, los intercambios humanos, las creencias y las circunstancias. Cuando una persona abandona su lar nativo, por cualquier motivo, se lleva consigo su dialecto, sus costumbres, sus formas de interactuar con los demás, sus preferencias culinarias, sus prejuicios, pero sobre todo sus añoranzas.

El abandono del pueblo no siempre es voluntario para un individuo, la mayoría de los casos se debe a circunstancias adversas, particularmente económicas. Para un campesino, el trabajo agrícola, a pesar de su rudeza característica, siempre genera esperanzas en la obtención de abundantes frutos, justos precios en las ventas y otros beneficios, pero, lamentablemente, la mayoría de las veces, estos anhelos se convierten en sueños que se van desvaneciendo a través del tiempo, generando grandes frustraciones, hasta que finalmente no queda otra alternativa que migrar a la vida urbana en búsqueda de mejores medios de vida. En las grandes ciudades, con un poco de suerte, se consigue cualquier tipo de ocupación que es mejor remunerada, con menor esfuerzo, que las labores que se hacen en el campo. Esta nueva vida, desde el punto de vista cultural, es como comenzar desde cero, donde hay que llamar las cosas con otros nombres, convivir con compañeros de costumbres e intereses diferentes, adaptar el organismo a comidas exóticas, a un nuevo clima y ambiente, adquirir nuevas maneras de relacionarse con los demás, entre otras innovaciones que obligan a ese lento paso de ser campesino a citadino.

A pesar de los desajustes que ocasiona el hecho de trasladarse a vivir a la ciudad, mucha gente se ve obligada a tomar ese destino, tal como le ocurrió a un grupo de habitantes de Pueblo Llano a mediados del siglo XX. En aquella época, la ciudad de Caracas experimentaba un gran adelanto como producto de las rentas petroleras y la dictadura férrea de Marcos Pérez Jiménez. Las obras de ingeniería resaltaban por todos lados, construcción de autopistas, edificios públicos y residenciales, centros comerciales, entre otras obras, de tal manera que se podía obtener un trabajo con facilidad en cualquier actividad conexa con las anteriores. Los primeros que llegaban animaban a los que se habían quedado en el pueblo y en poco tiempo la mudanza era de familias enteras a la capital, cuestión que ocurrió en la mayoría del medio rural venezolano.

El lugar preferido en Caracas, para establecerse los migrantes de Pueblo Llano, fue la actual parroquia “23 de Enero”, perteneciente al municipio Libertador de la capital del país. Esta parroquia es una de las más pequeñas de Caracas, posee una superficie de 231 hectáreas (2,31 kilómetros cuadrados) y se localiza al noroeste de la ciudad, enclavado en una serie de colinas. Limita al norte con la parroquia La Pastora y la parroquia Sucre, al este con las parroquias Altagracia y Catedral, al sur con la parroquia San Juan y al oeste una vez más con la parroquia Sucre. Es una zona eminentemente residencial, con importantes zonas de esparcimiento. En la Parroquia “23 de Enero” se encuentran sectores como El Observatorio, La Piedrita, Sierra Maestra, La Cañada, La zona Central y Monte Piedad. Posee una población según estimaciones del año 2023 de 148.990 habitantes1.[]

Entrevista a los señores Hermes Paredes y Orlando Becerra.

El 2 de diciembre de 1956, fecha en que cumplía años el presidente de la república Marcos Pérez Jiménez, se inauguró esta gran Unidad Habitacional que llevaría el nombre de “2 de Diciembre” recordando la fecha del natalicio del dictador. Para su construcción fue necesario demoler los barrios Monte Piedad, La Palestina, San José, Colombia, San Luis, Puerto Rico y Las Canarias.

Bajo el auspicio del Banco Obrero, teniendo como arquitecto a Carlos Raúl Villanueva, se construyeron un total de 38 superbloques, de quince plantas (de 150, 300 y 450 apartamentos) y 42 bloques pequeños, para un total de 9.176 apartamentos, así como 17 jardines de infancia, 8 guarderías, 25 edificios para comercios, 5 escuelas primarias, 2 mercados y 2 centros cívicos, con una población aproximada de 60 mil habitantes.

