lunes, 15 de junio de 2026

PRIMER ACCIDENTE VEHICULAR EN LA VIA HACIA PUEBLO LLANO

 

EL PRIMER ACCIDENTE VEHICULAR EN LA VIA HACIA PUEBLO LLANO

            Con la construcción de la carretera Trasandina, concretamente el trayecto Mucubají-Barinitas, varios pueblos de la cordillera andina y del piedemonte barinés quedaron aislados. Este fue el caso de Pueblo Llano, Las Piedras, Calderas y Altamira. Fueron muchas las luchas emprendidas por los habitantes de estas comunidades para que se construyeran ramales alternos que comunicaran con la vía principal y de esta manera poder incorporarse definitivamente al progreso que iba alcanzando el país.

            La vía hacia Pueblo Llano comenzó a construirse iniciando la década de los años 50 del siglo XX, la misma estuvo a cargo de un experto maquinista de nombre Aureliano León, a quien apodaban El diablo, natural de Niquitao, estado Trujillo, quien hizo el trazado y la apertura a “pepa de ojo”1. El primer vehículo llegó al pueblo por esta ruta el 21 de marzo de 1952, se trataba de una camioneta Panel, marca GMC, color verde, conducida por el señor Héctor Moreno, perteneciente a la empresa Comercial Moreno de la ciudad de Mérida2.

            No tardó mucho tiempo para que el espíritu emprendedor de algunas personas de la comunidad considerase el transporte de pasajeros como un negocio rentable. Enseguida adquirieron camionetas para tal fin los señores Eladio Hernández Agostini, Sixto Molina, doña Julia Santiago, entre otros.

            La camioneta de doña Julia la conducía su hijo Alberto Santiago, era de color rojo, marca Willis, con carrocería de madera y prestaba el servicio de transporte para rutas más cercanas como Santo Domingo y La Mitisús.

            Hacía ya un año que se había puesto en funcionamiento la vía, pero los derrumbes eran continuos y los baches se formaban en todas partes con la presencia de las lluvias, la máquina en cuestión y algunos obreros se encargaban de su mantenimiento, depositando la arena que bajaba de los cerros en las orillas de los barrancos.  

Era un Domingo de Ramos, 29 de marzo de 1953. Al finalizar los actos religiosos de este día, presididos por el Pbro. Pedro Hidalgo, de origen español, quien tenía la particularidad de no demorar mucho en sus homilías, el vehículo de doña Julia salió del pueblo atestado de pasajeros, algunos testigos dicen que varias personas iban montadas en el techo y otros colgados de la escalera que servía para treparse a él, cada pasajero llevaba en su mano una rama de palma recién bendecida3.

La máquina comenzó el descenso lentamente todos iban muy felices, disfrutando de un trasporte que nunca habían imaginado que transitara por aquellos lugares tan inclinados sorteaba zanjas, baches, esquivaba piedras y después de haber descendido un trecho considerable, en el recodo que hay antes de la pequeña recta que conduce a la curva que posteriormente se denominó como la curva de los jóvenes, porque allí también ocurrieron otros accidentes, se arrimó un poco a la orilla donde había algunos promontorios de arena sin compactar, la calzada cedió y en cuestión de segundos se precipitó por el barranco. Como la carrocería era de madera se abrió rápidamente y los pasajeros salieron expulsados, quedando la mayoría de ellos sobre la arena, sin heridas de gravedad, pero, lamentablemente, dos personas perdieron la vida al quedar sepultadas en la misma y no poder ser auxiliados a tiempo. Eran María Eliberta Padilla Santiago de 26 años de edad, hija de Timoteo Padilla y María Inés Santiago, el otro fallecido, también por asfixia mecánica, fue José Castor Martín Zayago, natural de Barinitas, hijo de Marcolina Zayago, casado con Amelia Briceño, residentes en un sector del camino hacia Altamira4.  

De esta manera, la anhelada carretera que trajo el progreso y sacó del aislamiento a los moradores de este pueblo cobró sus primeras víctimas, lamentables pérdidas humanas que sirvieron para recordar que los avances que experimentan los seres humanos en materia tecnológica no están exentos de peligros, razón por la cual, siempre hay que tomar las prevenciones necesarias para poder sortearlos mientras sea posible.

 

Rafael Ramón Santiago

Cronista oficial del municipio Pueblo Llano

 

(15/06/26)

Notas:

(1)  Battone PUJOL JÁUREGUI. Niquitao y Calderas: dos pueblos unidos por su camino de arrieros y soñadores…. Casa Nacional de las Letras. Andrés Bello, Caracas, 2016. p. 81.

(2)  Informante: Jesús Asdrúbal Quintero. 46 años, Pueblo Llano, 12 de abril de 1990.

(3)  Informante: Hermes Ramón Paredes Paredes, 83 años, Pueblo Llano, 21 de mayo de 2026.

(4)  Libro de defunciones de la parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano, 1936-1959.  ff. 96, 97.

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