jueves, 15 de octubre de 2026

                 OTRO PUEBLO LLANO EN TIERRAS COLOMBIANAS, SIGLO XVI

 Mapa elaborado por Willen Janszoon Blaeu, en Ámsterdam. La primera edición data de 1635. Allí se puede observar a Pueblo Llano, entre Santa Fe de Antioquia y Cenufara. 

Gracias a la ingeniosa pluma del cronista y soldado Pedro Cieza de León podemos conocer la existencia de un efímero pueblo de indios denominado Pueblo Llano en territorio de la actual Colombia, crónica escrita después de una expedición que realizó, siendo muy joven, con el capitán Juan de Vadillo, gobernador de Cartagena. El recorrido partió de San Juan de Urabá en el actual departamento de Antioquia hasta llegar a Cali en el Valle del Cauca, de enero de 1538 a diciembre del mismo año. Se trata de un relato minucioso y detallado, de las acciones, las estrategias, el encuentro con las poblaciones indígenas, el hambre padecida y los hallazgos de los españoles; pero, en realidad, fue un año de lleno de penurias, desaciertos y poco provecho.

Pedro Cieza de León, llamado “El Príncipe de los Cronistas de Indias”, nació en Llerena (Badajoz) en 1518, aunque hay quienes aseguran que fue en 1520 y otros en 1522, basándose en datos indirectos aportados por el propio expedicionario extremeño en el “Proemio” a la Crónica del Perú (Sevilla, 1553), donde dice: “…habiendo yo salido de España, donde fui nacido y criado, de tan tierna edad que casi no había enteros trece años…”(1). Cieza de León al llegar a Indias, enseguida se incorporó a las expediciones que recorrieron caminos recién conquistados por las huestes españolas. Estuvo diez y siete años por estas tierras, transitando casi toda Sudamérica. Con suma modestia manifestaba que no era buen escritor ni pretendía serlo, pero todo lo que escribía eran verdades útiles, porque había escritores contemporáneos suyos que eran muy fantasiosos. Agrega que se motivó a escribir porque vio que prácticamente nadie lo hacía, algunos de ellos por el temor a las críticas. Consideró que era importante dar a conocer el trabajo de evangelización, para informar la manera como se extendió el reino de España con los descubrimientos y fundaciones. Finalmente, aclara que escribe lo que vio, y para lo que no vio buscó informantes de gran crédito, entre españoles e indios.

 La obra, Crónica del Perú, está dividida en cuatro partes, pero solo pudo ser publicada en vida del autor la primera parte.

 Pedro Cieza de León

 Los lugares por donde pasaba el gobernador Juan de Vadillo y sus hombres, en 1538, ya hacía por lo menos dos años que habían sido recorridos por varias expediciones de conquistadores de las cuales hay poca información, pudo haber sido la del alemán Ambrosio Alfinger que avanzaba desde Coro(2) o la de Sebastián de Belalcázar proveniente del Perú. Lo cierto es que los pobladores indígenas sentían mucho temor por la presencia de los europeos y habían abandonado algunos de sus pueblos e incluso quemado sus viviendas para no suministrarle recursos a los invasores.

 Con respecto al avistamiento del asentamiento denominado Pueblo Llano, entre otros pueblos, el mismo se encuentra en el Capítulo XVII del libro en referencia(3), dice el cronista: “…Aquí dejaré de proseguir por el camino comenzado que llevaba, y volveré a la ciudad de Antiocha para dar razón del camino que va de allí a la villa de Arma, y aun hasta la ciudad de Cartago; donde digo que, saliendo de la ciudad de Antiocha para ir a la villa de Arma, se allega al río grande de Santa Marta, que está doce leguas della pasado el río, que para lo pasar hay una barca, o nunca faltan vallas o de qué hacellas. Hay pocos indios a las riberas del río, y los pueblos son pequeños, porque se han retirado todos del camino. Después de haber andado algunas jornadas se allega a un pueblo que solía ser muy grande; llamábase el Pueblo Llano; y como entraron los españoles en la tierra, se retiraron adentro de unas cordilleras que estaban de aquel lugar poco más de dos leguas”.