Para el momento en que Pérez Jiménez es derrotado, el 23 de enero de 1958, los apartamentos aún no habían sido vendidos ni adjudicados, con lo cual comenzó la toma de estas unidades habitacionales. Más de 4.000 de ellas fueron invadidas. Con la llegada de la democracia, la parroquia pasó a denominarse “23 de Enero”, en conmemoración de tan importante acontecimiento. En 1966[]​ se decide separarla de la parroquia Sucre y elevarla a la categoría de parroquia, conservando la misma denominación.

Con respecto al sector El Observatorio, lleva este nombre porque allí se instaló el Observatorio Astronómico y Meteorológico de Caracas el cual fue creado por decreto del presidente Juan Pablo Rojas Paúl el 8 de septiembre de 1888. Está situado en la Colina Quintana, la cual fue adquirida y cambiado su nombre a Colina Cagigal en honor al reconocido astrónomo y matemático coronel de Ingenieros Juan Manuel Cagigal, quien fue el fundador de los estudios matemáticos de Venezuela. A la colina también se le conoce como la Colina de El Observatorio2.

Observatorio Cagigal en sus comienzos

 

Las áreas verdes de este importante centro científico inmediatamente fueron tomadas por familias que no habían tenido la oportunidad de invadir los apartamentos o no podían pagar la cuota de compra impuesta por el Banco Obrero posteriormente.

En 1962 el señor Hermes Paredes se fue a vivir a Caracas y ahora nos hace referencia de aquellos tiempos: “Donde es hoy el “23 de Enero” de Caracas eran terrazas hechas para construir edificios, los mismos tenían como destino las familias de militares, al ser derrocado Pérez Jiménez muchas personas invadieron esos edificios, entre ellos Jerónimo Torres y como diez personas más de Pueblo Llano. El Barrio El Observatorio no existía antes del derrocamiento de Pérez Jiménez porque él no permitía construir ranchos, de ahí que, después del 23 de enero de 1958, los barrios comenzaron a surgir de la noche a la mañana, en cuestión de días o semanas ya estaba un barrio instalado. La policía llegaba y les tumbaba los ranchos, pero la gente los volvía a levantar el día siguiente. En esa época se fue otra oleada de pueblollaneros, pues había la posibilidad de conseguir vivienda, construían un rancho al principio y posteriormente comenzaban a levantar una casa con bloques, producto del fruto del trabajo que era mucho mayor que en el obtenido en la actividad agrícola en Pueblo Llano, resultaba más económico que el hecho de pagar un apartamento.

Señor Hermes Paredes en la parroquia “23 de Enero”, 1962.

Al caer Pérez Jiménez, los edificios del “23 de Enero” y otros más los absorbió el Banco Obrero, la gente pagaba sus mensualidades en esta institución bancaria. Los apartamentos eran muy amplios, de cuatro habitaciones, dos baños, una sala grande. Pero, todo se volvió un caos, comienzan a surgir las bandas criminales y la guerrilla urbana, casi todos los días mataban un policía, se veían las paredes llenas de huecos producidos por las balas, como producto de los enfrentamientos entre policías y guerrilleros o bandas armadas, llamados malandros. En los gobiernos de Betancourt y Leoni fueron los momentos más fuertes, hubo muchos muertos en estos enfrentamientos.

El observatorio Cagigal no está al final del cerro, sino al comienzo, lo resguarda la policía naval. Al pie del cerro hay una parada de autobuses, en esa parada mataron a un hermano de María Deogracia Torres.

En la calle Velutini tenía una bodega Sergio Rondón, vivía empezando el barrio, también tenían casas por allí cerca Maclovio Paredes, Emilio Salcedo, el Negro Nicomedes, una sobrina de Venancio. Arriba del edificio de El Observatorio vivía Rafael Montilla, el Negro Amando Rondón, hermano de Filomeno.

Entrevista a los señores Hermes Paredes y Albino Santiago.

Jerónimo Torres albergó en su apartamento a varios paisanos mientras conseguían trabajo. Muchos de los que llegaron a Caracas no regresaron al pueblo, cuando volvían, solo era de vacaciones3.

