PUEBLOLLANEROS
EN LA PARROQUIA “23 DE ENERO” DE CARACAS
Parroquia “23 de Enero”.
Los
pueblos no solo representan el territorio que ocupan, son fundamentalmente su
gente, sus habitantes, la cultura que han creado a través del tiempo, permeada
por el clima, la orografía, los intercambios humanos, las creencias y las
circunstancias. Cuando una persona abandona su lar nativo, por cualquier
motivo, se lleva consigo su dialecto, sus costumbres, sus formas de interactuar
con los demás, sus preferencias culinarias, sus prejuicios, pero sobre todo sus
añoranzas.
El
abandono del pueblo no siempre es voluntario para un individuo, la mayoría de
los casos se debe a circunstancias adversas, particularmente económicas. Para
un campesino, el trabajo agrícola, a pesar de su rudeza característica, siempre
genera esperanzas en la obtención de abundantes frutos, justos precios en las
ventas y otros beneficios, pero, lamentablemente, la mayoría de las veces, estos
anhelos se convierten en sueños que se van desvaneciendo a través del tiempo,
generando grandes frustraciones, hasta que
finalmente no queda otra alternativa que migrar a la vida urbana en búsqueda de mejores medios de vida.
En las grandes ciudades, con un poco de suerte, se consigue cualquier tipo de ocupación
que es mejor remunerada, con menor esfuerzo, que las labores que se hacen en el
campo. Esta nueva vida, desde el punto de vista cultural, es como comenzar
desde cero, donde hay que llamar las cosas con otros nombres, convivir con compañeros
de costumbres e intereses diferentes, adaptar el organismo a comidas exóticas,
a un nuevo clima y ambiente, adquirir nuevas maneras de relacionarse con los
demás, entre otras innovaciones que obligan a ese lento paso de ser campesino a
citadino.
A
pesar de los desajustes que ocasiona el hecho de trasladarse a vivir a la
ciudad, mucha gente se ve obligada a tomar ese destino, tal como le ocurrió a
un grupo de habitantes de Pueblo Llano a mediados del siglo XX. En aquella
época, la ciudad de Caracas experimentaba un gran adelanto como producto de las
rentas petroleras y la dictadura férrea de Marcos Pérez Jiménez. Las obras de
ingeniería resaltaban por todos lados, construcción de autopistas, edificios
públicos y residenciales, centros comerciales, entre otras obras, de tal manera
que se podía obtener un trabajo con facilidad en cualquier actividad conexa con
las anteriores. Los primeros que llegaban animaban a los que se habían quedado
en el pueblo y en poco tiempo la mudanza era de familias enteras a la capital,
cuestión que ocurrió en la mayoría del medio rural venezolano.
El lugar preferido en Caracas, para establecerse los migrantes de Pueblo Llano, fue la actual parroquia “23 de Enero”, perteneciente al municipio Libertador de la capital del país. Esta parroquia es una de las más pequeñas de Caracas, posee una superficie de 231 hectáreas (2,31 kilómetros cuadrados) y se localiza al noroeste de la ciudad, enclavado en una serie de colinas. Limita al norte con la parroquia La Pastora y la parroquia Sucre, al este con las parroquias Altagracia y Catedral, al sur con la parroquia San Juan y al oeste una vez más con la parroquia Sucre. Es una zona eminentemente residencial, con importantes zonas de esparcimiento. En la Parroquia “23 de Enero” se encuentran sectores como El Observatorio, La Piedrita, Sierra Maestra, La Cañada, La zona Central y Monte Piedad. Posee una población según estimaciones del año 2023 de 148.990 habitantes1.[]
Entrevista a los señores Hermes Paredes y Orlando Becerra.
El
2 de diciembre de 1956, fecha en que cumplía años el presidente de la república
Marcos Pérez Jiménez, se inauguró esta gran Unidad Habitacional que llevaría el
nombre de “2 de Diciembre” recordando la fecha del natalicio del dictador. Para
su construcción fue necesario demoler los barrios Monte Piedad, La Palestina,
San José, Colombia, San Luis, Puerto Rico y Las Canarias.
Bajo
el auspicio del Banco Obrero, teniendo como arquitecto a Carlos Raúl
Villanueva, se construyeron un total de 38 superbloques, de quince
plantas (de 150, 300 y 450 apartamentos) y 42 bloques pequeños, para un total
de 9.176 apartamentos, así como 17 jardines de infancia, 8 guarderías, 25
edificios para comercios, 5 escuelas primarias, 2 mercados y 2 centros cívicos,
con una población aproximada de 60 mil habitantes.
Para
el momento en que Pérez Jiménez es derrotado, el 23 de enero de 1958, los
apartamentos aún no habían sido vendidos ni adjudicados, con lo cual comenzó la
toma de estas unidades habitacionales. Más de 4.000 de ellas fueron invadidas.