 Enseguida, el cronista pasa a describir sus habitantes, las armas que empleaban y las actividades que desempeñaban estos naturales, agrega: “Los indios son de pequeños cuerpos, y tienen algunas flechas traídas de la otra parte de la montaña de los Andes, porque los naturales de aquellas partes las tienen. Son grandes contratantes; su principal mercadería es sal. Andan desnudos; sus mujeres lo mismo, porque no traen sino unas mantas muy pequeñas, con que se atapan del vientre hasta los muslos. Son ricos de oro, y los ríos llevan harto deste metal. En las demás costumbres se parescen a sus comarcanos”.

 Después de describir otros lugares y poblaciones, Cieza de León agrega: “Más adelante del Pueblo Llano se allega a otro que ha por nombre Cenufara; es rico, y adonde se cree que hay grandes sepulturas ricas. Los indios son de buenos cuerpos, andan desnudos como los que hemos pasado, y conforman con ellos en el traje y en lo demás. Adelante está otro pueblo que se llama el Pueblo Blanco, y dejamos para ir a la villa de Arma el río grande a la diestra mano”.

 Aunque el pueblo denominado Pueblo Llano tuvo una duración muy corta debido a la situación descrita, casi cien años después, en 1635, aparece señalado en un mapa denominado Tierra Firme y Nuevo Reino de Granada y Popayán, cuya autoría se atribuye al holandés Willen Janszoon Blaeu, elaborado en Ámsterdam, la primera edición data de 1635.

 Los historiadores recientes de esta región colombiana consideran que es difícil ubicar exactamente dónde estuvieron los antiguos pueblos descritos por los primeros cronistas, sin embargo, es muy probable que este Pueblo Llano pudo haber estado en la actual región del Valle del Cauca/Viejo Caldas (Colombia), lugar que se asocia hoy en día con la zona de la vega del río Supía, cerca de la actual población de Sevilla (Caldas), identificada como parte de la provincia de Anserma durante la colonia. 

Supía, Caldas, Colombia. 

En la actualidad, La Vega del río Supía, ubicada en el municipio de Supía, Caldas, es una zona fértil en el occidente del departamento, caracterizada históricamente por su producción minera y mestizaje. El río Supía, que nace en Riosucio cruza esta área, enfrentando retos de contaminación, pero siendo vital para la región.

 Mejor suerte, en cuanto a la conservación del nombre Pueblo Llano desde sus orígenes, tuvo nuestro municipio en el estado Mérida, Venezuela, donde, a falta de minas de oro, Dios lo proveyó también con una tierra fértil, un clima maravilloso, habitado por hombres y mujeres con una enorme vocación agrícola que ha permitido un progreso sostenido a través de los años, a pesar de las dificultades. 

Pueblo Llano, estado Mérida, Venezuela, 1970.

Rafael Ramón Santiago

 Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano.

 (15/10/26)


Notas: 

(1) Antonio María FLÓREZ RODRÍGUEZ. Cieza de León. Cronista del Gran

Caldas y el Perú. Revista de Estudios Extremeños, 2021, Tomo LXXVII, N.º III,

pp. 1225-1239. 

(2) Fray Alonso de ZAMORA. historia de la provincia de san antonino del nuevo reino de granada. Segunda edición autorizada. Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, Bogotá. Cronistas. volumen IV. impreso en la editorial ABC, Bogotá, Colombia, 1945. p. 195.

 (3) Pedro CIEZA DE LEÓN, Crónica del Perú. El señorío de los Incas. Biblioteca Ayacucho N° 226, Prólogo de Franklin Pease G. Y. Caracas, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2005, disponible en internet. (Subrayado nuestro)


jueves, 10 de septiembre de 2026

DECRETAN EL OCHO DE SEPTIEMBRE COMO DÍA DEL ESCRITOR PUEBLOLLANERO

 


En homenaje al cronista Rafael Ramón Santiago

DECRETAN EL OCHO DE SEPTIEMBRE COMO DÍA DEL ESCRITOR PUEBLOLLANERO

***Declarado por Alcaldía de Pueblo Llano y refrendado en sesión solemne del Concejo Municipal.



            En homenaje al cronista Rafael Ramón Santiago, la mañana de este martes ocho de septiembre se vistió de gala para los escritores pueblollaneros al ser declarada esta fecha como su día emblemático, decretado así por la alcaldesa del municipio, Yuri Gislen Ramírez Dávila, y refrendado en sesión solemne del ilustre concejo municipal con la presencia de la presidenta de la Cámara Edilicia, Yenny Vergara, los ediles Rosario Jeréz, Juan Carlos Uzcátegui y Nelson Valero.