El sociólogo Carlos Salcedo Paredes nos refiere sus vivencias, cuando era niño, década de los años 60 del siglo XX, de todo el trajín de los pueblollaneros que llegaban al apartamento del señor Jerónimo Torres: “Nosotros siempre visitábamos el apartamento de Torres, nos comenta, vivía en el bloque 7, piso 9. En el piso 12 vivía Elio Toro y la señora Emilia, Elio era vigilante de tránsito, hermano de Félix Toro, padrino mío junto con su esposa Edicta. Yo iba con mi papá los domingos a visitar a esa gente, recuerdo haber visto allí a Ramón Peña, hijo de Edelmira; Pedro Paredes, hermano de Delia; a uno que le decía El Suavecito; a Marta Acevedo y su hermano; Miguel Ángel Villamizar; Nato y Tolentino Paredes, todo el que venía de Pueblo Llano llegaba allá, era como la embajada de Pueblo Llano en Caracas, traían paquetes, cartas, quesos, recados, después Torres se encargaba de distribuirlos los días sábados en las viviendas de los paisanos, siempre lo acompañaba Emilio Salcedo. Allí, en el apartamento, también hacían muchas fiestas los fines de semana, nunca presencié alguna pelea, todo era muy familiar4.     

Señoras Matilde y Ana Julia Salcedo.

La señora María Deogracia Torres Rondón también hace referencia de los pueblollaneros que vivieron específicamente en el barrio El Observatorio del “23 de Enero” en los años sesenta del siglo XX:  “En el sector Los Eucaliptos, nos dice, tenía vivienda José López Villamizar, sus hermanos Octavio y María de la Cruz López Villamizar; también vivieron los hermanos Magdaleno, Juan Antonio y Petra Montilla; Maclovio Paredes y su hija Cristina; Sinforiano Rondón, Amando Paredes, Emilio Salcedo, Honorio Paredes; Sergio Rondón, hermano del Embajador Jorge Rodón Uzcátegui, tenía allí una bodega; Claudia Valero, Ovidio Valero; Jesús Santiago Rangel, a quien apodaban Ventarrón; José Pío Santiago, hermano de Nata Santiago, esposa de Rafael Paredes; Alejandra Monsalve; Francisco Rondón Monsalve, familia de Venancio el que cantaba rosario; Tiburcio Paredes, el papá de Alejandra y Concepción; María del Cristo Villamizar, Félix Villamizar y su esposa Nicolina; Miguel Ángel Villamizar que trabajó como “mosca” en el gobierno de Betancourt; Chuy Santiago, esposo de Anita; Félix y Elio Toro, Ramona Toro, Cupertino Paredes; Jacinto Santiago Zerpa, esposo de Edicta, hermano de Ricardo el de la Locaina; Eloy Rondón; Rodrigo, hermano de Teresa, María Concepción y Francisco Villamizar; Claudia Zerpa, hija de Telésforo; Juana y Honorio Paredes. Cada vez que uno visitaba un paisano las anécdotas giraban en torno a las vivencias en nuestro pueblo, a las personas que dejamos allá, siempre recordamos con mucho cariño el lugar de donde venimos, a pesar de las carencias que teníamos5.

            El profesor Albino Santiago también vivió en El Observatorio, en su juventud, durante algunos meses. Al respecto nos cuenta sus experiencias: “la mayoría de las personas de Pueblo Llano que vivían en El Observatorio eran de Mutús y Miyoy, muy pocas del casco del pueblo. Muchos de ellos se fueron a Caracas porque las actividades agrícolas no les eran rentables. En Caracas se conseguía trabajo rápido en cualquier actividad, buhoneros, taxistas, porteros, etc. Al poco tiempo lograban comprar una nevera, un televisor, un Pick Up para escuchar salsa que era la única música que se escuchaba por allá. Una señora de Upata, llamada Petra, tenía una venta de licores en el barrio y allí se gastaban la mayor parte del sueldo de la semana algunos pueblollaneros. En el barrio también había personas de Coro, Carúpano, Upata, Cuba y otros lugares. Recuerdo que hubo una pelea entre los pueblollaneros y unos tipos que eran oriundos de Carúpano, éstas eran riñas que surgían después de haber consumido mucho licor, cada quien defendía su territorio y a sus paisanos, pero no se recuerda que hayan matado a nadie en esas trifulcas”6. 

Señor Jerónimo Torres Rondón

Cuando se enfermaba un paisano o moría, se hacía una colecta entre todos para comprar las medicinas o sepultarlo. A veces no se llegaba a recaudar lo suficiente y eso dio motivo para que el señor Jerónimo Torres animara a la gente a organizar un Comité de Mutuo Auxilio para cuando se presentaran estas emergencias. Jerónimo Torres fue un gran luchador social, ayudó mucho a sus paisanos, visitaba a personas de otras zonas caraqueñas y las integraba a dicho Comité, e incluso a paisanos de otras ciudades, como Valencia y La Guaira. En el reencuentro de pueblollaneros celebrado en 1984 tuvo una gran participación el Comité Mutuo Auxilio, generando un gran sentido de unión y pertenencia.

