Agricultura y gastronomía
prehispánica local
COMIENZOS DEL CULTIVO DE PAPA EN MERIDA
Los pueblos
indígenas encontrados por los españoles en sus primeras expediciones por lo que
es hoy la cordillera merideña estaban dedicados en la mayoría de los casos a las
actividades agrícolas. El cronista fray Pedro Simón, quien visitó estas tierras
medio siglo después del fundador Juan Rodríguez Suárez, describió con asombro
la vocación para el trabajo de esta gente, al respecto escribió: ““Y cierto, en los
rastros que yo vi cuando pasé por esas tierras
(1612 y 1613), me parece aún corta la relación, pues se da bien a
entender ser así, al ver que con ser tierras dobladas todas y que estando tan
encrespadas e inaccesibles que parece ser imposible poder subir por ellas
hombres aun gateando, están todas labradas y hechas poyos a trechos, donde
sembraban sus raíces y maíz para su sustento, porque la muchedumbre de gente no
dejaba que holgase un palmo de tierra, aunque fuese de muy fríos páramos”1.
Las raíces a que menciona el cronista Simón eran muy
variadas, entre ellas algunas especies de papa, tal como hace referencia José
Ignacio Lares: “Los Mucuchís, Miguríes y
Tiguiñoes, cultivaban, y cultivan hoy sus descendientes, un tubérculo muy
semejante a la papa, que llaman ruba los primeros, y timbós los dos últimos.
También los Miguríes tenían otro tubérculo muy parecido a
la papa: pero en forma alargada y de color encarnado, al cual llamaban huisisaí
y hoy lo llaman quiba. La misma papa infiero que la tenían estos pueblos, pues
cultivan ellos una que llaman criolla, de la cual no hay noticias que la hayan
importado de otra parte. La papa en dialecto Miguries es conocida con el nombre
de tiguss. Además, en ciertos lugares de Mucuchíes, donde nunca se ha sembrado,
nace espontánea la papa, aunque solo con unas pequeñas proyecciones
tuberculosas en sus raíces”2. La abundancia del cultivo de papa en la zona, entre el
actual Escagüey y Apartaderos, llevaron a los
primeros españoles a denominar el lugar como Valle de las Turmas.
Huisisai
o quiba
Ahora bien, la antigüedad del cultivo de la papa en los
Andes venezolanos no se conoce con precisión debido a que no se ha conseguido
evidencias arqueobotánicas. No obstante, algunos investigadores como Mario Sanoja
refiere que la papa fue uno de los cultivos que permitió la ocupación de los
valles andinos entre los 3.000 y 3.500 metros sobre el nivel del mar3,
por su parte, Erika Wagner agrega que: “la papa constituía la base
de la alimentación de los pueblos prehispánicos alto andinos —tierra fría— y
sería utilizada por éstos para el intercambio por otros productos provenientes
de las tierras bajas”4.
Por
otro lado, según Galeotto Cey, en su obra: “Viajes y descripción de la Indias
1539-1553”, publicada por primera vez en el año de 1560, hace referencia de: un
cultivo que los indios llaman papas. Hierba que se produce bajo la tierra […]
son como bolas pequeñas […], pero no bien redondas, casi como trufas de color
marrón. La concha es muy delgada, y por dentro son amarillas, blancas o
rojizas. Es alimento seco y suave, se come cocido o asado como la castaña.
Amarga un poco y es ventoso, pero nutre bastante […] No se dan sino en tierras
frías y en montañas5.
“Papas
negras”
El Dr. Lino Meneses y
otros investigadores hacen un resumen de los estudios realizados por los
primeros historiadores merideños sobre la papa, a finales del siglo XIX y
comienzos del XX, al respecto refieren que: “una variedad de la papa, Solanun tuberosum, llamada para ese entonces
“papa criolla”, crecía espontáneamente en la región de Mucuchíes y debió ser
domesticada por los pueblos originarios, pues en estado silvestre sus
tubérculos eran muy pequeños (Jhan, p.318). Para José Ignacio Lares (1907),
esta “papa criolla” (Solanum tuberosum) era nativa de los Andes merideños
(p.17) y según Julio Cesar Salas (1997) tenía una corteza violeta obscura, pues
las otras clases que se cultivan habían sido introducidas a la región desde
Colombia, entre ellas la amarilla o reinosa (p.103). Adolfo Ernst (1884) nos
ofreció a finales del siglo XIX otra descripción de la “papa criolla” que se
caracterizaba, según Ernst, por sus formas alargadas de concha gris,
amarillentos en la parte interior y con las yemas muy profundas (p.399), lo que
nos hace suponer de la existencia de otra variedad de “papa criolla” y la
utilización de esta denominación para nombrar a las papas nativas de los Andes
venezolanos. Sobre las “papas silvestres” que crecen en los páramos, Pierre
Bourgoin, citado por Adolfo Ernst (1884) menciona de la existencia de una papa
silvestre llamada “papa del oso”, caracterizada por tener una concha algo
oscura, su parte carnosa blanco amarillenta y de buen sabor (p. 400). Henri
Pittier (1926) también clasifica una “papa silvestre”, colectada por Jahn en La
Venta, municipio Miranda, a unos 2.800 metros de altura, como perteneciente a
la especie Solanum OtitesDunal (p.329), para ese entonces nos reporta también
una papa colectada por el mismo Jahn en el Páramo de La Sal, a unos 2.300
m.s.n.m., denominada “papa brava”, clasificada por éste como una Solanum paramoenseBitter
(p.329)”6.
Muchas otras
investigaciones sobre los orígenes de la papa en los Andes, y sus diferentes
variedades, se hicieron a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, sin
embargo, no ha sido nuestro propósito profundizar sobre ello, solo citar a
aquellos autores que se han encargado, bajo un carácter eminentemente científico,
de indagar sobre el particular. En una próxima entrega nos detendremos a
comentar sobre el cultivo de papa en Pueblo Llano.
Rafael
Ramón Santiago
Cronista
Oficial del municipio Pueblo Llano.
(30/10/26)
Notas:
(1)
Tulio Febres Cordero. Procedencia y Lengua de los aborígenes de
los Andes venezolanos. Décadas de la Historia de Mérida. Tomo. I. Edición Conmemorativa, Editorial Antares,
Bogotá, Colombia, 1960. p. 54.
(2)
José Ignacio LARES. Etnografía del estado Mérida. 3°
Edición. Publicaciones de la Dirección de Cultura de la Universidad de Los
Andes, Número 7, Mérida, 1950. p. 17.
(3) Gordones
Rojas, Gladys; González, Lourdes, Osorio, Martha y Meneses Pacheco, Lino. Papas negras, papas de color y sin nombres en los
Andes de Mérida. Reconocimiento genético. Boletín
Antropológico. Año 41. Enero-junio 2023, N° 105. Universidad de Los Andes, Museo
Arqueológico, Mérida, Venezuela. pp. 129-169.
(4) Ídem.
(5)
Ídem.
(6)
Ídem.









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