            A la cita acudió el homenajeado, licenciado Rafael Ramón Santiago, en compañía de su esposa, Guadalupe Molina; la contralora del Municipio, Adriana Linares; el cantautor Rubén Darío Rondón; el cronista de la parroquia Santísima Trinidad, Francisco Quintero; el Orador de Orden del acto, Jorge Paredes Arias; miembros del tren del ejecutivo municipal, además de algunos amigos y vecinos de la población..

El maestro de Ceremonias, locutor José Vicente Paredes y la secretaria del Concejo Municipal, Cibelis Zerpa dieron inicio al acto solemne leyendo el orden del día para acto seguido entonar las notas patria y dejar que Yenny Vergara, como rectora del ente legislativo, expresara sus palabras de bienvenida, con una valoración tácita a la importancia del trabajo que el escritor conlleva.

            “Desde este concejo Municipal entendemos que reconocer a nuestros escritores es reconocer la esencia misma de nuestro pueblo, porque quienes escriben no solo utilizan palabras, sino que guardan recuerdos, rescatan historias, preservan tradiciones y construyen la memoria colectiva que habrá de recibir las futuras generaciones”. Indicó Vergara.

            El Discurso de Orden estuvo a cargo de Jorge Paredes, quien destacó la importancia de la palabra escrita, teniendo como referencia el fruto de grandes cronistas y escritores, paseándose por personalidades como el inca Garcilaso de la Vega, Andrés Bello y el insigne Tulio Febres Cordero, haciendo referencia también de los historiadores contemporáneos, entre los que destacan el cronista del vecino municipio Miranda, Jesús María Espinoza; el Arzobispo de Mérida Baltazar Porras y el mismo Homenajeado, Rafael Santiago.

            Se refirió el participante a varios de los escritores que ha tenido el municipio, apuntando a la pluma de don Eladio Hernández Agostini, Medardo Matheus, Felipe Paredes, la poetisa Belkis Becerra, el cronista arquidiocesano Francisco Quintero, la obra del cantautor Rubén Darío Rondón, además de la lirica criolla de Antonio José González, entre otros muchos.



            Seguidamente tomó la palabra la alcaldesa Yuri Ramírez, ratificando el compromiso establecido en el decreto número 18, publicado en gaceta municipal 88 Ordinario de fecha 12 de agosto de 2026, en la que se declara el ocho de septiembre como “Día del Escritor Pueblollanero”, donde además se establece el compromiso de respaldar el trabajo de los nóveles autores, así como de, a través de la dirección de cultura del ejecutivo, promover talleres de creación literaria y lecto-escritura.

            “Es el momento histórico que me corresponde asumir y estoy lista para continuar con esta tarea y cumplir con el compromiso adquirido en beneficio del municipio”, dijo Ramírez y agregó: “Vendrán nuevas declaratorias de fechas emblemáticas, como el día del agricultor, por ejemplo. Vamos a Reconocer a los hombres y mujeres que hacen grande a nuestro pueblo”. Puntualizó.

            Por su parte, el cronista homenajeado, Rafael Ramón Santiago echó mano de los recuerdos y expuso sus primeros albores del oficio de cronista que comenzó por allá en 1975 investigando sobre “La Locaina del Niño Jesús” y que a la postre fuera la base para que el concejo Municipal, en 1991, aprobaran su designación como cronista oficial de Pueblo Llano.


            “Ésta es una tarea a la que se le dedican las 24 horas del día, porque, a veces, hasta en los sueños se está trabajando”, señalo Santiago y agradeció a personas como el señor Emiliano Salcedo, el ingeniero Antonio Santiago y a Jorge Paredes, entre otros, por su oportuna intervención para la publicación de algunas de sus obras, indicando, por otro lado, que a partir del año 2013 le ha sido muy difícil poder divulgar sus trabajos de manera impresa.



Dijo el cronista que el municipio está en deuda con algunos próceres pueblollaneros, como el general Juan Antonio Paredes Angulo, héroe de la independencia nacido en este terruño, así como con el Coronel Rangel Becerra, hijo de una paisana de Las Agujas. “Sus nombres deberían estar señalando una calle o una avenida de nuestra población”, aseveró.            