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano.

(15/02/26).


Notas: 

(1)  https://es.wikipedia.org/wiki/Parroquia_23_de_Enero_(Caracas)#Galer%C3%ADa_de_fotos.

(2)  https://es. Wikipedia.org.wiki.Observatorio_Naval_C…

(3)  Informante: Hermes Ramón Paredes Paredes, 82 años, Pueblo Llano, 29 de octubre de 2025.

(4)  Informante: Carlos Salcedo Paredes, 72 años, Caracas, 24 de noviembre de 2025.

(5)  Informantes: María Deogracia Torres Rondón, 83 años y Orlando Becerra, 76 años, Pueblo Llano, 24 de marzo de 2025.

(6)  Informante: Albino Santiago, 81 años, Pueblo Llano, 29 de octubre de 2025.

 














 

jueves, 29 de enero de 2026

ARRACACHA O APIO


Agricultura y gastronomía prehispánica local 

LA ARRACACHA O APIO

Desde un primer momento, el estudioso merideño Julio César Salas quiso establecer la diferencia entre la criolla arracacha (Arracacha esculneta) con una planta parecida en España que llamaban apio. Al respecto, expresa: “La arracacha (Arracacha esculenta) mal llamada apio en Venezuela por su parecido a la planta nombrada así en Europa, es una umbelífera indígena de la cordillera de los Andes, su nombre, arracacha procede de la lengua chibcha, los mucus de Mérida conocían dos especies de esta verdura1.

La arracacha es también conocida como racacha, apio criollo o zanahoria blanca, es una raíz tuberosa originaria de los Andes, cultivada principalmente por sus raíces comestibles. Pertenece a la familia de las apiáceas, similar al apio y la zanahoria. Es una planta perenne que se cultiva anualmente, con órganos como raíces de almacenamiento (tubérculos), la cepa (tronco), colinos y hojas2.

Don Lisandro Alvarado dice que la Arracacha esculenta, es una planta cuyo nombre viene del quichua racacha y significa “lo mismo”. Citando el libro El Mosaico de Delgado Correa, p. 286., transcribe unos versos donde se refiere a la planta: “ella me supo a pepino,/ a una alcachofa en lo blanda,/en lo agudo a una chayota,/y en lo picante a arracacha3.

El sacerdote cronista Basilio Vicente de Oviedo hace referencia sobre su producción en el siglo XVIII en el Virreinato de la Nueva Granada: “Otras muchas raíces hay de continuas y abundantes cosechas, como son las arracachas, las batatas, en todas tierras; los ñames, las hibias, las Cubias, y en tierras calientes y templadas las auyamas, que son muy grandes y se crían en bejucos, y hay de varias especies...4

En la visita que realizó el Licenciado Alonso Vásquez de Cisneros en 1619-1620 a estas regiones merideñas, comisionó a su escribano Rodrigo Zapata para que realizara dicha visita al valle de Santo Domingo, estando muy cerca del actual puente de Las Piedras, en el municipio Cardenal Quintero, observó. “…Y estando el dicho Rodrigo Zapata y las demás personas referidas en el dicho camino real junto a la dicha quebrada de las piedras que es el camino que va a Barinas se vio sobre mano derecha en vegas de la dicha quebrada de las piedras un sitio corto donde había labranzas de maíz que informaron las dichas personas eran de indios de el dicho pueblo llano que llaman el sitio del Guayabal. Y se prosiguió el dicho camino viendo y descubriendo muchas labranzas de maíz y turmas, apios y otras raíces de una y otra banda del dicho río de Santo Domingo que dixeron ser de indios de las encomiendas del pueblo llano de Antonio de Reynoso y de Santo Domingo del alférez Juan Félix de Bohórquez y que siempre las habían tenido y tenían juntas y mezcladas unos con otros5.

La designación de arracacha para esta planta desapareció del lenguaje de nuestra gente desde hace ya mucho tiempo y ahora, las nuevas generaciones, solo la conocen como apio, que se presenta en varias variedades: Hay cuatro clases de apios, el morado, el amarillo, el blanco y el apio que llaman de madre6.