Con la llegada de la democracia, la parroquia pasó a denominarse “23 de Enero”,
en conmemoración de tan importante acontecimiento. En 1966[] se decide separarla de la parroquia Sucre y
elevarla a la categoría de parroquia, conservando la misma denominación.
Con respecto al sector El Observatorio,
lleva este nombre porque allí se instaló el Observatorio Astronómico y
Meteorológico de Caracas el cual fue creado por decreto del presidente Juan
Pablo Rojas Paúl el 8 de septiembre de 1888. Está situado en la Colina
Quintana, la cual fue adquirida y cambiado su nombre a Colina Cagigal en honor
al reconocido astrónomo y matemático coronel de Ingenieros Juan Manuel Cagigal,
quien fue el fundador de los estudios matemáticos de Venezuela. A la colina
también se le conoce como la Colina de El Observatorio2.
Observatorio Cagigal en sus comienzos
Las áreas verdes de este importante centro
científico inmediatamente fueron tomadas por familias que no habían tenido la
oportunidad de invadir los apartamentos o no podían pagar la cuota de compra
impuesta por el Banco Obrero posteriormente.
En 1962 el señor Hermes Paredes se fue a vivir a Caracas
y ahora nos hace referencia de aquellos tiempos: “Donde es hoy el “23 de Enero” de
Caracas eran terrazas hechas para construir edificios, los mismos tenían como
destino las familias de militares, al ser derrocado Pérez Jiménez muchas
personas invadieron esos edificios, entre ellos Jerónimo Torres y como diez
personas más de Pueblo Llano. El Barrio El Observatorio no existía antes del
derrocamiento de Pérez Jiménez porque él no permitía construir ranchos, de ahí
que, después del 23 de enero de 1958, los barrios comenzaron a surgir de la
noche a la mañana, en cuestión de días o semanas ya estaba un barrio instalado.
La policía llegaba y les tumbaba los ranchos, pero la gente los volvía a
levantar el día siguiente. En esa época se fue otra oleada de pueblollaneros,
pues había la posibilidad de conseguir vivienda, construían un rancho al principio
y posteriormente comenzaban a levantar una casa con bloques, producto del fruto
del trabajo que era mucho mayor que en el obtenido en la actividad agrícola en
Pueblo Llano, resultaba más económico que el hecho de pagar un apartamento.
Señor Hermes Paredes en la parroquia “23 de Enero”, 1962.
Al caer Pérez Jiménez, los edificios
del “23 de Enero” y otros más los absorbió el Banco Obrero, la gente pagaba sus
mensualidades en esta institución bancaria. Los apartamentos eran muy amplios, de
cuatro habitaciones, dos baños, una sala grande. Pero, todo se volvió un caos,
comienzan a surgir las bandas criminales y la guerrilla urbana, casi todos los
días mataban un policía, se veían las paredes llenas de huecos producidos por
las balas, como producto de los enfrentamientos entre policías y guerrilleros o
bandas armadas, llamados malandros. En los gobiernos de Betancourt y Leoni
fueron los momentos más fuertes, hubo muchos muertos en estos enfrentamientos.
El observatorio Cagigal no está al
final del cerro, sino al comienzo, lo resguarda la policía naval. Al pie del
cerro hay una parada de autobuses, en esa parada mataron a un hermano de María
Deogracia Torres.
En la calle Velutini tenía una bodega
Sergio Rondón, vivía empezando el barrio, también tenían casas por allí cerca
Maclovio Paredes, Emilio Salcedo, el Negro Nicomedes, una sobrina de Venancio.
Arriba del edificio de El Observatorio vivía Rafael Montilla, el Negro Amando Rondón, hermano de
Filomeno.
Entrevista a los señores Hermes Paredes y Albino Santiago.
Jerónimo Torres albergó en su
apartamento a varios paisanos mientras conseguían trabajo. Muchos de los que
llegaron a Caracas no regresaron al pueblo, cuando volvían, solo era de
vacaciones3.
El
sociólogo Carlos Salcedo Paredes nos refiere sus vivencias, cuando era niño,
década de los años 60 del siglo XX, de todo el trajín de los pueblollaneros que
llegaban al apartamento del señor Jerónimo Torres: “Nosotros siempre visitábamos el apartamento de Torres, nos comenta,
vivía en el bloque 7, piso 9. En el piso 12 vivía Elio Toro y la señora Emilia,
Elio era vigilante de tránsito, hermano de Félix Toro, padrino mío junto con su
esposa Edicta. Yo iba con mi papá los domingos a visitar a esa gente, recuerdo
haber visto allí a Ramón Peña, hijo de Edelmira; Pedro Paredes, hermano de
Delia; a uno que le decía El Suavecito; a Marta Acevedo y su hermano; Miguel
Ángel Villamizar; Nato y Tolentino Paredes, todo el que venía de Pueblo Llano
llegaba allá, era como la embajada de Pueblo Llano en Caracas, traían paquetes,
cartas, quesos, recados, después Torres se encargaba de distribuirlos los días
sábados en las viviendas de los paisanos, siempre lo acompañaba Emilio Salcedo.