El cierre de la actividad estuvo enmarcado en la entrega de un colorido ramillete de poesía a cargo de Belkis Becerra, así como de la melódica trova criolla del cantautor Rubén Rondón. Finalizando con la entonación del “cumpleaños feliz” para el homenajeado y la interpretación de las notas del himno del estado Mérida por los presentes.

 

Prensa JLPA / CNP Nro.:22173

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

EL PRESBITERO LUIS ENRIQUE BEJARANO RODRIGUEZ HA SIDO LLAMADO A LA CASA DEL PADRE

 

EL PRESBITERO LUIS ENRIQUE BEJARANO RODRIGUEZ HA SIDO LLAMADO A LA CASA DEL PADRE

Presbítero Luis Enrique Bejarano Rodríguez 

            Hoy, 02 de septiembre de 2026, ha sido llamado a la Casa del Padre el eximio Sacerdote Luis Enrique Bejarano Rodríguez, quien ha dejado huellas imborrables de buen Pastor por las diferentes comunidades parroquiales que le fueron encomendadas.  

El Padre Bejarano, como cariñosamente lo conocimos, nació el 26 de julio de 1934 en la Vereda de Zaque-Gachetá, Departamento de Cundinamarca, Colombia, fue uno de los doce hijos del matrimonio entre don Egidio de Jesús Bejarano Díaz y doña María Rosa Tulia Rodríguez Herrera. Realizó los estudios de Primaria en la Escuela Departamental de Zaque. A los 17 años dejó la casa paterna y trabajó como empleado en el almacén de artículos de cuero del Sr. Jesús Rojas, en Bogotá. Los días domingo visitaba compañeros de escuela que estudiaban en el Seminario Salesiano Mosquera.

A los 19 años ingresa en el Seminario de Los Padres Salesianos y recibe formación Salesiana en el Aspirantado de La Ceja, Antioquia. El 31 de enero de 1958 hace la primera profesión religiosa y continúa los estudios de filosóficos y pedagógicos en Bogotá y después continúa en La Ceja.

Hecha la Profesión Perpetua, ingresa definitivamente en la Comunidad Salesiana, realizando pasantías de Magisterio en el Colegio San Juan Bosco de Cali.

Continúa la vida religiosa en Las Misiones en La República de Bolivia, ejerciendo la docencia en el Seminario Arquidiocesano de La Paz y el Colegio San Juan Bosco. Realiza el primer año de estudios teológicos en El Estudiantado Teológico Salesiano, en la ciudad de Córdoba Argentina. Regresa a Bolivia y sigue ejerciendo la docencia en la Escuela Agrícola Salesiana La Muyurina de Santa Cruz de La Sierra y luego, en el Colegio San Juan Bosco de Cochabamba. En 1966, cursa el segundo año de Estudios Teológicos en el Estudiantado Teológico Salesiano de Macul, Santiago de Chile.

En uno de estos recorridos sufre un accidente aéreo sobre la llanura de Yacuiba, Bolivia, siendo uno de los sobrevivientes, del cual se recupera rápido de las lesiones sufridas, gracias a la fe y el deseo de vivir para servir que llevaba en lo más profundo de su ser.

Pbro. Bejarano con Acólitos de la Parroquia Santísima Trinidad

En 1967, por magnanimidad del Cardenal venezolano Rosalio José Castillo Lara, fue trasladado a la Inspectoría Salesiana de Venezuela. aquí cursó los dos últimos años de Estudios Teológicos en El Seminario Arquidiocesano de Santa Rosa en Caracas.

Recibió la Ordenación Sacerdotal de manos de Monseñor Francisco Iturriza el 08 de diciembre de 1970, en la Iglesia de María Auxiliadora, en Sarría, Caracas. Seguidamente prestó servicios pastorales en Las Obras Salesianas de Boleíta. Fue Coordinador de Estudios del Colegio Salesiano San Francisco de Sales de Sarría y posteriormente, Coordinador de Estudios del Colegio Salesiano San Luis de Mérida.

En el año 1973 ingresa a la Arquidiócesis de Mérida, en la cual queda definitivamente incardinado como integrante del clero de la Arquidiócesis y comienza la actividad pastoral de Parroquia como Cura Teniente de la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de El Vigía.