 

El distinguido investigador sobre la cocina andina tradicional, Rafael Cartay, expresa: “La alimentación tradicional indígena andina estaba constituida por algunos productos de base, tales como el maíz, la papa, la arracacha o apio, el camote o batata, la auyama y la yuca dulce, que satisfacían los requerimientos calóricos y de carbohidratos de los pobladores del área...”7

Hasta medianos del siglo XX la arracacha o los apios eran cultivados en las vegas de nuestro municipio, debido a que éstas permanecían húmedas durante casi todo el año. Con la introducción de los sistemas de riego ya se puede cultivar en otros lugares, con buenos resultados. Desde el punto de vista comercial, el inconveniente que presenta su cultivo es que la cosecha es muy tardía, hay que esperar casi un año para obtener los frutos, sin embargo, comparada con otras siembras, el costo de producción es muy bajo.

Culminamos el artículo con una receta recogida por la Licenciada Lourdes Dubuc de Isea, cronista de Boconó, estado Trujillo: “Masato de apio. Se cocina 1 Kg. De apio. Se muele cuando esté frío. Se cuela en zaranda y se endulza. Se le agrega guayabita. Se deja enfuertar hasta el día siguiente en un imbaque (recipiente)”8.

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano

(29/01/26).

Notas:

(1)  Julio César SALAS. Etnografía de Venezuela. Colección “Temas y Autores Merideños”. Academia de Mérida, Ediciones del Rectorado, Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela, 1997. p. 104.

(2)  IA. Consultado el 08 de agosto de 2025.

(3)  Lisandro ALVARADO. Obras Completas. Tomo I. La Casa de Bello. Caracas, Venezuela, 1984. p. 51.

(4)  Basilio Vicente DE OVIEDO: Cualidades y riquezas del nuevo reino de granada. manuscrito del siglo XVIII. Biblioteca de Historia Nacional. Volumen XLV. Bogotá -Imprenta Nacional, 1930. pp. 48, 49.

(5)  ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Colección Los Andes. Traslados del Archivo Histórico Nacional de Colombia. Ciudades de Venezuela. Tomo R 19. Biblioteca Sala Febres Cordero. p. 85.

(6)  Entrevista realizada a Albino Santiago Santiago, 80 años, Pueblo Llano, 24 de noviembre de 2024.

(7)  Rafael CARTAY. Caracterización de la región alimentaria andina. Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. N° 138. San Cristóbal, Venezuela, 1997. p. 43.

(8)  Lourdes DUBUC DE ISEA. Romería por el folklore boconés. Talleres Gráficos Universitarios. Mérida, Venezuela, 1966. p. 501.

 

 





 

martes, 30 de diciembre de 2025

EL ZAPALLO


Agricultura y gastronomía prehispánica local 

 

EL ZAPALLO

 

        El zapallo es una verdura originaria de América, desarrollándose en forma silvestre en Argentina y Uruguay bajo el nombre de Cucurbita máxima subsp. Andreana1. Los registros más antiguos que se conocen sobre su cultivo se han encontrado en la cultura Las Vegas, en la península de Santa Elena, Ecuador.

            Don Lisandro Alvarado apunta que: “ZAPALLO. Cucúrbita melanosperma. CABELLO DE ANGEL. Us. En la Cord. y aplicada asimismo al fruto. Del quichua sapallu. “Los españoles mudando una letra al nombre que le dan los indios, lo llaman Zapallo; y en la lengua quichua del Perú se dice Zapallu, y en la aymará, Tamuña” (Cobo, I, 397). D. t. ZAPÚLLA. El sapayo de C. Rica es la C. moschata Duchesne2.

            Julio César Salas lo denomina generalmente como calabaza, al respecto dice “…cucúrbita pepo- capallu en quichua. Zapallo entre los mucus; en Mérida se cultiva aún por los indios civilizados una especie grande de calabaza, que los mucuchíes y mucuñoques denominan churí. La cucúrbita verrucosa de los botánicos, es la aullama de los indios, nombre que con ligeras variantes corre tanto en las tribus salvajes como en las civilizadas desde México al Paraguay3.

