EL PRIMER ACCIDENTE VEHICULAR EN LA VIA HACIA PUEBLO LLANO
Con la construcción de la carretera Trasandina, concretamente
el trayecto Mucubají-Barinitas, varios pueblos de la cordillera andina y del
piedemonte barinés quedaron aislados. Este fue el caso de Pueblo Llano, Las
Piedras, Calderas y Altamira. Fueron muchas las luchas emprendidas por los
habitantes de estas comunidades para que se construyeran ramales alternos que
comunicaran con la vía principal y de esta manera poder incorporarse definitivamente
al progreso que iba alcanzando el país.
La vía
hacia Pueblo Llano comenzó a construirse iniciando la década de los años 50 del
siglo XX, la misma estuvo a cargo de un experto maquinista de nombre Aureliano
León, a quien apodaban El diablo, natural de Niquitao, estado Trujillo,
quien hizo el trazado y la apertura a “pepa de ojo”1. El primer
vehículo llegó al pueblo por esta ruta el 21 de marzo de 1952, se trataba de
una camioneta Panel, marca GMC, color verde, conducida por el señor Héctor Moreno,
perteneciente a la empresa Comercial Moreno de la ciudad de Mérida2.
No tardó
mucho tiempo para que el espíritu emprendedor de algunas personas de la
comunidad considerase el transporte de pasajeros como un negocio rentable.
Enseguida adquirieron camionetas para tal fin los señores Eladio Hernández
Agostini, Sixto Molina, doña Julia Santiago, entre otros.
La
camioneta de doña Julia la conducía su hijo Alberto Santiago, era de color
rojo, marca Willis, con carrocería de madera y prestaba el servicio de transporte
para rutas más cercanas como Santo Domingo y La Mitisús.
Hacía ya
un año que se había puesto en funcionamiento la vía, pero los derrumbes eran
continuos y los baches se formaban en todas partes con la presencia de las
lluvias, la máquina en cuestión y algunos obreros se encargaban de su
mantenimiento, depositando la arena que bajaba de los cerros en las orillas de los
barrancos.
Era un Domingo de
Ramos, 29 de marzo de 1953. Al finalizar los actos religiosos de este día,
presididos por el Pbro. Pedro Hidalgo, de origen español, quien tenía la
particularidad de no demorar mucho en sus homilías, el vehículo de doña Julia
salió del pueblo atestado de pasajeros, algunos testigos dicen que varias
personas iban montadas en el techo y otros colgados de la escalera que servía
para treparse a él, cada pasajero llevaba en su mano una rama de palma recién
bendecida3.
La máquina comenzó el
descenso lentamente —todos
iban muy felices, disfrutando de un trasporte que nunca habían imaginado que
transitara por aquellos lugares tan inclinados— sorteaba zanjas, baches, esquivaba piedras
y después de haber descendido un trecho considerable, en el recodo que hay
antes de la pequeña recta que conduce a la curva que posteriormente se denominó
como la curva de los jóvenes, porque allí también ocurrieron otros
accidentes, se arrimó un poco a la orilla donde había algunos promontorios de
arena sin compactar, la calzada cedió y en cuestión de segundos se precipitó
por el barranco. Como la carrocería era de madera se abrió rápidamente y los
pasajeros salieron expulsados, quedando la mayoría de ellos sobre la arena, sin
heridas de gravedad, pero, lamentablemente, dos personas perdieron la vida al
quedar sepultadas en la misma y no poder ser auxiliados a tiempo. Eran María Eliberta
Padilla Santiago de 26 años de edad, hija de Timoteo Padilla y María Inés
Santiago, el otro fallecido, también por asfixia mecánica, fue José Castor Martín
Zayago, natural de Barinitas, hijo de Marcolina Zayago, casado con Amelia
Briceño, residentes en un sector del camino hacia Altamira4.
De esta manera, la
anhelada carretera que trajo el progreso y sacó del aislamiento a los moradores
de este pueblo cobró sus primeras víctimas, lamentables pérdidas humanas que
sirvieron para recordar que los avances que experimentan los seres humanos en
materia tecnológica no están exentos de peligros, razón por la cual, siempre
hay que tomar las prevenciones necesarias para poder sortearlos mientras sea
posible.
Rafael
Ramón Santiago
Cronista
oficial del municipio Pueblo Llano
(15/06/26)
Notas:
(1) Battone PUJOL JÁUREGUI. Niquitao y Calderas: dos
pueblos unidos por su camino de arrieros y soñadores…. Casa Nacional de las
Letras. Andrés Bello, Caracas, 2016. p. 81.
(2) Informante: Jesús Asdrúbal Quintero. 46 años, Pueblo
Llano, 12 de abril de 1990.
(3) Informante: Hermes Ramón Paredes Paredes, 83 años, Pueblo
Llano, 21 de mayo de 2026.
(4) Libro de defunciones de la parroquia Santísima Trinidad
de Pueblo Llano, 1936-1959. ff. 96, 97.



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