En el mes de septiembre de 1974 es nombrado párroco de la Parroquia San Antonio de Padua de Mucutuy y encargado de Mucuchachí y San José. En esta parte del Sur merideño desarrolla un sinnúmero de obras religiosas y civiles como: más de 150 Cursillos de Cristiandad en Mucutuy y La Providencia; fundación de la Cofradía del Santísimo en Mucutuy; nuevas Casas Parroquiales en Mucutuy y Mucuchachí; Capilla en la aldea La Veguilla; inicio de la carretera a la Capilla de Mijará; ampliación de la carretera San José-Mucutuy; electrificación de las comunidades de Mucutuy y Mucuchachí y una Medicatura Rural en Mucutuy.

En 1980 es nombrado párroco de la Parroquia San Antonio de Padua de Tabay y Asesor de la Arquidiócesis merideña del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. Durante los cinco años de asesoría se efectuaron Cursillos de Cristiandad casi todos los meses del año, con grupos superiores a 50 cursillistas. Con respecto a la pastoral parroquia en Tabay se pueden mencionar el impulso y mayor desarrollo de la Cofradía del Santísimo; grupos Juveniles Eucarísticos e Hijas de María; de la parroquia fueron a participar en los Cursillos de Cristiandad más de doscientas personas; organizó el grupo de Catequistas Parroquiales; organizó el Viacrucis Viviente para Semana Santa; asignó una advocación de la Virgen María para cada aldea y la solemne coronación para el mes de mayo.    

El 20 de octubre de 1991 es nombrado párroco de la Parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano, desde un primer momento se integró en las actividades religiosas, culturales y civiles de la comunidad. Su entusiasmo, su espíritu salesiano, su vocación de servicio y de buen pastor y gerente, conquistó de inmediato los corazones de los pueblollaneros. En este pueblo, junto con sus familiares, amigos y feligreses comenzó la celebración de sus Bodas de Plata Sacerdotales, con eucaristía el 08 de diciembre de 1995 y luego en otros sitios donde también fue párroco o realizó una labor pastoral. Para tan memorable evento se editó un folleto con el título Bodas de Plata Sacerdotales del cual hemos tomado gran parte de la información para la redacción del presente artículo.

Última concelebración en el Santuario de Pueblo Llano

En Pueblo Llano el Padre Bejarano desarrolló una invalorable labor pastoral como las que había realizado en otras parroquias, potenció los Cursillos de Cristiandad, la devoción Mariana, el incremento de los grupos de Apostolado, el apoyo incondicional a los grupos folclóricos Vasallos o Giros de San Benito, Locaina de Pueblo Llano, celebración de San Isidro, entre otros. Pero, sin lugar a dudas, por la obra que más se le recuerda, fue por el empeño que le puso, con el apoyo de las autoridades locales y la comunidad en general, en la ampliación del templo, para lo cual hubo que derrumbar casi completamente el anterior. El liderazgo, en forma personal, al frente de los trabajos de la obra, no había sido conocido por estos lares: sumó voluntarios, colaboradores, entusiasmo y el nuevo templo estuvo listo el 27 de diciembre de 1997, fecha en que fue inaugurado y consagrado por el Cardenal Baltazar Porras Cardozo, junto a autoridades, locales, estadales y nacionales. La belleza, amplitud y recogimiento que evoca el nuevo templo, hicieron posible que el mismo fuese elevado a la categoría de Santuario Diocesano el 27 de diciembre de 2022 con motivo de cumplirse 250 años de la creación de la Parroquia Eclesiástica Santísima Trinidad de Pueblo Llano.    

La fructífera labor pastoral del Pbro. Luis Enrique Bejarano Rodríguez culminó en Pueblo Llano el 22 de agosto de 1999 con un acto donde bendijo una nueva imagen de bulto de la Santísima Trinidad adquirida por un costo de tres millones de bolívares para colocarla en el altar de la iglesia inaugurada en 1997, pues la que se encontraba allí hasta ese momento era la escultura donada en 1960 por un grupo de pueblollaneros residentes en Caracas, la cual siempre había permanecido en la Capilla que está levantada en su honor en la parte norte del pueblo.

 El nuevo destino de nuestro sacerdote fue la Parroquia San Antonio de Padua de Chiguará, donde continuó con su labor admirable pastoral.