            En otro escrito Salas agrega: “…Otras plantas alimenticias sembradas por los Mucus y Cuicas conocíanse del mismo modo por las naciones indígenas de la parte occidental de América: entre las cucurbitáceas la C. Pepo llamada por quichuas y chibchas zapallo y la C. Berrucosa de los botánicos nombrada aullama, que los españoles de la expedición de Pérez de Tolosa encontraron en abundancia en el pueblo indio que por eso llamaron de las aullamas o aviamas en el valle donde años después se fundó la villa de San Cristóbal, capital del actual Estado Táchira4.

            Gonzalo Picón Lares agrega: ZAPALLO. Cidracayote en la Academia Española. Se le da el nombre de pantana en las Islas Canarias. En el Perú le dicen calabaza americana5.

            Monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno escribía en el siglo XIX sobre la agricultura en Pueblo Llano: “se produce trigo, papas, maíz, arvejas, frijoles de toda especie, habas, apios, juquianes, sapayos, churíes, lechuga, col, cebollas, ajos, culantro, patatas…6.

            El contacto con el zapallo no me fue extraño en mi niñez y juventud, por lo tanto, hay algunas cosas que puedo agregar por experiencia personal. Su utilización era múltiple en la cocina pueblollanera. Primero se preparaba como ingrediente principal, aparte de los mongos (Capsicum anum), para la elaboración del ají; esta picante preparación acompañaba a cualquier comida, se podía freír junto con un huevo para preparar un mojo; el zapallo picado, de igual manera se agregaba a casi todo tipo de sopas como las de caraotas, habas y alverjas, etc.; con el zapallo tierno se hacía una mazamorra y con el jecho o maduro se preparaba un dulce denominado cabello de ángel, con preferencia para los días de Semana Santa; las semillas tostadas se consumen al igual que las semillas  de girasol.

                                 “Cabello de Ángel”

              Conocimos dos variedades de zapallos, el denominado criollo que no crecía mucho de tamaño, es de color verde oscuro con manchas blancas y otro de relativamente reciente introducción en el municipio, denominado “del Ministerio” que es de mayor tamaño y de un color verde claro o blanco, este último introducido en la zona por el Ministerio de Agricultura y Cría en la década de los años 50 del siglo XX.

“Zapallo del Ministerio”

            En las actividades lúdicas no estaba ausente esta verdura, un niño con un zapallito tierno y un poco de fantasía lo podía convertir en una vaca, un burro o una mula, insertándole palitos a manera de patas, cuernos y rabo. Por otro lado, el líquido que suelta el zapallo tierno al puyarlo es pegajoso y era utilizado como adherente en el papel para la elaboración de cometas o papagayos.

            Había épocas en que era tan abundante la producción de zapallos, que, además de la utilización anterior, servía para alimentar cochinos y gallinas.

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano

(30/12/25)

Agradezco al paisano Vicente Paredes por suministrarme las imágenes para el presente artículo. 

Notas: 

      (1) https://es.wikipedia.org › wiki › Cucurbita_maxima

(2)  Lisandro Alvarado. Obras Completas. Tomo I. Fundación La Casa de Bello, Caracas, Venezuela, 1984. p. 236.

(3)  Julio César SALAS. DE RE INDICA. Órgano de la Sociedad Venezolana de Americanistas “Estudios Libres”. Antropología, Etnología, Lingüística, folklore, etc. Vol. 1. Caracas, Venezuela, 28 de octubre de 1918. N° 2.

(4)  Julio CÉSAR SALAS. Etnografía de Venezuela. Colección Temas y Autores Merideños. Academia de Mérida. Ediciones del Rectorado. Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela, 1997, p. 105.

(5)  Gonzalo PICON FEBRES. Libro raro. Tercera Edición. Biblioteca de Autores y Temas Merideños. Mérida, Venezuela, 1964. p. 289.

(6)  Jesús Manuel JÁUREGUI MORENO. Obras Completas. Tomo I. Talleres de Editorial Futuro, San Cristóbal, estado Táchira, 1999. p. 240.






 

sábado, 29 de noviembre de 2025

LA CHAYOTA


Agricultura y gastronomía prehispánica local  

LA CHAYOTA

            La chayota es una planta muy generosa, que, sin ser cultivada adrede, extiende sus tallos rastreros en cualquier sitio y nos brinda sus numerosos frutos que son muy poco apreciados todavía en estas regiones andinas. Es una de las tantas plantas que formó parte de la dieta de los indígenas en Mesoamérica, en época precolombina, en el sur de México y Guatemala, ubicada por los investigadores como el área de mayor variabilidad, y por lo tanto su lugar de origen. Algunas fuentes indican que fue introducida en las Antillas y en Sudamérica entre los siglos XVIII y XIX. En esa misma época se llevó a Europa, desde donde fue trasladada a África, Asia y Australia, mientras que su introducción en los Estados Unidos data de fines del siglo XIX1.