Allí, en el apartamento, también hacían muchas fiestas los fines de semana,
nunca presencié alguna pelea, todo era muy familiar”4.
Señoras Matilde y Ana Julia Salcedo.
La
señora María Deogracia Torres Rondón también hace referencia de los
pueblollaneros que vivieron específicamente en el barrio El Observatorio del
“23 de Enero” en los años sesenta del siglo XX:
“En el sector Los Eucaliptos, nos
dice, tenía vivienda José López
Villamizar, sus hermanos Octavio y María de la Cruz López Villamizar; también
vivieron los hermanos Magdaleno, Juan Antonio y Petra Montilla; Maclovio
Paredes y su hija Cristina; Sinforiano Rondón, Amando Paredes, Emilio Salcedo,
Honorio Paredes; Sergio Rondón, hermano del Embajador Jorge Rodón Uzcátegui,
tenía allí una bodega; Claudia Valero, Ovidio Valero; Jesús Santiago Rangel, a
quien apodaban Ventarrón; José Pío Santiago, hermano de Nata Santiago, esposa
de Rafael Paredes; Alejandra Monsalve; Francisco Rondón Monsalve, familia de
Venancio el que cantaba rosario; Tiburcio Paredes, el papá de Alejandra y
Concepción; María del Cristo Villamizar, Félix Villamizar y su esposa Nicolina;
Miguel Ángel Villamizar que trabajó como “mosca” en el gobierno de Betancourt;
Chuy Santiago, esposo de Anita; Félix y Elio Toro, Ramona Toro, Cupertino
Paredes; Jacinto Santiago Zerpa, esposo de Edicta, hermano de Ricardo el de la
Locaina; Eloy Rondón; Rodrigo, hermano de Teresa, María Concepción y Francisco
Villamizar; Claudia Zerpa, hija de Telésforo; Juana y Honorio Paredes. Cada vez
que uno visitaba un paisano las anécdotas giraban en torno a las vivencias en
nuestro pueblo, a las personas que dejamos allá, siempre recordamos con mucho
cariño el lugar de donde venimos, a pesar de las carencias que teníamos”5.
El profesor Albino Santiago también
vivió en El Observatorio, en su juventud, durante algunos meses. Al respecto
nos cuenta sus experiencias: “la mayoría
de las personas de Pueblo Llano que vivían en El Observatorio eran de Mutús y
Miyoy, muy pocas del casco del pueblo. Muchos de ellos se fueron a Caracas
porque las actividades agrícolas no les eran rentables. En Caracas se conseguía
trabajo rápido en cualquier actividad, buhoneros, taxistas, porteros, etc. Al
poco tiempo lograban comprar una nevera, un televisor, un Pick Up para escuchar
salsa que era la única música que se escuchaba por allá. Una señora de Upata,
llamada Petra, tenía una venta de licores en el barrio y allí se gastaban la
mayor parte del sueldo de la semana algunos pueblollaneros. En el barrio
también había personas de Coro, Carúpano, Upata, Cuba y otros lugares. Recuerdo
que hubo una pelea entre los pueblollaneros y unos tipos que eran oriundos de
Carúpano, éstas eran riñas que surgían
después de haber consumido mucho licor, cada quien defendía su territorio y a
sus paisanos, pero no se recuerda que hayan matado a nadie en esas trifulcas”6.
Señor Jerónimo Torres Rondón
Cuando se enfermaba un paisano o moría, se hacía una colecta entre todos para comprar las medicinas o sepultarlo. A veces no se llegaba a recaudar lo suficiente y eso dio motivo para que el señor Jerónimo Torres animara a la gente a organizar un Comité de Mutuo Auxilio para cuando se presentaran estas emergencias. Jerónimo Torres fue un gran luchador social, ayudó mucho a sus paisanos, visitaba a personas de otras zonas caraqueñas y las integraba a dicho Comité, e incluso a paisanos de otras ciudades, como Valencia y La Guaira. En el reencuentro de pueblollaneros celebrado en 1984 tuvo una gran participación el Comité Mutuo Auxilio, generando un gran sentido de unión y pertenencia.
Rafael Ramón Santiago
Cronista oficial del municipio Pueblo Llano.
(15/02/26).
Notas:
(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Parroquia_23_de_Enero_(Caracas)#Galer%C3%ADa_de_fotos.
(2) https://es. Wikipedia.org.wiki.Observatorio_Naval_C…
(3) Informante: Hermes Ramón Paredes Paredes, 82 años, Pueblo
Llano, 29 de octubre de 2025.
(4) Informante: Carlos Salcedo Paredes, 72 años, Caracas, 24
de noviembre de 2025.
(5) Informantes: María Deogracia Torres Rondón, 83 años y
Orlando Becerra, 76 años, Pueblo Llano, 24 de marzo de 2025.
(6) Informante: Albino Santiago, 81 años, Pueblo Llano, 29 de
octubre de 2025.