Las amistades que dejó en Pueblo Llano, la empatía con la comunidad y el aprecio mutuo, le permitieron continuar en contacto con los habitantes de este pueblo hasta sus últimos días, pues, hace menos de un mes pasó una semana en el municipio donde recibió grandes muestras de afecto, gratitud y reconocimiento. En varios momentos había manifestado que cuando llegara el inexorable momento de su muerte, su última voluntad era que su cuerpo fuese sepultado en este templo que ayudó a levantar. Rogamos que Dios lo reciba en sus brazos y que su cuerpo quede sembrado entre nosotros para que los frutos, producto de su ejemplo, sean abundantes.   

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista Oficial del municipio Pueblo Llano.

 

(02/09/26)


domingo, 30 de agosto de 2026

LA PAPA, ORIGENES


Agricultura y gastronomía prehispánica local  

LA PAPA, ORIGENES

            Antes de que el hombre americano comenzara a domesticar la papa, ésta se encontraba silvestre, en múltiples variedades, protegidas en las montañas húmedas, confundidas con otras malezas. Pues, como lo expresa el botánico inglés John Gregory Hawkes, la biodiversidad de la papa no está restringida a especies cultivadas, al contrario, éstas están relacionadas con muchos grupos complejos de especies silvestres, de los cuales, unas pocas originaron papas cultivadas. El hecho real es que la papa tiene más especies silvestres afines que cualquier otro cultivo, por lo tanto, de las 235 especies de papa reconocidas hasta el presente, hay siete cultivadas y 228 silvestres. Las especies silvestres están ampliamente distribuidas, desde la región suroeste de los Estados Unidos (Nebraska y Colorado) hasta el extremo sur de los Andes. Según el autor citado, existieron dos centros de biodiversidad de especies silvestres, uno en la región central de México y otro en la región alta Andina, desde Perú hasta el noroeste argentino1.

La bibliografía consultada nos indica que las evidencias arqueológicas dan cuenta hasta ahora de dos regiones independientes en la domesticación de la papa, ellas son el sur de Chile y los Andes bolivianos y peruanos; sin embargo, la profundidad cronológica —antigüedad— de su manejo, por parte de los pueblos originarios sudamericanos, todavía es un tema muy debatido, dada la fragilidad de las evidencias arqueológicas que se han obtenido hasta la fecha2. Ahora bien, la discusión contemporánea nos lleva a pensar que es probable que los procesos antropogénicos asociados con la domesticación de la papa, se dieron a partir de la especie Solanum stenotomum, en el norte de Bolivia, en una fecha que se remonta posiblemente hacia los 10.000 años antes del presente, para luego, después de un proceso múltiple de cruces genéticos, en el territorio del Perú actual, dar origen a la Solanum tuberosum ssp. andigenum 3.

            Otras fuentes indican que los comienzos de la domesticación del tubérculo se dieron en épocas más recientes, en las orillas del lago Titicaca, que hoy comparten Perú y Bolivia, durante los periodos de la cultura Tiahuanaco-Wari, aproximadamente entre 200 d.C. y 1000 d.C. Posteriormente, los incas heredaron las prácticas del cultivo de este inestimable producto y, debido a su insuperable organización, entre ella la agropecuaria, lo difundieron por todos sus pueblos conquistados.

Aunque, difícilmente podrá determinarse la verdadera antigüedad de la domesticación de la papa, la polinización natural y la presión selectiva de los aymaras, en la formación de especies cultivadas dentro de su territorio, son hechos incontrovertibles, por eso, según, Hawkes, definitivamente, el centro de origen de la papa cultivada está en el área comprendida entre los lagos Titicaca y Poopó, en los Departamentos de La Paz y Oruro al Oeste de Bolivia4.

No hay duda entonces que, la papa, que en lengua quechua significa tubérculo, lleva el sello de origen de nuestros laboriosos indígenas americanos, que, gracias a su domesticación y utilización como alimento básico, permitió el crecimiento de la población en la Cordillera de los Andes, extendiéndose el cultivo, posteriormente, a toda América, Europa y al resto del mundo. La papa es el cuarto producto alimenticio en orden de importancia a escala mundial, luego del trigo, el arroz y el maíz. Se siembra en 130 de los 167 países del mundo, llegando a más de mil millones de personas en todo el globo terráqueo, de los cuales, aproximadamente 500 millones pertenecen a los llamados países en vías de desarrollo5.