            Julio César Salas manifiesta que, a diferencia del churí que se puede considera como una planta netamente regional, la chayota “fue conocida por los aztecas con el nombre de chayotl…”2. Por otra parte, el Pbro. Jesús Manuel Jáuregui Moreno3 no hace referencia de la chayota cuando trata la producción agrícola en Pueblo Llano, suponemos que se debió al hecho de ser una planta que no se cultivaba directamente, pues, siempre ha nacido silvestre, además de la poca utilidad que le daban para ese momento en la cocina. Efectivamente, recuerdo que en la época de mi niñez la chayota solo se utilizaba en la elaboración de sancochos, era una verdura más que se agregaba, como las papas y las zanahorias; pero, debido a su abundancia era utilizada mayormente como alimento para los cerdos.

No obstante, hemos visto que en los últimos años le están dando otras utilidades en el arte culinario, como la elaboración de ensaladas, tortas y jugos. Por otro lado, en la segunda década del siglo XXI, cuando la crisis económica se agravó en demasía en Venezuela, este fruto fue muy solicitado en el pueblo para apaciguar el hambre que golpeaba a varios hogares.


Don Lisandro Alvarado, en su diccionario definía así a la Chayota o Chayote: “Sechium edule. Cucurbitáceas. Planta trepadora, vivaz, cuyos tallos herbáceos salen de una raíz carnosa bastante gruesa. Hojas simples, largamente pecioladas, acorazonadas, con lóbulos dentados, conniventes en la base; flores unisexuales, corola blanca, rodada; fruto unicelular, trasovado-oblondo, largo de 4 a 6 pulgadas, comestible, algo insípido. Del azteca chayutl, lo mismo. Ref. Ernst, La Chayotera en Bolet. Del Minist. de Ob. Públ., N° 145, Caracas, 1892”4.

Por su parte, Gonzalo Picón Febres en su Libro Raro dice: “CHAYOTA. Legumbre de color verde muy claro, de hollejo demasiado fino, lastimosamente insípida aguanosa, con forma de melón y con hendiduras y espinas bastante endebles por de fuera. La planta que la produce es viciosa en grado sumo y enredadera o trepadora. En sentido figurado, chayota es la mujer completamente simple, tonta, necia, desplantosa y sin ninguna gracia ni remoto atractivo espiritual5.

            En México, que posiblemente es su lugar de origen, junto con Guatemala, como ya se indicó, la chayota se conoce como chayote que en náhuatl(chayotli) quiere decir calabaza espinosa, así también se le denomina en Panamá, Nicaragua, Cuba, Puerto Rico y Costa Rica, con otros diversos nombres se conocen en diferentes países6.

En los últimos años, a través de los medios de comunicación, podemos apreciar los diferentes usos que le dan a este fruto en la cocina mexicana, tanto la tradicional como la moderna. Hasta los tallos y raíces son comestible en varios estados del país azteca; de tal manera que, ya es hora que esta planta, que ha sido tan marginada en nuestro suelo, comience también a ponerse en valor como parte de los tantos cultivos prehispánicos que se han mantenido, a pesar de la agricultura extensiva. 

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano.

(29/11/25).

Notas:

(1) https://es.wikipedia.org › wiki › Sechium_edule 

(2) Julio Cesar SALAS. Etnografía del estado Mérida. Colección Temas y Autores Merideños. Academia de Mérida, Ediciones del Rectorado, Universidad de los Andes, 1997. p. 105.

(3) Jesús Manuel JAUREGUI MORENO. Obras Completas. Tomo I. Talleres de Editorial Futuro, San Cristóbal, estado Táchira. 1999. p. 240.

(4) Lisandro ALVARADO. Obras Completas. Tomo I. La Casa de Bello, Caracas, Venezuela, 1984.

(5) Gonzalo PICON-FEBRES. Libro Raro. Tercera Edición. Biblioteca de Autores y Temas Merideños. Mérida, Venezuela, 1964. p.107.

(6) ) https://es.wikipedia.org › wiki › Sechium_edule