Las impresiones que tuvieron los europeos al observar el cultivo y el consumo masivo de este tubérculo por parte de los indígenas de casi toda América quedaron escritas por los primeros memorialistas denominados Cronistas de Indias, relatos que compartiremos en la próxima entrega.   

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano.

(30/08/26).

Notas:

(1)  HAWKES, J.G. The Potato: Evolution, Biodiversity and Genetic Resources. Smithsonian Institution Press. Washington D.C. 1990.

(2)  Gordones Rojas, Gladys; González, Lourdes; Osorio Martha y Meneses Pacheco, Lino. Papas negras, papas de color y sin nombres en los Andes de Mérida. Reconocimiento genético. Boletín Antropológico. Año 41. Enero-junio 2023, N° 105. ISSN: 2542-3304. Universidad de Los Andes, Museo Arqueológico, Mérida, Venezuela. pp. 129-169.

(3)  Ídem.

(4)  HAWKES, J.G. The Potato: Evolution, Biodiversity and Genetic Resources. Smithsonian Institution Press. Washington D.C. 1990.

(5)  Masson, 1991; FAO-CIP, 1995. Citado por Romero, Liccia; Monasterio, Maximina. Papas negras, papas de páramo Un pasivo socioambiental de la modernización agrícola en Los Andes de Venezuela. ¿Es posible recuperarlas? Boletín Antropológico, vol. 23, núm. 64, mayo-agosto, 2005, pp. 107-138. Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela.

 


 

viernes, 14 de agosto de 2026

"UNA LIMOSNITA POR EL AMOR DE DIOS PARA UNA MISA DE INDULGENCIA..."



“UNA LIMOSNITA POR EL AMOR DE DIOS PARA UNA MISA DE INDULGENCIA…”

            En nuestra retina y oídos quedó grabada aquella ceremonia que se repetía de vez en cuando en el corredor de nuestra vivienda. Primero se escuchaban unos fuertes golpes en el portón, cuyos sonidos indicaban claramente que el anunciante llevaba prisa. Al abrir nos encontrábamos con Fermina, una mujer ya entrada en años, quien llevaba un saco de fique a medio llenar terciado a la espalda, sostenido fuertemente con una de sus manos. Al avanzar hasta la mitad del zaguán, ceremoniosamente se levantaba el sombrero con la mano libre, a medida que pronunciaba la frase: “una limosnita por el amor de Dios para una misa de indulgencia por el ánima del finado…”.

            Ya sabíamos de antemano quién era el finado, pues en aquella época eran muy pocas las personas que morían, y también sabíamos el destino a donde iría a parar todo el producto almacenado en aquel saco de fique y quizás en otros más.

            En efecto, se tenía la costumbre que, al morir una persona, después del entierro, se levantaba un altar o tumba en la casa de habitación donde se había velado durante toda la noche, para luego comenzar una novena de rosarios. En el día noveno, aparte del velorio en la vivienda, se mandaba oficiar una misa por el alma del difunto, cancelada al sacerdote con el producto recogido, denominada misa de indulgencia.

            El peso del saco iba aumentando a medida que Fermina visitaba los vecinos del fallecido, pues la mayoría de las contribuciones eran en especies, mazorcas de maíz, huevos, cuajadas, panelas, papas y otras pocas cosas más, pues el efectivo era escaso y cuando daban era en monedas de muy baja denominación, como un centavo, una locha y cuando más un medio real o un cuarto de bolívar. Al recibir la limosna, Fermina remataba con otra frase: “que el ánima de fulano de tal le pague”, a medida que amagaba con quitarse el sombrero.

            Comentando con el señor Hermes de Jesús Santiago sobre el tema anterior, me contó que él mismo participó en algunas oportunidades en este tipo de recolecta. Y nos dice que, además de Fermina, recuerda a otros “recogedores” como Alfonso Barrios, Juan Turiolo, Salomón Salcedo, Telésforo Zerpa, mano Álvaro, entre otros.

            En los campos de la parroquia Las Piedras, como El Conejo, Los Haticos, El Cañutal y Las Cavas, desempeñó este oficio por algún tiempo el señor Rafael Ramón Montoya1.

            El recolector o recogedor de la limosna no demoraba mucho en cada casa porque tenía que visitar toda la comunidad, con el saco a cuestas, además, estaba sujeto a un tiempo estipulado para la recolecta, que en la mayoría de los casos era de dos días. También tenía la potestad de vender algunos de aquellos productos, para aliviar la carga, como huevos, cuajadas o panela, efectivo que luego era entregado a los familiares del finado para que éstos pagaran al señor cura la misa señalada2.

            Aquella tradición finalizó hace ya muchos años, ahora se acostumbra que durante los días del novenario se coloca un plato junto a la tumba (levantada para los rezos) del finado y allí los asistentes van depositando su contribución en efectivo para el mismo propósito religioso.

            El primero y único sacerdote nacido en Pueblo Llano, hasta ahora, Don Mario de Jesús Santiago Valero, nos aclara los orígenes y el significado católico de esta celebración eucarística:

“…la Indulgencia es una ofrenda u obsequio que se hace al difunto, con miras a aliviar las penas que, a modo de secuelas de pecados absueltos, puedan acarrear penas temporales. Es una satisfacción o indulto que se ofrendan al difunto y ante Dios, por mediación de la Iglesia, administradora del tesoro de la Redención de Cristo. Por tanto, la Indulgencia no es un abono al Señor por el perdón o remisión de los pecados del finado o una plegaria en pro del descanso eterno de su alma, es la remisión que hace la Iglesia de las penas debidas por los pecados. El descanso es una consecuencia de ese perdón. De ahí la importancia de la Misa de Indulgencia. Es el sacrificio eucarístico que realiza y aplica ante Dios la Santa Madre Iglesia, facultada para borrar toda culpa proveniente de pecados ya confesados.

            Al efecto se recaudaba una limosna entre los asistentes a los rezos y en la comunidad respectiva, a cargo de los parientes, vecinos y amigos del difunto. Dijimos de vecinos, mas no de todos los parroquianos, toda vez que se trata de donativos o pequeños sacrificios que suponen lazos de amistad y de buena voluntad por los amigos y conocidos que se nos han ido hacia la eternidad. Es la condición de reciprocidad colectiva: “Hoy por ti, mañana por mí”.  Los donativos consistían en pequeñas contribuciones en dinero que se entregaban al párroco como estipendio.

            Donativos en especies no conocí, aunque posiblemente sí los hubo por motivo de la escasez de las monedas. Casi siempre la Misa era rezada, habida cuenta del poco monto del dinero recaudado. Pero en caso de que la limosna alcanzara los Bs. 30, la Misa era cantada”.

            “La novena en familia consistía en el rezo del santo Rosario durante los primeros 8 días del Novenario, y 8 rosarios consecutivos la última noche y el canto del último rosario, llamado rosario gloriado y cantado, ya al amanecer. Se conoce como gloriado el rosario de esa hora ya que, en lugar de los Misterios Dolorosos, se cantaba un rosario con Misterios Gloriosos, con la consabida muletilla de “Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo”, en lugar de “Dale, Señor el descanso eterno”.

Desde luego que esa última noche de la novena era completa y comprendía una cena a la media noche para todos los asistentes y uno que otro brindis de licor a lo largo de la noche.

            Esta modalidad ha ido desapareciendo, visto el abuso de licor por parte de algunos asistentes que lo llevan por su cuenta. En su lugar, la familia sufraga ahora una Misa de indulgencia, con la participación de parientes, vecinos y amigos. Una buena solución3.

            Los tiempos pasan y las costumbres también, para bien o para mal, según el criterio con que se miren, tanto en el presente como en el futuro. Pero, para emitir juicios de valor sobre ellas, primero deben ser conocidas, y darlas a conocer es el deber de los que hemos asumido tal compromiso.

           

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano.

 

 

(15/08/26)

 

Imágenes cortesía de Antonio González Santiago.


Notas:

(1)  Entrevista al señor Rafael Ramón Montoya, 52 años, Las Piedras, 26 de abril de 2008.

(2)  Entrevista al señor Hermes de Jesús Santiago Santiago, 77 años, Pueblo Llano, 17 de agosto de 2025.

(3)  Entrevista, vía WhatsApp, a Don Mario de Jesús Santiago Valero, 97 años, Caracas, 18 de agosto de 2025.